Huawei és el tercer fabricante de telèfundes mòbils a escala mundial | iStock
Huawei és el tercer fabricante de telèfundes mòbils a escala mundial | iStock

Google vs. Huawei, una guerra por tierra, mar y redes

Alphabet y otras grandes tecnológicas de los Estados Unidos cortan sus suministros al gigante tecnológico chino, que ve como sus ventas caen en picado

La guerra comercial abierta entre los Estados Unidos y China no ha hecho más que empezar (aunque ya hace tiempo que dura). El anuncio de Google de suspender todos los negocios que comporten la transferencia de software o hardware con Huawei ya se ha notado en empresas de servicios tecnológicos como Mediamarkt o Amazon y, también, a las teleoperadoras que venden sus terminales. ¿La razón? La rotura de la compañía americana con la marca china, que comporta que todos los smartphones de Huawei dejen de ser compatibles con el sistema operativo de Android. Pero la cosa va más allá y este tira y afloja entre las dos grandes potencias mundiales puede afectar, y mucho, al despliegue del 5G.

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Huawei es el tercer fabricante de teléfonos móviles a escala mundial, sólo por detrás de Samsung y Apple. Si a esto se suma el hecho de que, por ejemplo, sólo en España uno de cada tres móviles es de la marca china vetada por Google, muchos de sus usuarios podrían quedarse con un pisapapeles marca Huawei a la espera de que, o bien la empresa china aplique su propio software, que aseguran que ya han desarrollado para "estar preparados", o se quede con el sistema operativo libre de Android. Pero, ¿qué pasará si tienen que utilizar su propio software o el sistema libre de Android? Google se ha convertido en compañero de vida para casi toda la población y, de hecho, como recuerda el CEO de Mortensen y colaborador de VIA Empresa, Josep Maria Ganyet, el 99% de los usuarios de internet usamos sus servicios. Justamente por eso, un cambio de software con el veto del gigante, comportaría que los poseedores de teléfonos de esta compañía se quedaran sin acceso a servicios (ahora) tan básicos como Gmail, YouTube, Google Drive o, incluso, el msimo buscador.

Ahora bien, ¿de dónde baja todo esto y cómo nos afecta a nosotros? Teniendo en cuenta que Huawei es un fabricante clave para el despliegue de la infraestructura 5G, Ganyet tiene claro que esta es "una lucha por el futuro, por el control de las telecomunicaciones y de internet y por el control de la economía definitiva porque la economía es digital". Una lucha que recuerda a la de los años 60 y 70 por el petróleo y que podría responder, también, a una serie de hechos vinculados a la geopolítica como la inestabilidad del Golfo Pérsico y las inversiones millonarias que China está haciendo para recuperar la Ruta de la Seda con Irán por el medio, que puede acabar dividiendo en dos los ejes comerciales de los mercados chinos. Con estos argumentos, el CEO de Mortensen lo enmarca en una "guerra mucho más grande que todo esto", "una guerra comercial por tierra, mar y redes".

Una lucha por el control de los datos

Si bien Google se rige por un capitalismo de mercado, Huawei lo hace por un "capitalismo de partidos", como apunta Ganyet. Esto quiere decir que la marca china está sometida a una ley que los obliga a proporcionar los datos al Gobierno si así lo piden, siempre y cuando sea una situación de emergencia (o no). De hecho, los americanos ya tienen experiencia con el tema, después del espionaje que ordenó el Ejecutivo de Obama a través de las tarjetas SIM. Una herramienta con que no sólo acabaron espiando a trabajadores de empresas tecnológicas, sino también a personalidades como Angela Merkel o Emmanuel Macron.

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En la medida, pues, que Huawei está obligada por el Gobierno chino a facilitar los datos si así lo requieren, el Ejecutivo de Donald Trump se cuestiona el hecho de que, si la marca china se encarga de desplegar toda la tecnología 5G, ¿quién les garantiza que Xi Jinping no pedirá tener acceso a los routers americanos? Ahora bien, a pesar de que la orden ejecutiva de Trump ha sido portada en los medios de comunicación y se ha convertido en el tema estrella, otros países ya habían vetado a Huawei antes. Australia ya prohibió a la compañía china participar en el desarrollo de la red 5G en agosto de 2018, Nueva Zelanda la siguió en noviembre del mismo año y Japón lo hizo en abril de 2019. De hecho, los principales proveedores japoneses ya han decidido suspender el lanzamiento de los nuevos modelos de Huawei, a pesar de que Panasonic asegura que continúa suministrando "con normalidad" sus productos a la compañía china.

Esta situación, sin embargo, "afecta poco a los usuarios americanos y chinos porque la penetración de Huawei en los EE.UU. es ridícula" y, los chinos, por su parte, no tienen acceso a Google, motivo por el cual, subraya Ganyet, "al final afecta a los usuarios europeos". A los usuarios y a Europa en general, que queda en medio de esta guerra. Una Europa que, recuerda, "no tiene la Inteligencia Artificial necesaria para extraer todo el petróleo de los datos, la tienen China y los EE.UU.; ni las máquinas, que también las tienen todas Asia y los EE.UU.".

Serra: "El Android libre puede comportar problemas de seguridad porque en el momento en qué Google saque la actualización de un agujero, todos los de Huawei tendrán este agujero"

De momento, Huawei ya está sufriendo una bajada de las ventas, pero también vale la pena recordar que Microsoft e Intel también han vetado a la compañía china y, justamente por eso, el director del máster de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, Jordi Serra, se cuestiona sobre qué pasará con Facebook y WhatsApp, que también son americanas. ¿Se pueden quedar los terminales de Huawei no sólo sin Gmail, Youtube o Skype -que forma parte de Microsoft-, sino también sin la aplicación de mensajería instantánea?

Según Serra, y a pesar de que Huawei haya asegurado que ya ha desarrollado su propio software, considera que "tendrá que hacer un plan B, que pasa por el Android libre". Esto, sin embargo, puede comportar problemas de seguridad porque, "en el momento en qué Google saque la actualización de un agujero en sus Android, todos los de Huawei tendrán este agujero".

La carta de Apple

Ante esto, China, que ha pasado de ser "los que lo copiaban todo a los EE.UU." a ser "los que copian y hacen cosas", puede decidir entrar en el juego de Donald Trump. El Gobierno chino puede decidir prohibir a Foxconn, la empresa que produce para iPhone, fabricar para compañías americanas. De hecho, cuando saltó la noticia de que Google vetaba a Huawei, no sólo cayeron las acciones de la marca china en las bolsas de Tokyo y Hong Kong, sino también las de Apple.

"Si hay una guerra comercial a todas, perdemos todos", señala Ganyet, que añade que "el más posible que puede pasar es que internet se rompa en dos: la parte china y la parte de los EE.UU.". Una guerra comercial que, además, "nos afecta a todos" porque, una cosa es que haya un veto sobre el acero, que nos puede afectar en momentos puntuales y en decisiones concretas, y otra muy diferente es que sea sobre la tercera marca de smartphones más demandada y fabricante clave para el despliegue del 5G.

Ganyet: "Hasta ahora, hemos aceptado que las economías que triunfaban eran aquellas que eran liberales y democráticas, y ahora te encuentras un capitalismo de Estado no liberal y no democrático que puede llegar a ser ejemplo de la mejor economía del mundo"

Todo ello comporta un giro de 180 grados. "Hasta ahora hemos aceptado que las economías que triunfaban eran aquellas que eran liberales y democráticas, y ahora te encuentras un capitalismo de Estado no liberal y no democrático que puede llegar a ser ejemplo de la mejor economía del mundo", pone encima la mesa el CEO de Mortensen, al mismo tiempo que, avisa, "China tiene muchos números para salir ganadora si hablamos que la economía es digital porque los chinos cogen datos de todo el mundo sin ningún problema en una sociedad totalmente controlada".

Una sociedad "totalmente controlada" porque, además, "cuando tú digitalizas la economía, un servicio o un bien, pones las bases para que se globalize y para que se concentre" y, por lo tanto, es "una economía de las estrellas en que sólo triunfan los cuatro grandes", pero que "nos afecta a todos porque nuestro bien principal es la información".

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