Metge coronavirus
Metge coronavirus

Las alteraciones del olfato y del gusto en la pandemia de la covid-19

Cómo afecta el coronavirus al sentido del olfato, así como las posibles soluciones para recuperarlo

En las últimas dos décadas hemos experimentado infecciones fatales por coronavirus: El Síndrome respiratorio agudo grave SARS (siglas en inglés) en 2002, el Síndrome respiratorio de medio oriente MERS (siglas en inglés) en 2012, y recientemente un nuevo coronavirus denominado SARS-CoV-2 que produce la enfermedad llamada COVID-19 (siglas en inglés).

Como nueva infección emergente es crítico identificar y entender las características clínicas de los pacientes con COVID-19 para detectar tempranamente la infección, así como minimizar la propagación de la enfermedad.

No hay síntomas específicos de vías respiratorias altas que nos distingan el SARS-Cov-2, de otras infecciones virales como rinovirus, influenza, virus Ebstein-Barr y otros coronavirus.

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En búsqueda de ese síntoma distintivo, investigaciones recientes describen la alteración del olfato como síntoma muy frecuente. La alteración del olfato post infecciones no son novedad en nuestra especialidad y nos ayuda a tener una amplia experiencia en el manejo, diagnóstico y tratamiento de este síntoma.

Diferentes estudios ya publicados de pacientes con COVID-19, que valoran la disfunción del olfato y del gusto en países como Irán, China, Francia, Italia, Estados Unidos, Bélgica e Inglaterra señalan una gran afectación de hasta el 85% de alteración en el olfato y de hasta 88% de alteración en el gusto.

En general la alteración del olfato mejora de forma espontánea, pero en un porcentaje de pacientes esa alteración persiste en el tiempo, afectando el gusto, la calidad de vida y la seguridad de las personas, ya que mediante el olfato se evitan riesgos de inhalación de agentes tóxicos o consumo de alimentos en mal estado.

Las estrategias de tratamientos en las alteraciones del olfato van a depender de la pérdida total (anosmia) o parcial (hiposmia) del sentido. Los corticoesteroides, tanto tópicos como sistémicos, están indicados existiendo evidencia en la mejoría del olfato por su efecto antiinflamatorio en las patologías nasosinusales, pero la dosis y vía de administración debe siempre individualizarse por el especialista, así como la indicación según la inflamación en la COVID-19.

Por último, puede estar indicado el “entrenamiento olfatorio” cuando la pérdida de olfato es permanente. Al igual que el entrenamiento físico, esta técnica consiste en exponer diariamente a los pacientes a diferentes olores concentrados en recipientes individuales, durante el tiempo indicado por los especialistas. Existe clara evidencia científica que esta terapia mejora la sensibilidad del olfato.

En conclusión, la disfunción del olfato debe alertar en momentos de pandemia sobre la posibilidad de infección por SARS-CoV-2 y se debe considerar el estudio específico e individualizado de cada caso por especialistas en olfato y con amplio manejo en COVID-19. Asimismo, valorar la posibilidad del entrenamiento olfatorio en los casos con pérdida del olfato. 

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