En 2019, incluso antes de la pandemia, los organizadores del MWC ya tenían claro que la feria iba mucho más allá de los teléfonos móviles, y decidieron adoptar las siglas como nombre oficial, en sustitución del “Mobile World Congress” que habían enarbolado desde 2008 (y que muchos todavía llaman así). La diversidad de tecnologías vinculadas a la conectividad lo exigía: el 5G, la IoT o la nube ocupaban tanto o más protagonismo que los terminales móviles. Pero de todas ellas, hay una tecnología que claramente ha arrebatado el foco principal: la inteligencia artificial.
No importa qué empresa sea: podemos elegir Samsung, LG, Xiaomi, SK Telecom, Qualcomm, Microsoft o Google. En todos sus estands, hay dos letras que sobresalen más que cualquier otra: la a y la i. La tendencia es especialmente aterradora en el pabellón tres, donde se sitúan las principales grandes tecnológicas. Nadie quiere perder el tren de “la nueva ola de IA”, como la cataloga Xiaomi en su estand, y ha quedado más que demostrado. ¿Agentes de IA para teléfonos móviles? En la lista. ¿Asistentes vitales que nos resumen llamadas y envían mensajes por nosotros? En la lista. ¿Traducción en tiempo real? En la lista. Incluso se pueden ver juguetes, como el iMoochi de la china ZTE, un peluche que reacciona a la voz de su propietario con movimientos de cabeza y expresiones oculares. Desde la compañía explican que se ha lanzado este año al mercado, exclusivamente en Japón, y que hay planes de diseñar doce modelos diferentes, uno asociado a cada signo del zodíaco.

El mensaje es claro, y es una tendencia que ya vimos en el ISE, pero ultravitaminada: la IA ya no es el nuevo vestido que cambia cada tres meses, sino que cada vez más se gana un lugar como una de las vértebras de las tecnologías digitales. Ericsson lo ha querido dejar con su estand: una representación a escala real de un entramado de calles de una ciudad, en la que cada establecimiento presenta una nueva tecnología inteligente: gafas inteligentes, controles de tráfico con visión por computación…
Pero quien lo lleva a la práctica de manera más remarcable es probablemente China Mobile. Su estand, ubicado en uno de los extremos del pabellón tres, es una demostración de cómo ya está aplicando esta tecnología a diferentes campos de la economía, como la industria, la restauración -los robots reponedores son los que más fotos se han llevado- o los deportes. Destaca especialmente su solución destinada a los puertos, que combina tres verticales diferentes: un control remoto de las plataformas que transportan y distribuyen los cargamentos y los vehículos autónomos; un algoritmo dinámico que controla los semáforos de las calles para optimizar los trayectos tanto de vehículos autónomos como de tradicionales; y un sistema de drones de vigilancia que, a través de visión por computación, pueden identificar camiones que exceden los límites de cargamentos impuestos y otros peligros de seguridad. Unas soluciones modulares que ya se han instalado, sean en conjunto o individualmente, en puertos de Sudáfrica y de diversos países europeos.

Incluso un estand que tradicionalmente se asocia con la maquinaria, como es el de Oled (la tecnología de pantallas de Samsung), dedica buena parte de su exposición a la combinación de las pantallas que diseñan con IA. Entre soluciones que pueden parecer más banales, como un fondo digital con elementos generados artificialmente que sirve como decoración de juguetes, destaca el AI Beauty Mirror. Este producto, orientado a tiendas y marcas de belleza, es una pantalla digital que, con una cámara interior, espeja la imagen del consumidor. Captando su rostro durante unos segundos, la solución hace un análisis de los diversos elementos cosméticos para ofrecer soluciones “personalizadas” de belleza, convenientemente vinculadas a los productos de la marca que se desee. La misma solución también analiza el color de piel de la persona y hace recomendaciones de tonos de maquillaje, sombras de ojos o pintalabios.
Como Oled, muchas otras expositoras muestran sus soluciones inteligentes como si fueran un zoológico en miniatura: demostraciones independientes, cada uno con su padre y su madre, que atacan la amplitud de opciones para aumentar las posibilidades de captar el interés del público. Pero en el MWC también encontramos compañías que siguen una estrategia mucho más focalizada, con propuestas mucho más especializadas en un campo específico. Es el caso de la china iFlytek, que ha desplegado en Fira Gran Via todo su catálogo de productos vinculados a la traducción con inteligencia artificial.
iFlytek muestra en el MWC soluciones de traducción inteligente en forma de aplicación móvil, gafas con subtítulos o software para conferencias
Desde propuestas puramente digitales, como la aplicación Bavvo, al uso de dispositivos como las AI Translation Glasses, unas gafas de pasta negra con una pequeña cámara y micrófono incorporados que permiten traducir en tiempo real las conversaciones que se mantienen. A medida que oye o ve un texto, el usuario ve a través de los cristales -no graduados, pero con la posibilidad de que lo estén- unos subtítulos de color verde que se van generando con un cierto retraso. Cabe decir que seguir el ritmo de la conversación es bastante complicado por la acumulación de texto, el ritmo y la reescritura dinámica, pero desde la compañía dejan claro que lo que muestran en el congreso es todavía un prototipo. El producto final se lanzará de aquí a unos meses, durante el 2026, e incluirá, entre otras, la lengua catalana. La misma empresa también ha presentado AI Interpreta, un software de traducción con IA automática pensado para conferencias, ponencias y videollamadas, que permite mostrar los textos en múltiples idiomas de manera simultánea.
Teléfonos, sí… pero con IA integrada
A pesar de todo, se le debe conceder al MWC que no ha perdido del todo la ema de Mobile, y que, más allá del nuevo juguete que es la IA, las novedades telefónicas de las principales marcas continúan presentes. Como prueba, Samsung: lo primero que se encuentra el congresista al acercarse a su estand son las largas mesas con teléfonos de la nueva serie Galaxy S26. Con los dos modelos básicos ya en el mercado y el lanzamiento de la versión ultra este mismo 11 de marzo, la compañía destaca tres características principales.
La primera, lo que llaman Privacy Display: una serie de configuraciones que permiten oscurecer la pantalla cuando se mira desde los laterales o desde arriba, para evitar que otras personas vean qué pasa en la pantalla de nuestro teléfono. Esta funcionalidad, que ya está integrada en la pantalla de otros terminales, se puede configurar manualmente según determinadas condiciones, como que solo se active cuando usamos unas aplicaciones concretas o cuando nos aparezcan notificaciones. La segunda funcionalidad destacada es la asistencia -otra vez, inteligente- de fotografías, que permite borrar partes de la imagen, fusionarla con otras, borrar sombras y otras modificaciones. Finalmente, el Now Nudge: un asistente de IA integrado que aparece en todas partes del teléfono. Lo encontramos, por ejemplo, en la barra dinámica del teclado (donde se acostumbran a dar sugerencias de escritura), ofreciéndonos respuestas a mensajes que recibimos basadas en nuestra escritura; pero también lo podemos activar dejando pulsado el botón central, el cual permitirá seleccionar una parte de la imagen y hacer una búsqueda por imagen en Google.
La IA es omnipresente entre los diversos modelos de móviles presentados, como la serie Galaxy S26 de Samsung
Por su parte, LG U+ (la operadora de telecomunicaciones del grupo LG) cede buena parte del protagonismo del estand a ixi-O Pro, la nueva versión del agente de IA para teléfonos móviles que ha presentado en primicia en el MWC. El vídeo de presentación del software nos hace pensar, como ha sucedido recurrentemente en los últimos años, en el film Her: un asistente que se muestra fluido en el lenguaje hablado y que nos registra las llamadas -siempre que le demos permiso-, extrae los puntos clave, nos hace recordatorios de la agenda y es capaz de avisar al amigo con quien habíamos quedado que hay un atasco y llegaremos tarde.
La gran excepción, el fabricante que marca distancia con las grandes tecnológicas y apuesta por otra vía, es Fairphone. Esta compañía neerlandesa lleva trece años trabajando para desarrollar teléfonos inteligentes con dos pilares innegociables: que sus piezas puedan ser sustituidas e intercambiadas sin complicaciones y que los materiales que utilice respeten la ética laboral y tengan un efecto mínimo en el bienestar del planeta. “Nuestra ambición es reducir al máximo posible nuestro impacto ambiental y aumentar al máximo posible nuestro impacto social”, relata a VIA Empresa el gestor de cuentas en el Reino Unido y los países nórdicos de la compañía, Luke James.
En el MWC, Fairphone muestra la generación seis de su teléfono inteligente, que como todos los anteriores, es completamente modulable: cualquiera de las doce piezas que lo conforman puede ser adquirida por separado en caso de que sea necesario sustituirla. “Tenemos que producir menos productos y usarlos durante más tiempo”, reclama James. En línea con el segundo objetivo, el miembro de Fairphone asegura que han localizado “los minerales que tienen problemas éticos más grandes”, como “trabajo infantil, corrupción o materiales conflictivos”, y buscan alternativas que les permitan “integrar los minerales de manera más justa y social”.
Conquistando la soberanía tecnológica europea
Más allá de los criterios éticos y sostenibles, un tercer ámbito del que Fairphone hace gala es de su ubicación: Ámsterdam, Países Bajos, Europa. Y es que el discurso de la soberanía tecnológica europea ha calado entre las compañías del continente, tanto o más conscientes de la problemática que los europarlamentarios. Y en el ámbito de las comunicaciones satelitales, el gran referente del continente lo encontramos en Barcelona: Sateliot.
La empresa catalana, una de las caras visibles del sector del new space catalán y europeo, diseña y opera una constelación de microsatélites de baja frecuencia con estándar 5G para IoT, con los cuales dan servicio a multitud de sensores IoT para sectores como la agricultura o la ganadería en todo el mundo. “Nuestro modelo comercial de cara al mundo civil es 100% mayorista: somos una extensión de cobertura de operadores móviles y hemos firmado ya acuerdos en 60 países como operadores de roaming”, explica a VIA Empresa el fundador de la empresa, Jaume Sanpera.
Ahora, la empresa ha dado un paso adelante, y en el MWC presentan sus satélites de segunda generación, que ya pueden ofrecer servicios de conexión 5G. “Hasta ahora habíamos lanzado satélites pequeños, de doce kilos; estos son mucho más grandes, pesan 150 kilos, y son capaces de conectar un teléfono móvil desde el espacio”, señala Sanpera. Los aparatos, premiados con el galardón Future Unicorn de DigitalEurope por el uso de la tecnología dual, se enfoca de momento a sectores como la seguridad, la defensa y el mundo corporativo, ya que “la capacidad que tenemos es limitada y los queremos dedicar a los usos que son más urgentes”. El primero de estos satélites se lanzará a principios de 2027, mientras que a finales del mismo año se lanzarán dos más, estos con un modelo ya definitivo.

Sanpera destaca la tecnología que desarrollan como un ejemplo del tipo de ámbitos en los que Europa necesita recuperar soberanía: “El premio -de DigitalEurope- nos lo entregó el ministro de Defensa de Ucrania. Ellos sufren esta necesidad: los drones ucranianos, cuando atraviesan las fronteras de zonas ocupadas por Rusia, se desconectan automáticamente de Starlink. Esto pasa hoy. Tenemos que poder conectar cosas sin depender de los Estados Unidos”.
Sin una urgencia tan inminente, pero sí una preocupación a largo plazo, se encuentra el mundo de la cuántica, una de las tecnologías mejor posicionadas como interruptores de cambio del futuro. En este ámbito, Europa lanzó en 2018 la Quantum Flagship, una iniciativa paneuropea a gran escala para investigar y desarrollar infraestructuras cuánticas críticas. En el MWC, el proyecto es presentado al público por integrantes del Institut de Ciències Fotòniques (ICFO), uno de los centros catalanes implicados.
La Quantum Flagship es la gran estrategia europea para ganar soberanía en la carrera por las tecnologías cuánticas
En concreto, el ICFO participa en dos proyectos dentro del pilar de comunicaciones cuánticas. El primero de ellos es la QSN Partnership, un consorcio con 42 socios y 25 millones de presupuesto coordinado por el ICFO para desarrollar sistemas de criptografía cuántica que operarán sobre la futura infraestructura EuroQCI -actualmente en construcción-. Aquí también trabajan dos empresas derivadas suyas, LuxQuanta y Quside, encargadas de las distribuciones de claves cuánticas (QKD) y de la generación cuántica de números aleatorios para criptografía, respectivamente. El segundo es la Quantum Internet Alliance (QIA), un proyecto con instituciones académicas, teleoperadoras e integradores de sistemas de nueve países europeos en el que el instituto catalán trabaja en el ámbito de las memorias cuánticas.
Ambos proyectos han superado las dos fases iniciales de Quantum Flagship y este 2026 iniciarán la tercera y última fase, de cuatro años de duración, para llevar los proyectos a la fase de producción industrial.
Imaginando el aeropuerto del futuro
Más allá de móviles, IA, cuántica y satélites, una de las novedades que el MWC de este año ha querido destacar es el Airport of the Future, un nuevo espacio dedicado a tecnologías vinculadas al mundo de los aeropuertos, la aviación y, en general, la experiencia de viajar por el aire. Relativamente separado y escondido del resto de pabellones, el recinto dedicado a esta nueva temática concentra una pequeña colección de demostraciones de soluciones ya en marcha o que se prevé impulsar en el futuro próximo. Así, vemos por ejemplo uno de los drones más avanzados que los Mossos d’Esquadra usan en las operaciones que requieren visión aérea, o bien un chatbot de Vueling, a través del cual prometen una experiencia más personalizada y cómoda a la hora de hacer reservas de vuelos.
Airbus tampoco ha querido perderse la novedad, y ha traído al Airport of the Future una demostración de las tecnologías que están implementando para digitalizar la experiencia a 10.000 metros de tierra, tanto la de los pasajeros como la del personal de cabina. Para los primeros, el fabricante aeronáutico europeo trabaja en una infraestructura para ofrecer internet satelital a los clientes, al mismo tiempo que, a través de un software que pide ciertos datos personales, busca personalizar al máximo la experiencia durante el vuelo y permite el uso de los dispositivos propios con conexión. Para los segundos, un sistema de monitoreo en tiempo real de los productos alimentarios que se ofrecen a los pasajeros, con la voluntad de mejorar el acceso a la información práctica -como disponibilidad y alergias-, calcular mejor las estrategias de promoción de productos -en función de qué queda y qué no- y reducir el volumen de residuos y excedentes.
Pero uno de los proyectos que más ha llamado la atención, por su presencia extendida, pero disimulada por todo el congreso, es la colaboración entre Aigües de Barcelona y la empresa valenciana Closca. La primera ha instalado un total de 35 fuentes públicas por todo el recinto del MWC, un servicio que ya ofrece en otros eventos masivos, como conciertos. La segunda ha conectado estas fuentes a su aplicación móvil, un software que tiene localizadas 200.000 fuentes públicas de todo el mundo y que ya usan más de 100.000 personas. Todo esto, complementado con la distribución de las cantimploras diseñadas por Closca, unos productos que incorporan un dispositivo IoT en la tapa, con un chip NFC, que permite cuantificar el volumen de plástico y dióxido de carbono ahorrado al rellenar con agua del grifo.
“Al ciudadano debemos darle un sistema donde pueda encontrar y llenar agua de una manera más cómoda, económica y que se podría gamificar para dar premios”, apunta el fundador de Closca, Carlos Ferrando, quien lo compara con la situación de los coches eléctricos: “Necesitas muchos lugares donde poder cargarlos para que sea un éxito. Con el agua pasa lo mismo”. “Creemos que el aeropuerto puede ser un espacio más sostenible, donde la gente pueda hacer una pausa y hacer una hidratación sostenible con agua del grifo”, defiende por su parte la responsable de innovación abierta territorial en Aigües de Barcelona, Chus Llorens.