Le sobran metáforas a Jordi Turmo, cofundador y consejero delegado de Mappa, para relatar el “viaje” emprendedor que hace cuatro años inició con Víctor Cuadrat, su mano derecha y el “mago” tecnológico y de producto de esta empresa emergente. Una startup barcelonesa que desde el año 2022 -y con el apoyo de Barcelona Activa- no se ha bajado del barco para posicionarse como una empresa referente del sector industrial y de automoción, con una apuesta firme por democratizar la descarbonización de las empresas. “Igual que Henry Ford cambió la manera de entender la movilidad con el motor de combustión, Mappa quiere cambiar la de entender la sostenibilidad”, remarca Turmo a VIA Empresa. “Detectamos un nicho de mercado a la hora de medir y monetizar la huella ambiental de todas las piezas de un coche. Tanto por una presión normativa en Europa, como por las propias marcas y su cadena de valor”, explica el cofundador.
Y dicho y hecho, para llenar aquel vacío solo les hicieron falta dos herramientas modestas -”un Excel y un Power BI”- y la voluntad de demostrar que podían calcular el impacto sostenible de cualquier pieza industrial. Pero muy pronto la realidad del mercado les hizo tocar de pies en el suelo. “Nos dimos cuenta de que las empresas nos decían que no podían tener cinco, seis o siete proveedores diferentes para gestionar la sostenibilidad", admite Turmo. “Además, nacimos como un software, y eso implicaba otro dolor: las empresas no tenían recursos ni conocimiento para gestionar todo lo que se les exige a escala normativa o de presión de mercado”, reconoce. “Así que decidimos cambiar el modelo de negocio y ampliar nuestras capacidades, evolucionar hacia un formato híbrido: ofrecemos el software y, además, un acompañamiento personalizado para cada empresa”, describe.
Turmo: “Igual que Henry Ford cambió la manera de entender la movilidad con el motor de combustión, Mappa quiere cambiar la de entender la sostenibilidad”
En esta metamorfosis, los cofundadores de Mappa hicieron otro descubrimiento: su tecnología, diseñada bajo normativas ISO, se podía aplicar a muchos otros sectores industriales. "Al fin y al cabo, la automoción es agnóstica. Dentro de un coche hay de todo: textil, química, plástico...", reflexiona Turmo. "Probamos de aplicarlo a cualquier empresa industrial o manufacturera que fabrique o transporte cosas, y comprobamos que se adaptaba", añade. Por otro lado, “a menudo las pymes no pueden asumir el asesoramiento de las consultorías tradicionales que, aunque son buenas, son caras y poco escalables”, subraya Turmo, y reconoce que este giro fue el catalizador del negocio.
El boca a boca entre empresarios y la participación en clústeres, gremios y asociaciones industriales hicieron que la misma cadena de valor de los clientes se convirtiera en su canal de crecimiento. La escalabilidad de Mappa empezó a dar pasos de gigante a finales de 2024, cuando cerró una primera ronda de financiación de 150.000 euros, con la entrada de dos fondos de inversión: Ship2B Ventures -el fondo barcelonés de capital riesgo de impacto social y medioambiental-, y FarSight Ventures -especializado en tecnologías profundas- y un ángel inversor (business angel), Fernando Sáez, que les aporta “un punto de vista muy industrial”.
Con estos recursos, la empresa emergente pudo ampliar el equipo hasta cinco personas -la gran mayoría ingenieros e ingenieras-, certificar su tecnología, validar el mercado y “construir músculo”. El año 2025, Mappa captó el primer gran validador: una empresa catalana de tercera generación, con más de 1.000 trabajadores y 100 millones de euros de facturación. Testar la herramienta con datos reales les aportó credibilidad para construir una cartera que hoy cuenta con quince clientes activos y entre cinco y seis para proyectos puntuales, con la vista puesta en alcanzar la cincuentena en 2027. A finales de este año prevén abrir una segunda ronda de medio millón de euros para acelerar el desarrollo y el mercado, y para “ganar tiempo en un sector en el que las oportunidades aparecen y desaparecen muy deprisa”.
Las cinco etapas del método Mappa
La arquitectura de Mappa se articula a través de un método diseñado para orquestar una hoja de ruta que “monetiza la sostenibilidad y genera negocio”. Una receta que se estructura en cinco etapas consecutivas: "En la primera fase aplicamos una capa muy potente de inteligencia artificial en la que somos capaces de tratar los datos de nuestros clientes independientemente de cómo los tengan. Ya sea en formato Excel, CSV, PDF... Lo que nos envíen. O incluso podemos establecer una conexión a su ERP si así lo desean", detalla Turmo. En segundo lugar, la plataforma realiza todos los cálculos necesarios: "La huella de carbono de producto, de organización, de un servicio o de un departamento", enumera el empresario.
Mappa simula escenarios antes de tomar ninguna decisión: "¿Y si en vez de producir en China produzco en Granollers? La huella de carbono quizás baja un 10%"
Estas cifras permiten activar la tercera fase, centrada en la generación y recopilación interna de todas las memorias e informes exigidos por auditores, clientes o la misma normativa europea. En el cuarto tiempo, se propone la simulación de escenarios antes de tomar ninguna decisión: "¿Qué pasa si cambio un proveedor? ¿Y si cambio una materia prima? ¿Y si en vez de producir en China empiezo a producir en Granollers? El producto es más caro, pero la huella de carbono quizás baja un 10%", ejemplifica Turmo.
El método desemboca en la quinta etapa: la monetización y el negocio, que constituye el verdadero corazón de la compañía. El reto final es "ver cómo convertir la sostenibilidad en negocio: que puedan utilizar la sostenibilidad para vender más, atraer licitaciones con más puntos, acceder a subvenciones o hacer uso de las Certificaciones de Ahorro Energético (CAE)".
Certificación y factor humano
En el ámbito de la certificación, Turmo no pasa de puntillas y asegura que Mappa ya es la primera plataforma del Estado certificada "por una tercera parte" y acreditada por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) en el cálculo de huella de carbono de producto. Este año, el objetivo es certificar la totalidad de su entorno tecnológico.
Preguntado por el mayor aprendizaje que extrae del camino recorrido, Turmo no duda en definirlo como “viaje personal”. Habla de autoconocimiento, de límites, de superaciones, del síndrome del impostor y de la importancia vital de contar con un entorno de trabajo que sostenga la presión del día a día. Como padre de dos hijas pequeñas, reconoce que emprender "es duro", y que hay "días de soledad". En este sentido, el tándem que forma con Cuadrat -quien es diez años más joven, y tiene “una energía muy diferente y una mirada complementaria”- ha sido la clave maestra que ha permitido que Mappa crezca con buena salud.
La startup ya es la primera plataforma del Estado certificada "por una tercera parte" y acreditada por AENOR
El horizonte de Mappa se presenta ambicioso: “Queremos cambiar las reglas del juego: que la sostenibilidad deje de ser un coste y se convierta en una oportunidad real de negocio, y consolidarnos como una marca reconocida que abra la puerta a nuevos sectores como el audiovisual o la salud, donde ya hemos empezado a dar los primeros pasos”, concluye Turmo. El objetivo también radica en construir una empresa con “equipos cuidados y bien pagados”, sin descartar ser adquiridos por un “pez grande” si esto les acerca a su propósito fundacional: industrializar Europa sin perder de vista el cuidado por el planeta. En definitiva, hacer de Mappa una “nueva revolución industrial” impulsada por la IA, la rentabilidad y la conciencia ambiental.
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