"En el MWC ya no hablamos de dispositivos móviles, sino de la nube", proclama desde el estand de la Fundación Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) Josep M. Ganyet, CEO de Mortensen y colaborador de VIA Empresa. Mientras lo hace, señala la cortina de vapor que concentra todas las miradas de los visitantes que pasean por los alrededores. Escasos minutos antes lo han hecho las autoridades, e incluso los representantes políticos e institucionales no se han podido resistir a cruzar esta nube que, a juicio de Ganyet, sintetiza el nuevo espíritu del antiguo Mobile.
Hace años que VIA Empresa se desplaza al espacio de Fira de Barcelona para explicar in situ todas las disrupciones que se presentan desde el gran escaparate mundial de la conectividad. Y cada edición se repite una circunstancia: entre los estrechos pasillos es frecuente cruzarse con Ganyet acompañado de un grupo de directivos y empresarios curiosos por conocer las novedades del congreso. Ganyet se encarga de mostrárselas y de interpretar correctamente cómo estos nuevos aparatos o ideas pueden impactar positivamente en sus compañías.
Este año, en VIA Empresa hemos querido participar de este recorrido con el mismo guía. Junto con Ganyet, hemos visitado los principales stands del MWC y hemos conocido qué hay detrás de las grandes novedades del congreso. La visita se ha diseñado según el criterio del experto, quien ha dividido el camino en dos partes: la parte catalana, muy protagonizada por las innovaciones de la MWCapital, pero también por aquellas que traen los Mossos d'Esquadra o OpenCosmos, y el ya famoso pabellón tres, donde conviven los grandes nombres que todos conocemos: Microsoft, Samsung, Xiaomi... o incluso la nueva cámara-robot de Honor.
Dentro de esta "nube que lo traspasa todo", el stand de la MWCapital representa una parada obligatoria en clave catalana. Sirve para exponer proyectos de todo tipo: desde soluciones médicas, sensores como el de Leitat que ayudan al sector de la agricultura o, incluso, recursos artísticos con los que la tecnología se fusiona con la experiencia humana para potenciar el resultado de cada producto u obra.
A solo unos pocos metros, los Mossos d'Esquadra presentan una "sala del futuro" con la que pretenden optimizar los servicios de vigilancia. Ganyet la define como "holística", dado que no solo se monitoriza tierra, mar y aire, sino que el ciberespacio también tiene cabida, para asegurar que la traza de un delito no desaparezca en este lugar tan difícil de controlar.
Con Mossos y MWCapital conviven, durante cuatro días, dos empresas de gran relevancia en el tejido tecnológico catalán. Se trata de Sateliot, una habitual en la sección de La buena noticia del día de este medio, y OpenCosmos.
A Ganyet le convence especialmente el estand de esta segunda por las oportunidades de negocio que asegura que genera esta compañía catalana con sus satélites pequeños. "Es una empresa líder; pensad que están en Gran Bretaña, Grecia, Portugal... Y tienen salas blancas donde quieren construir satélites", explica. Una ambición resumida en el lema Satélites desde el Bon Pastor al cosmos.
Desde el sexto pabellón, donde se produce el inicio de la visita, hasta el hall tres, donde están expuestas las grandes multinacionales, hay poco más de cinco minutos caminando. Pero el camino da para muchas reflexiones. Algunas de ellas, Ganyet ya las ha expuesto en el pódcast Conexión MWC 2026, donde ha sido el primer protagonista. El efecto guau es la principal diana de las críticas de los grandes expertos, los cuales lamentan que algunos inventos atractivos, como un robot que baila o que imita el comportamiento de un perro, tienen poca penetración real en el mercado y acaban opacando los verdaderos avances.
Ganyet, pero, considera que parte de estos productos forman parte de una estrategia con la que las grandes compañías atraen a los visitantes del congreso para después vender los productos que realmente desean. Hay un caso paradigmático como Telefónica, que rivaliza con las grandes marcas mundiales en el tercer pabellón, que ejemplifica bien esta idea.
Y de Telefónica a Samsung, que se encuentra prácticamente delante del stand del gran operador de telecomunicaciones estatal. Es el espacio más blanco y limpio de todo el MWC, sin grandes focos de luces o música de fiesta. Pero también es la más futurista. Ninguno de los aparatos que se exhiben, sin embargo, suponen el rasgo más diferencial a parecer de Ganyet. En este caso es el concepto del "ecosistema", un "intangible" con el que las grandes compañías buscan captarnos como clientes.
Precisamente, para reflejar esta meta de las grandes tecnológicas, la última parada del tour debe ser el stand de Xiaomi. El nuevo coche Vision GT expuesto tiene 1.900 caballos, es eléctrico y lo ha diseñado una marca que en Cataluña todavía la relacionamos con los dispositivos móviles. Sin embargo, mientras tanto, ya han desarrollado un coche que puede compararse por diseño a grandes marcas italianas de vehículos de lujo, pero con un precio más competitivo.
Al lado del coche -el gran reclamo de este MWC-, encontramos una casa inteligente con todos los dispositivos indispensables con la marca Xiaomi. Es la prueba de aquello que defiende Ganyet, y que consiste en vivir bajo el paraguas de cualquier gran empresa tecnológica. No solo los teléfonos, sino también el robot que limpia la casa, la iluminación o cualquier utensilio que hasta ahora podía parecer poco escalable.
"Aquí lo tenemos todo: efecto wow, ecosistema y un indicador de cambio de ciclo tecnológico, pero también económico", cierra Ganyet. Xiaomi vuelve a ganar los flashes de la prensa internacional y lo hace, en parte, porque la distribución de su espacio es el epítome del tsunami de cambios que ha vivido el MWC. Un congreso que ya ni se llama Mobile, ni trata (solo) sobre teléfonos móviles, sino que aspira a protagonizar desde Barcelona el centro de la revolución tecnológica mundial.