El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés) ha pedido a Barcelona que "reconsidere" la propuesta de aumentar la tasa a los cruceros de corta estancia. La patronal, formada por los directivos de las empresas más destacadas del sector en el ámbito global, ha alertado de que la medida "podría debilitar" la competitividad de la ciudad y tener "consecuencias no deseadas" para la economía local.
La presidenta de la entidad, Gloria Guevara, ha alertado de que el nuevo impuesto "podría situar a Barcelona en una desventaja competitiva en relación con otros puertos del Mediterráneo". La entidad considera que Barcelona ha logrado un éxito "remarcable" en los últimos años y se ha situado como "líder global" en el sector turístico. Es por ello que muestra la "preocupación" por el hecho de que estos logros "significativos", junto a los "amplios beneficios económicos" para la comunidad local, "puedan ser inadvertidamente minados".
En una reciente entrevista en Betevé, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, anunció sus intenciones de reducir a cero los cruceros de escala. Prevé lograrlo duplicando los cuatro euros actuales de tasa turística al crucerista de escala. “El turismo debe estar al servicio de la ciudad y no al revés", insiste el alcalde. Así, el crucerista pasará a pagar hasta catorce euros, teniendo en cuenta los seis que ya aplica la Generalitat.
Este sector factura 1.236 millones de euros anuales -unos 3,4 millones cada día- y hace una contribución al PIB catalán de unos 707 millones, según datos de la Universidad de Barcelona. La actividad crucerística, además, genera unos 9.500 puestos de trabajo.