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Dasler, el arte barcelonés de alquilar, celebrar y devolver desde 1961

La empresa familiar de los Renedo Soler mantiene vivo un modelo de servicio que amuebla cerca de un millón de eventos y firma una facturación de tres millones

Jaume Renedo, director general de Dasler, durante la celebración de los 65 años de la empresa | Cedida
Jaume Renedo, director general de Dasler, durante la celebración de los 65 años de la empresa | Cedida
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
16 de Mayo de 2026 - 04:55

“Ya descansaré cuando me muera”. Es el dicho más reconocible de Jaume Soler, fundador de Dasler y abuelo de Jaume Renedo, quien hoy capitanea la tercera generación de una de las empresas más emblemáticas -y discretas- del tejido de eventos de Barcelona. Desde su creación en 1961, ahora hace 65 años, Dasler no solo ha alquilado sillas, platos y manteles. También ha acumulado cerca de un millón de eventos, ha firmado una facturación de tres millones este 2025 y ha sido escenario de un buen puñado de historias de la ciudad: desde los Juegos Olímpicos del 92 hasta la zona VIP del último concierto de la Rosalía. “El abuelo era incansable, y por lo que sé, todo empezó viendo pasar a un grupo de vecinos que hacían teatro amateur con una sillita bajo el brazo hacia los ensayos”, rememora Renedo con VIA Empresa. Aquella observación fue el punto de inflexión de Soler para imaginar una empresa que pudiera facilitar el material necesario para llevar a cabo todo tipo de celebraciones.

 

Hoy, Dasler es un camaleón que toca todas las verticales y dimensiones: desde el sector corporativo y las productoras de cine hasta las fiestas privadas, como las bodas y aniversarios. Y para dar respuesta a esta diversidad, la compañía trabaja con un catálogo bien amplio: cristalerías, cuberterías, textil, mobiliario, chillout, decoración y material de cocina, entre otros. “Todos los eventos son importantes”, defiende Renedo. “Para quien nos contrata, sea para un acto grande o pequeño, aquel momento es el más importante”, insiste. 

Dasler es un camaleón que toca todas las verticales y dimensiones: desde el sector corporativo y las productoras de cine hasta las fiestas privadas, como las bodas y aniversarios

Entre celebración y celebración, también ha habido momentos de sobresalto. El primero llegó muy pronto. “Las riadas del 62 dejaron una fuerte inversión de mi abuelo a cero; todo se paralizó y había banquetes importantes previstos”, lamenta. Aquel golpe inicial abrió el grifo a una trayectoria de resistencia que se repetiría con la crisis de los 90, el sobresalto inmobiliario del 2008 y, recientemente, la pandemia de la covid-19. “Estuvimos nueve meses a cero. Si la gente no se puede reunir, nuestro negocio no tiene sentido”, sentencia.

 

Con todo, a Renedo le ha sido necesario “mantener el alma de los inicios”, un legado que antes que él ya habían continuado su madre, Josefina Soler, y su padre, Carlos Renedo. Pero la adaptación a las nuevas tendencias ha sido clave para continuar en el mapa de un sector que cambia tan deprisa como la manera de celebrar. “Antes, tener el material era suficiente; ahora todo tiene que ser instagrameable”, explica. Cuando entró en la empresa en 2003, asumió la digitalización y, más adelante, las redes sociales. “Son un escaparate muy grande”, reconoce. "Sirven para explicar y enseñar qué hacemos y cómo lo hacemos. Todavía sorprende a mucha gente que el material se tenga que devolver sucio, pero es como un hotel: tú no haces la cama antes de irte”, ejemplifica.

Reaprovechar para avanzar, fabricar para no depender

Exterior del primer local de Dasler, amb el mobiliari apilat i preparat per als primers muntatges | Cedida
Exterior del primer local de Dasler, con el mobiliario apilado y preparado para los primeros montajes | Cedida

En paralelo, Dasler reivindica el alquiler como la opción más verde. “Nuestra actividad es intrínsecamente sostenible: reaprovechamos el producto”, afirma Renedo. Con un taller propio, el equipo hace restyling de mobiliario para dar una segunda vida a piezas que han quedado fuera de tendencia, y fabrica el material para reducir la huella de carbono asociada al transporte internacional. Cabe decir, sin embargo, que el contexto geopolítico tampoco ayuda. “Con las guerras actuales, los barcos tienen que dar la vuelta a África y pasan mucho tiempo navegando y lanzando combustible”, explica. Por eso, dentro de sus posibilidades, la empresa trabaja para optimizar procesos y minimizar las dependencias externas.

La sostenibilidad también se traslada a la operativa interna: sensores de luz, gestión eficiente del agua y una cultura de trabajo que prioriza la eficiencia sin caer en el despilfarro. “Todo tiene que estar pensado para que el día a día funcione bien", resume Renedo. Y si hay un elemento que sostiene esta manera de hacer, este es el equipo. En un mercado laboral marcado por la rotación, Dasler saca pecho de su plantilla. Con 25 trabajadores fijos -"y entre diez y quince indirectos"-, la empresa presume de tener empleados que hace más de tres décadas que están en la casa.

Con un taller propio, el equipo hace 'restyling' de mobiliario para dar una segunda vida a piezas, y fabrica el material para reducir la huella de carbono asociada al transporte internacional

“Conozco el nombre de todo el mundo; para mí no son números. Para que la gente se enganche, la clave es que puedan captar nuestra esencia familiar”, destaca Renedo. Este cuidado por el detalle también es palpable en la parte menos visible del negocio: un túnel de lavado de veinte metros. A pesar de los avances en tecnología, siempre hay un ojo humano que revisa cada copa antes de guardarla. Una combinación de maquinaria y criterio que, según Renedo, “ningún robot ha sabido sustituir”.

Un logotipo con sello Mariscal

Mesas puestas en un evento de época, con el mobiliario de Dasler | Cedida
Mesas puestas en un evento de época, con el mobiliario de Dasler | Cedida

En Dasler, celebrar les viene de serie, forma parte de su ADN. Este año, con los 65 años a sus espaldas, el calendario se ha llenado de pequeños hitos que conviven con el ritmo frenético de la temporada. “El tren de la vida no para”, apunta Renedo. Es por eso que quisieron enaltecer la efeméride con un gesto especial: un símbolo que explicara de dónde vienen y hacia dónde van. La respuesta llegó a través de un icono barcelonés: el diseñador e ilustrador. Javier Mariscal. “Buscábamos un logotipo diferente, que nos conectara con Barcelona”, recuerda el director. Después de explicarle la historia familiar, los inicios con el abuelo y la evolución del negocio, Mariscal aceptó el reto.

Un par de encuentros más tarde, presentó una propuesta que condensa los 65 años de oficio. “Ha sabido plasmar lo que realmente somos”, afirma Renedo con orgullo. Una identidad muy barcelonesa que, con los años, ha ido abriendo horizontes. "Allá donde nos llaman, nosotros vamos", admite Renedo. "Hemos sido responsables del montaje de los circuitos de MotoGP de Europa, participamos en el encendido de la Llama Olímpica en Atenas, e incluso hemos trabajado en eventos sobre un portaaviones", relata.

A escala estatal, la presencia de Dasler es constante: Navarra, Zaragoza, Valencia, Málaga, Jerez, Andorra y sur de Francia

A escala estatal, su presencia es constante: Navarra, Zaragoza, Valencia, Málaga, Jerez, Andorra y sur de Francia. Hace unos años estudiaron abrir una sede en Madrid o Valencia, pero optaron por mantener el control desde Barcelona. "Si el servicio se puede garantizar y el presupuesto encaja, vamos. Y si no, lo decimos porque no nos gusta engañar a nadie en caso de no disponer del material o ver que está todo alquilado. Lo que no queremos es decir que sí y luego no dar un buen servicio”, señala.

Tendencias y nuevas realidades: ¿se ha perdido el arte de celebrar?

Una mesa veraniega preparada por Dasler con tonos cálidos y flores anaranjadas | @dasler_bcn
Una mesa veraniega preparada por Dasler con tonos cálidos y flores anaranjadas | @dasler_bcn

Para Renedo, las celebraciones siempre serán mucho más que montajes. “La comunión de la niña, un aniversario, las bodas de oro de los padres, las fiestas de Navidad… Todo esto es muy bonito”, enumera. Pero también admite que la sociedad ha cambiado. “La gente ya no está tan alegre como hace años”, reflexiona. "Vivimos acelerados, globalizados y atrapados en agendas que no dejan espacio para el entusiasmo. A veces, la frase que oyes es: ‘Vengo a alquilar porque me toca hacer no sé qué’. No por ilusión, sino por obligación", lamenta.

Renedo: “La gente ya no está tan alegre como hace años. Vivimos acelerados, globalizados y atrapados en agendas que no dejan espacio para el entusiasmo"

Este cambio de estado de ánimo colectivo también se refleja en las tendencias. Y aquí, Dasler ha aprendido a leer el pulso del mercado con bastante precisión: “Depende mucho de la tipología de celebración”, advierte Renedo. Hasta hace muy poco, dominaba un minimalismo naturalizado: maderas robustas, tonos neutros, montajes que buscaban la sencillez y la conexión con la montaña o el mar. “Ya no hay tanta madera rústica en una mesa vista; ahora vuelven los manteles”, explica. El sector ha dado un giro hacia la textura, la tela y la capa.

Pero, como ocurre a menudo en el mundo de la estética, el péndulo ha empezado a moverse en dirección contraria. “Ahora también hay un retorno al maximalismo: montajes espectaculares, pomposos, mucho más escenográficos”, apunta. En este equilibrio entre discreción y exuberancia, entre lo natural y lo teatral, Dasler ha encontrado su terreno de juego. Ahora, y sin querer caer en el conformismo, Renedo aspira a continuar en la misma línea y mantener este oficio vivo. Porque, al fin y al cabo, su negocio solo tiene sentido si las personas tienen motivos, sean grandes o pequeños, para celebrar.