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"Nuestra voluntad es crear legado y que continúen los que vienen después". Es la filosofía que guía Relats, una empresa de Caldes de Montbui especializada en el diseño y la fabricación de fundas técnicas flexibles para proteger y aislar cables y componentes, y que compite globalmente con grandes multinacionales del sector. Fundada en los años cincuenta como un pequeño taller en la masía familiar, actualmente factura alrededor de 100 millones de euros, obtiene el 98,5% de los ingresos en el exterior y da trabajo a unos 1.400 trabajadores. Hace solo diez años, facturaba poco más de 50 millones.
El mayor de doce hijos
La historia oficial de Relats comienza en 1957, cuando Vicenç Relats compró una pequeña fábrica textil en Caldes de Montbui y trasladó allí la actividad. Pero la aventura había comenzado unos años antes en una masía familiar de Lliçà d'Amunt. "Mi padre era agricultor y decidió cambiar de aires y dedicarse al emprendimiento", explica Pere Relats, presidente de la compañía y segunda generación.
Vicenç no tenía ninguna experiencia textil: "No sabía. Fue a Manresa y aprendió en una fábrica para entender cómo iba eso de atar hilos y agujas". La falta de experiencia la suplió con una gran capacidad emprendedora, que lo llevó a poner en marcha otros negocios como una fábrica de piensos o el cultivo de menta en el Vallès para destilarla y usarla en dentífricos. La apuesta por el textil fue la ganadora y la superviviente. Y detrás de aquella decisión también había una motivación familiar: era el mayor de doce hermanos y su madre le pidió que creara una actividad que pudiera dar trabajo a sus siete hermanas pequeñas.
La fibra de vidrio que lo cambió todo

Vicenç tenía claro que no quería competir en el tejido convencional y desde un buen principio apostó por la especialización. Batas escolares o fundas de colchón fueron algunos de sus primeros Relats, de fabricar batas y colchones a proteger los cables de los coches de medio mundo productos. Aun así, en los años cincuena ya trabajaba para la industria eléctrica con tejidos destinados al aislamiento de componentes. Pere recuerda cómo un error en un pedido para un fabricante eléctrico estropeó el viaje de novios de sus padres, tambié en los años cincuenta.
Sin embargo, el gran punto de inflexión llegó a principios de los años setenta. Algunos clientes habían visto que en Alemania se empezaba a sustituir el aislamiento de poliéster o algodón por fibra de vidrio, un material ignífugo y capaz de soportar temperaturas de más de 600 grados. Relats compró máquinas trenzadoras alemanas y empezó a fabricar tubo trenzado de fibra de vidrio. Fueron los primeros en traerlo al Estado.
Pere Relats: "Éramos una pulga en el desierto en el mundo textil convencional, no teníamos ninguna ventaja competitiva"
Aquella decisión acabó cambiando el rumbo de Relats. La compañía entendió que no tenía sentido seguir compitiendo en el textil convencional cuando había desarrollado una especialidad industrial en la que sí podía diferenciarse. "Éramos una pulga en el desierto en el mundo textil convencional, no teníamos ninguna ventaja competitiva", enfatiza el actual presidente.
La demanda creció y pronto llegaron las exportaciones, especialmente a Alemania. A pesar de importar la idea de la industria alemana, Relats empezó también a exportar sus productos. Aquella especialización también les permitió entrar en electrodomésticos que necesitaban materiales resistentes a temperaturas elevadas, como secadores, tostadoras, planchas u hornos.
De Caldes a los coches de medio mundo
Con los años, sería la automoción la que acabaría llevando a Relats a una nueva dimensión. Actualmente, más del 80% del negocio está vinculado a este sector. La empresa fabrica fundas y recubrimientos técnicos que protegen cables y otros componentes frente al fuego, la temperatura, los impactos u otros riesgos. "Un coche tiene entre tres y cinco kilómetros de cable", explica Pere. En algunos puntos pueden confluir hasta 140 cables: "Todo esto lo protegemos de la presión, del impacto o del fuego, dependiendo de cada una de las aplicaciones".
La compañía trabaja principalmente como Tier 2 y, en algunos casos, Tier 1. Es decir, habitualmente no vende directamente a la marca del vehículo, sino a los fabricantes de los componentes que luego se incorporan al coche. Una de sus principales tareas es conseguir que las soluciones sean homologadas por los fabricantes finales. Relats tiene productos homologados por marcas como Audi, Volkswagen, Ferrari, BMW, Bentley, Porsche, Mercedes-Benz o Stellantis, entre otros fabricantes occidentales, asiáticos y chinos.
Pere Relats: "Lo que nos da de comer cada día es más Renault, Seat Cupra o Volkswagen"
Pere tiene claro de dónde proviene la mayor parte de su negocio: "Lo que nos da de comer cada día es más Renault, Seat Cupra, Volkswagen, Ford, General Motors o Stellantis". También trabaja mucho en proyectos vinculados a Toyota.
Más allá del coche, la tecnología de Relats también se utiliza en el ferrocarril, la industria eléctrica, la energía o la aeronáutica. La compañía está homologada por Airbus y quiere relanzar esta última línea, aunque actualmente todavía representa una parte pequeña del negocio. Uno de los retos justamente es diversificar el negocio para reducir la dependencia de la automoción, donde los márgenes cada vez son más pequeños.
El 98,5% de los ingresos vienen del exterior
La fibra de vidrio fue la palanca para la internacionalización de Relats, que tenía en Alemania y Francia sus principales mercados. Pero el mapa se ha ido ampliando y hoy la compañía vende en 56 países y obtiene el 98,5% de los ingresos fuera del Estado español. Las Américas representan aproximadamente el 25% del negocio. África o Oriente Medio son otros mercados importantes para la compañía de Caldes.
Esta expansión ha venido acompañada de la apertura de plantas de producción en todo el mundo, con la voluntad de acercarse a los clientes. Actualmente, disponen de fábricas en China, México, Marruecos y Vietnam. La planta asiática trabaja especialmente para Toyota en Japón y su negocio representa el 10% de todo el grupo. Ahora, trabajan para abrir una nueva planta en Paraguay para dar servicio al Mercosur. Pero la expansión no siempre ha funcionado: la compañía ha cerrado instalaciones que había abierto anteriormente en el Reino Unido y Rumanía.
Una empresa familiar ante los gigantes globales
A pesar de esta dimensión, Relats continúa siendo una empresa familiar. Y Pere Relats considera que esta es una de las claves de su supervivencia y éxito. "Nuestros competidores globales cotizan en bolsa o pertenecen a fondos de inversión y nosotros somos de una filosofía completamente opuesta", resume el presidente, que añade: "No especulamos, miramos a largo plazo".La compañía basa su propuesta en la calidad, el servicio, la rapidez de respuesta y las relaciones a largo plazo. Además, la familia continúa implicada directamente en la dirección, con la tercera generación al frente.
Pere Relats: "La competencia china nos está afectando mucho. La presión de bajada de precios es brutal"
Pero el crecimiento sigue siendo uno de los objetivos de la empresa. Un crecimiento orientado sobre todo a garantizar el futuro y la competitividad para poder reducir precios. Uno de los grandes retos actuales está en China: "La competencia china nos está afectando mucho. La presión de bajada de precios es brutal". Una situación que obliga a la empresa a ganar dimensión y eficiencia para mantener la competitividad.
De proteger motores a proteger baterías
Por eso, Relats se fija tres grandes objetivos estratégicos: crecer para ser más competitivos, aprovechar la transformación del coche eléctrico para desarrollar nuevas soluciones de protección para todo el paquete de baterías y reducir la dependencia de la automoción. El almacenamiento de energía, el aeroespacial, las grandes baterías o los centros de datos, con un consumo eléctrico enorme e importantes necesidades de protección, son algunos de los mercados que estudian.
Casi siete décadas después de que un agricultor sin experiencia textil abriera un pequeño taller en la masía familiar pensando también en dar trabajo a sus siete hermanas, Relats ha pasado de fabricar tejidos para batas y colchones a proteger cables y componentes de coches, trenes e instalaciones energéticas en todo el mundo. Una transformación que ha llevado aquella iniciativa familiar hasta los 1.400 trabajadores y cerca de los 100 millones de euros de facturación, pero que mantiene Caldes de Montbui y la familia como bases del proyecto.
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