La constitución —o protocolo— familiar es una herramienta clave para garantizar la continuidad y buena gobernanza de las empresas familiares. Sin embargo, su elaboración no es un ejercicio meramente técnico: implica gestionar emociones, intereses divergentes, estructuras de poder y diferentes visiones del futuro. Para que el alumnado de ADE en UM-UCC pueda experimentar esta complejidad en primera persona, como última actividad del curso hemos realizado un juego de roles (roleplay) de redacción de una constitución familiar. Los resultados hablan por sí solos.
La valoración global del ejercicio muestra que el alumnado vivió una simulación altamente inmersiva. Muchos destacaron que “cada personaje sintió su rol”, lo que permitió visualizar con claridad las tensiones que aparecen en familias empresarias reales. Otros pusieron el énfasis en la dificultad de decidir cuando hay muchos actores implicados, especialmente cuando “todo el mundo quería tener razón” o cuando no se respetaban los turnos de palabra.
Aunque algunos participantes percibieron la actividad como “abrumadora” o “caótica”, precisamente estas sensaciones reflejan las vivencias habituales en procesos reales de negociación familiar. La superposición de intervenciones, los egos, la diversidad de intereses y la falta de estructura son factores que obstaculizan los acuerdos en las familias empresarias.
Los datos cuantitativos también lo reflejan: la media de asunción del rol fue del 75%, pero con una desviación típica elevada (29%), lo que indica una participación muy desigual e interpretaciones del rol muy diferentes.
Aprendizajes clave: la empresa familiar no es solo empresa ni solo familia
El ejercicio permitió extraer a los alumnos numerosas reflexiones sobre la comunicación, la estructura y la toma de decisiones:
- Intereses individuales vs. visión compartida. El alumnado identificó de manera clara que “todo el mundo busca sus propios intereses”, una realidad típica en muchas familias empresarias donde conviven perspectivas personales, económicas y emocionales.
- La comunicación es un reto central. Los participantes señalaron que los vínculos emocionales influyen y que a menudo es difícil transmitir el mensaje deseado o escuchar activamente. Las interrupciones y la falta de orden en el debate acentuaron estas dificultades.
- El aumento de generaciones multiplica la complejidad. Cuantas más personas participan en la toma de decisiones, más difícil se vuelve llegar a acuerdos. Esto se vio especialmente en la dificultad para tomar decisiones y en la constatación de que “la dificultad se va ampliando con las generaciones”.
- Lo informal no es suficiente. Diversos estudiantes destacaron que no basta con tener buenas intenciones: es necesario poner acuerdos por escrito y establecer canales formales de decisión.
Recomendaciones para una buena gobernanza familiar
A partir de lo vivido, el alumnado propuso diversas recomendaciones aplicables tanto a ejercicios académicos como a familias empresarias reales:
- Saber quién es quién dentro de la familia y de la empresa evita malentendidos y luchas de poder.
- Desde delimitar quién tiene derecho a voto hasta fijar turnos de palabra, la estructura facilita acuerdos y reduce tensiones.
- La exclusión —especialmente de familiares políticos o de menores— puede generar conflictos a futuro.
- Hablar primero de expectativas y valores permite construir un protocolo coherente y aceptado por todos.
- Un foro familiar estructurado ayuda a anticipar conflictos y mantener la comunicación fluida.
Un ejercicio educativo con impacto real
La actividad permitió a los estudiantes no solo comprender la importancia de la constitución familiar, sino vivir en primera persona la complejidad emocional y estratégica que implica. A pesar de las dificultades percibidas, el consenso general fue que se trató de una experiencia enriquecedora, que ayuda a valorar lo difícil que puede ser llegar a acuerdos cuando la familia y la empresa se entrelazan.
El juego de rol demostró que detrás de cada empresa familiar exitosa hay algo más que un negocio: existe una familia capaz de dialogar, negociar y proyectarse hacia el futuro
El juego de rol no solo recreó una situación real: también subrayó la importancia de la preparación, del diseño de estructuras de gobernanza y de la comunicación efectiva. En definitiva, demostró que detrás de cada empresa familiar exitosa hay algo más que un negocio: existe una familia capaz de dialogar, negociar y proyectarse hacia el futuro.