Los 14.676 operadores de drones registrados en Catalunya por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) confirman que esta tecnología se consolida con el paso de los años. El territorio concentra un 12,25% de los registros a escala estatal, por debajo de Andalucía (21.152 operadores) y Madrid (19.953); y a pesar de tratarse de un sector tradicionalmente ligado al mundo audiovisual, en los últimos años ha ganado un especial peso en el ámbito de la defensa, tal como se ha podido observar con la guerra de Ucrania. En clave catalana, sin embargo, los sectores que crecen son la formación, la agricultura o las emergencias, tal como confirmó el año pasado el departamento de Interior y Seguridad Pública, que amplió hasta 25 la unidad de drones para combatir incendios, estructuras colapsadas y “grandes emergencias”.
Catalunya concentra 14.676 operadores de drones registrados por la AESA
“No queremos por volar”. Este es el eslogan de Alejandro Santos, el emprendedor detrás de Alesdrone, un proyecto con ADN barcelonés que pretende reforzar un ámbito “poco explorado con tecnología dron”, pero que tiene “un gran recorrido en Europa”: el sector de la construcción. Santos asegura que, de entrada, bastantes empresas se muestran reticentes a la hora de incorporar una tecnología que todavía suena a novedad, como los drones, y especialmente en un sector que todavía funciona “a la antigua”; sin embargo, Santos destaca los grandes avances que estas ligeras aeronaves pueden ofrecer a la hora de hacer seguimiento de una obra o inspecciones técnicas.
Tecnología china, licencia europea y proyecto catalán

Alesdrone nace de una tesis de investigación que Santos llevó a cabo en proceso de obtener la licencia europea STS-01, que permite el vuelo de drones de hasta diez kilogramos en entornos urbanos. La tesis exploraba los sectores en los que la tecnología dron pudiera mejorarlos sustancialmente, y el emprendedor barcelonés no dudó en adentrarse en el mundo de la ingeniería y la arquitectura. Si bien la empresa se constituyó en 2025, ya lleva a cabo pruebas piloto en todo el estado español con proyectos de construcción que han detectado el potencial del dron en el sector.
“El seguimiento de obra es el tipo de servicio más común”, asegura Santos, quien explica las ventajas que esta tecnología ofrece en materia de control visual y de comparativas por hitos. “Con este servicio puedo ofrecer informes visuales cada quince días o cada mes, y muchos operarios pueden ahorrarse el hecho de acudir a la obra y analizar el contenido recopilado por el dron”, añade Santos. El dron que ofrece todos los servicios de la firma, por cierto, se trata del modelo Matrice 4E de la popular compañía china Dji.
Otro servicio que ofrece Alesdrone es la fotogrametría, la técnica que estudia y define con precisión la forma, dimensiones y posición de un objeto o estructura concreta. A partir de esta, un dron es capaz de generar planos 3D y, en definitiva, aportar más información al cliente final. “Innovar no es tener un dron; es incorporarlo de manera útil al flujo de trabajo de un proyecto concreto”, destaca Santos.
Los mil y un usos del dron: del ámbito ferroviario al inmobiliario

El abanico de servicios de Alesdrone también se extiende a la inspección de infraestructuras, para detectar el posible mal estado de ciertas vías -especialmente útil en Catalunya-, así como la optimización de su mantenimiento, especialmente en el ámbito ferroviario; y también está presente en el ámbito inmobiliario, donde la tecnología dron es capaz de ofrecer imágenes aéreas que “resaltan el valor y el diseño de cada propiedad”, sostiene Santos. Más allá de las imágenes que recoge el dron, los entregables que se acostumbran a entregar son informes, medidas, datos y hasta modelos 3D capaces de ofrecer el máximo detalle al cliente.
La normativa estatal, la europea, los permisos para volar en una determinada zona y los desplazamientos que el mismo Santos que tiene que llevar a cabo para ofrecer un servicio concreto son solo algunos de los costes que se pueden sumar en el presupuesto de uno de sus servicios. Por este motivo, no existe un precio base por proyecto, a pesar de que el emprendedor sitúa entre los 300 y 600 euros un seguimiento de obra y entre los 500 y los 1.000 euros una fotogrametría. “Entran muchos factores en juego”, recuerda Santos.
Un seguimiento de obra de Alesdrone se sitúa entre los 300 y los 600 euros, aproximadamente
Este año, el emprendedor barcelonés aspira a “consolidarse en el mercado”: “Quiero que mis potenciales clientes me tengan en cuenta, ofrecerles mis servicios, y alcanzar una cierta regularidad”, subraya. Sin embargo, Santos es consciente del reto que esto representa: “Los clientes no llegan de la nada, hay que picar mucha piedra y especialmente en el mundo de los drones, que son unas herramientas innovadoras con las que no todo el mundo se siente seguro a la hora de dar un paso adelante”.