Endesa cerró 2025 con un beneficio ordinario neto de 2.351 millones de euros, lo que representa un 18% más que el año anterior y supone superar la parte alta de sus previsiones. Según ha informado en un comunicado, el resultado bruto de explotación (Ebitda) se situó en los 5.756 millones, con un incremento del 9%. En paralelo, la compañía ha presentado la actualización de su plan estratégico para el periodo 2026-2028, que eleva la inversión hasta los 10.600 millones de euros, un 10% más que el programa anterior. El programa destinará el 50% del capital a la red de distribución, y la compañía tiene la previsión de continuar incrementando la retribución al accionista.
La compañía invirtió 3.200 millones en 2025, un 55% más interanual, de los cuales el 77% se destinaron a redes y renovables. Durante el ejercicio, todos los negocios incrementaron su contribución al Ebitda excepto la generación renovable, afectada por menores volúmenes y precios de la eólica y la solar.
La compañía invirtió 3.200 millones en 2025, un 55% más interanual, de los cuales el 77% se destinaron a redes y renovables
La compañía generó un flujo de caja libre de 4.100 millones de euros, 500 millones más que en 2024, lo que le permitió financiar inversiones, dividendo (1.500 millones) y la recompra de acciones (525 millones) manteniendo la ratio de endeudamiento en 1,8 veces.
Fruto de los resultados de 2025, Endesa propondrá a la próxima junta de accionistas elevar el dividendo hasta los 1,58 euros por acción, un 20% más que el año anterior.
En los tres próximos años, la compañía estima alcanzar un Ebitda de entre 6.200 y 6.500 millones en 2028 y un beneficio neto ordinario de entre 2.500 y 2.600 millones, con un crecimiento medio anual del 4%. En concreto, la compañía prevé que cerca del 85% del Ebitda de los próximos tres años provenga de negocios regulados o ya contratados, hecho que le da “visibilidad” sobre el retorno de las inversiones.