"Si no tienes un buen producto, el mercado te echará fuera". Es la premisa que ha guiado Cafès Batalla durante sus 75 años de trayectoria y que lo han convertido en uno de los proveedores de café de referencia en toda Cataluña. Empresa familiar nacida en Lleida, su profesionalidad, pasión y cuidado por un café de calidad son las claves para entender su trayectoria y crecimiento.
Pedro Batalla fue el fundador de la compañía en 1950, entonces bautizada como Torrefactes Magna y donde se tostaba malta y café por separado en un pequeño obrador en la calle de Pallars de Lleida. Pero el café fue su gran y acertada apuesta muy pronto, tal como explica Javier Batalla, segunda generación y director general: "Vio que era un gran producto de consumo, la segunda commodity en el mundo después del petróleo. Tuvo una visión muy buena". No estaban solos, en la capital de Ponent había cinco o seis tostadores más: hoy, solo queda Cafès Batalla.
El secreto del éxito de Cafès Batalla
"Las claves son el trabajo y la continuidad familiar", destaca Javier Batalla. De hecho, actualmente la tercera generación también está incorporada a Cafès Batalla. Esto aporta una gran "continuidad y conocimiento del negocio" que se traduce en la máxima expresión de "tradición cafetera". Más allá de la organización, la pasión por el producto es el otro valor fundamental.
Para Javier, "la calidad del producto, la profesionalidad, el servicio y la tecnología" son las apuestas irrenunciables para garantizar la supervivencia del proyecto. Lo simboliza a la perfección una de sus reflexiones: "No es cuestión de vender mucho café, sino ofrecer café de calidad".
De América, África, Asia y Oceanía hasta Lleida
Para garantizar esta máxima calidad, Cafès Batalla forma parte de un potente grupo de compra que permite importar los mejores cafés de todo el mundo. Desde centro y sur de América, al este de África, al sur de Asia y hasta Oceanía. Una vez en Lleida, el proceso es sagrado: hasta 23 fases de limpieza del grano hasta un proceso muy estudiado y cuidado de tueste: "Cuidamos y mimamos el café, es uno de nuestros valores diferenciales".
Javier Batalla: "Si no entiendes el mercado y no estás atento a lo que pasa, no podrás continuar"
Todo ello gracias a una inversión tecnológica constante, que en 2017 culminó con la renovación de toda la maquinaria e instalaciones de su planta de Lleida. "La innovación es de los aspectos que más nos ocupa. Si no entiendes el mercado y no estás atento a lo que pasa, no podrás continuar", reflexiona Javier.
La dedicación a los clientes
La variedad de cafés y la apuesta por la tecnología permite a Cafès Batalla ofrecer cafés y envases para todos los mercados y necesidades. Se adaptan a cada cliente, sea del sector horeca, gran distribución o particulares. También con pequeñas incursiones internacionales, con ventas en la Xina, Estats Units o Finlàndia, el país con más consumo de café por habitante.
Por eso, Javier Batalla tiene claro que más que proveedores, son "partners". "Queremos ayudar a nuestros clientes a vender café, por eso estamos a su lado y les asesoramos para elaborar el café de la mejor manera", sentencia. Esta variedad se traduce en diferentes marcas de café como Port Moka, Tarrazú, Tolesa o Pura Vida, además de una apuesta clara por el café de especialidad y ecológico.
Lleida, capital cafetera
Así es como esta empresa cafetera leridana se ha convertido en referencia en el sector, con la calidad del producto, la profesionalidad, la tecnología y el servicio como pilares. Con una fabricación anual de unas 550 toneladas, su presencia es especialmente importante en Cataluña, Aragón y Castilla. "Y mucha perseverancia", reivindica Javier Batalla.