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Estée Lauder refuerza su posición en plena negociación con Puig

Aunque ambas compañías mantienen el discurso de cautela y evitan dar por segura la operación, el mercado empieza a descontar que el proceso ha dejado de ser exploratorio

Una tienda de Estée Lauder, en un aeropuerto | iStock
Una tienda de Estée Lauder, en un aeropuerto | iStock
Redacció VIA Empresa
07 de Mayo de 2026 - 11:08
Act. 07 de Mayo de 2026 - 11:08

La negociación entre Puig y Estée Lauder ha entrado en una fase más avanzada tras la publicación de los últimos resultados del grupo estadounidense y los movimientos financieros conocidos en los últimos días. Aunque ambas compañías mantienen el discurso de cautela y evitan dar por segura la operación, el mercado empieza a descontar que el proceso ha dejado de ser exploratorio.

 

Estée Lauder ha presentado un crecimiento del 5% en ingresos trimestrales, frente al avance más moderado de Puig en términos reportados. Sin embargo, la diferencia responde en gran medida al impacto del tipo de cambio. La debilidad del dólar ha favorecido a la compañía estadounidense y ha penalizado las cifras de la catalana, lo que distorsiona la comparación.

Estée Lauder ha presentado un crecimiento del 5% en ingresos trimestrales, frente al avance más moderado de Puig en términos reportados

Sandra Rams, consejera estratégica de Boutique M&A de Rhombus, considera que este elemento está condicionando la percepción del mercado. “El diferencial de crecimiento no es estructural. Si se eliminan los efectos de divisa, Puig muestra una evolución superior. Este punto es relevante porque influye directamente en la ecuación de canje en una eventual integración”, explica.

 

Negociaciones en marcha pendientes de valoración

La publicación de resultados coincide con un momento clave en las conversaciones. Estée Lauder ha reforzado su narrativa de recuperación, apoyada en la mejora de previsiones y en el avance de su plan de reestructuración, que eleva el ajuste de plantilla hasta un máximo de 10.000 empleados. Al mismo tiempo, Puig ha reiterado ante el mercado que no existe garantía de que la operación llegue a cerrarse, aunque confirma que las negociaciones siguen en marcha.

Para Rams, el proceso ha cambiado de naturaleza en pocas semanas. “Hace poco hablábamos en términos hipotéticos. Hoy el contexto es distinto. La existencia de financiación estructurada y el papel de los asesores apuntan a una fase claramente pretransaccional”, señala la consejera de la firma independiente de consultoría financiera especializada en fusiones y adquisiciones.

Puig ha reiterado ante el mercado que no existe garantía de que la operación llegue a cerrarse

Uno de los principales puntos de fricción sigue siendo la valoración. Las estimaciones que maneja el mercado sitúan una posible oferta en efectivo para minoritarios en el entorno de los 18,5 a 19 euros por acción, por debajo de la media de los analistas. Esta circunstancia introduce tensión en la negociación, especialmente en un momento en el que Puig mantiene un crecimiento sólido en términos comparables.

“Existe una ventana de oportunidad porque la compañía sigue cotizando con descuento respecto a su salida a bolsa. Pero ese margen no es ilimitado. Los fundamentales operativos de Puig limitan la capacidad de justificar una prima insuficiente”, apunta Rams.

Alta complejidad

La estructura de la operación añade complejidad. Todo apunta a un esquema mixto de efectivo y acciones que permitiría a la familia Puig mantener una participación relevante en el grupo resultante, potencialmente por encima del 25% de los derechos de voto, así como presencia en el consejo de administración. Este planteamiento aleja la operación de una adquisición convencional. “No se trata solo de vender, sino de integrarse en condiciones favorables. El reparto de poder, la gobernanza y la capacidad de preservar el modelo empresarial serán determinantes”, añade la experta.

Desde el punto de vista industrial, la complementariedad entre ambas compañías es evidente. Puig aporta un posicionamiento sólido en fragancias de prestigio y un porfolio de marcas con identidad propia, mientras que Estée Lauder ofrece escala global y una red de distribución consolidada en mercados clave. No obstante, Rams advierte de que el principal riesgo no reside en los números. “La integración cultural es el verdadero desafío. El valor de Puig está estrechamente ligado a su identidad como compañía familiar y a su forma de gestionar las marcas. Ese intangible es difícil de preservar en una estructura corporativa global”, afirma.

A falta de un acuerdo definitivo, la operación ya está teniendo efectos en el sector. La evolución bursátil, la reacción de los analistas y los movimientos estratégicos de ambas compañías reflejan que el mercado anticipa algún tipo de desenlace. “En este punto, incluso si la operación no se materializa, su impacto es real. Está influyendo en las valoraciones y en la estrategia de los grandes grupos del sector”, concluye Rams.