"Tomar un sorbo de ratafía es tomar un sorbo de territorio". Es la reivindicación de Joaquim Bosch, quinta generación al frente de Destil·leries Bosch y que ha hecho de la ratafía su emblema. Fundada en 1892, la empresa mantiene como un secreto de estado los ingredientes originales, como si de la receta de la Coca-Cola se tratara. 134 años después, la destilería mantiene su actividad, aprovecha la nueva popularidad de este licor catalán y ya mira hacia el exterior con las primeras exportaciones a México o Japón.
Ratafía en Sant Quirze de Besora
La historia de Destil·leries Bosch comienza con Anna Peroliu, hija del Valle de Camprodon que creó una receta única y muy apreciada de ratafía. Con su marido, Faustí Bosch, se estableció en Sant Quirze de Besora y comenzaron a comercializar aquella bebida. "Tenía una receta de ratafía muy buena y que gustaba mucho, vieron salida comercial", explica Joaquim Bosch.
Se instalaron en un edificio de 1855 a orillas del Ter y el primer registro comercial data de 1892. En aquellos años, repartían los productos en carro de caballos por Osona, el Berguedà o el Ripollès. Elaboraban ratafía, anís, coñac...
La decisión que lo cambió todo
Durante las primeras décadas, Bosch vendía sus licores como se hacía en la época: a granel. Pero el abuelo de Joaquim Bosch, Jaume, emprendió un camino entonces visionario: trabajar el concepto de marca: "Cuando todo el mundo vendía a granel, él dio a conocer la marca y a vender los licores en botella".
Esta decisión fue fundamental para los éxitos futuros: en los años 70, en el estado español se prohíbe la venta de licores a granel. Los Bosch ya eran conocidos y tenían la experiencia y conocimiento del proceso de embotellado, lo que los situó en una posición de ventaja.
Joaquim Bosch: "La receta es como el secreto de la Coca-Cola"
"La empresa ha pasado de generación en generación hasta hoy, que convivimos la quinta y la sexta". Es la prueba del éxito de Destil·leries Bosch. Además de la visión de marca, Joaquim tiene claro otro factor decisivo: "La clave es la misma que seguimos ahora: una receta muy equilibrada a nivel de hierbas. Y siempre se ha elaborado con ingredientes de primerísima calidad". Y manteniendo la receta original, que no desvelan: "Para todos los ratafieros, la receta es como el secreto de la Coca-cola. No la ve nadie que no sea de la familia".
Y siempre con una mirada al país. Joaquim reivindica que la ratafia es territorio y, por ello, la gran mayoría de plantas aromáticas, hierbas y especias son de Catalunya. Solo se hace la excepción con algunas especias que no se encuentran, como puede ser la canela. Y si la receta se mantiene, también lo hace el método: "A nivel de elaboración del licor, mantenemos un proceso 100% artesanal, siguiendo los pasos de toda la vida y nos garantiza un producto de máxima calidad".
El éxito de la ratafia: el licor por excelencia de Catalunya
En sus 134 años de historia, Destil·leries Bosch han vivido en primera persona la evolución de la ratafia y el resto de licores catalanes. Y ya desde hace unos años la ratafia se ha convertido en su símbolo indiscutible y bebida que más elaboran, aunque producen otros licores de territorio como el licor de Núria o pacharán con endrinas de Bisaura. "En los últimos años, la ratafia ha hecho una explosión, está muy de moda. Se ha situado como el licor típico de Catalunya", destaca Joaquim.
Y no solo es una bebida, es también un "símbolo de identidad y de cultura catalanas y de proximidad". "No es solo una bebida, es conocer las plantas, hierbas y el proceso de hacerlo", enfatiza Joaquim, que celebra que la sociedad cada vez valora más los productos hechos en casa.
Más allá de Catalunya: ratafia en Mèxic
Hasta ahora, Destil·leries Bosch vende toda su ratafia en Catalunya a través de muchos canales: venta propia, supermercados, tiendas especializadas, mayoristas... Pero ha empezado a mirar más allá de las fronteras catalanas para expandir este licor catalán. Y la mirada se ha situado en Mèxic y en Tòquio, donde ya han hecho algunas pruebas. En la capital de Japó no acabó de funcionar, pero los resultados en Mèxic son positivos. "Nos vinieron a buscar unos importadores mexicanos que creían en nuestro proyecto", relata Joaquim. Con solo cinco trabajadores, la mayoría de la familia, pero con toda "la ambición y el optimismo" para llevar la ratafia a todas partes.
Seis generaciones después y a pesar de sacudidas importantes como la Guerra Civil, Bosch continúa elaborando la ratafia en el mismo edificio de Sant Quirze de Besora de 1855. Un licor que ha pasado de ser una bebida popular de las masías a convertirse en uno de los grandes símbolos gastronómicos del país.