En el año 1988, una familia catalana unió esfuerzos para dar vida a una joyería en la calle Provença de Barcelona. Así nació la Joyería Fina García, un proyecto familiar que, más de tres décadas después, se ha consolidado como un referente del sector formado por 22 joyerías distribuidas en Catalunya, Madrid, Zaragoza y Marbella.
Detrás de esta aventura había una familia emprendedora formada por un matrimonio y sus cuatro hijos. Fina García, el alma del proyecto, sentía desde muy pequeña una gran pasión por el mundo de la joyería. Creaba pulseras y pequeños detalles artesanales que regalaba a sus seres queridos. Con el tiempo, aquella afición se transformó en una vocación y fue entonces cuando, junto con su marido, decidió emprender en la que acabaría convirtiéndose en una de las joyerías de referencia del territorio.
En los años 90 empezaron a expandir el negocio “cerca de los mercados municipales, ya que prácticamente no existían los centros comerciales”, explica Francesc Casanovas, CEO de Fina García y miembro de la segunda generación de la empresa familiar. Siguiendo esta estrategia, la compañía abrió nuevos establecimientos en Fabra i Puig, en la calle Borrell y alrededor del Mercado de la Sagrada Familia.
El punto de inflexión llegó en el año 1996 con la apertura de su primera joyería en un centro comercial, en Glòries
El punto de inflexión llegó en el año 1996 con la apertura de su primera joyería en un centro comercial, en Glòries. A partir de aquel momento, la empresa fue dejando atrás progresivamente el modelo de tienda de calle para centrar su crecimiento en los centros comerciales.
Customima, la "salvación" de Fina García

Otro hito relevante en la trayectoria de Fina García llegó en 2020, a raíz de la pandemia y del cierre temporal de los centros comerciales. “Es aquí cuando el online se dispara y Customima empieza a funcionar muy bien”, señala Casanovas. Customima es la marca de joyas personalizables del grupo que permite a los clientes grabar una pieza con nombres, fechas o mensajes especiales. Entre sus productos más populares se encuentran las medallas personalizadas y, más recientemente, los patitos.
Casanovas: "Colaboramos con Laura Escanes y Rocío Osorno y eso nos dio un gran impulso”
Paralelamente, la colaboración con creadores de contenido contribuyeron a acelerar el crecimiento y la visibilidad de Fina Garcia: "Colaboramos con Laura Escanes y Rocío Osorno y eso nos dio un gran impulso”. "Ahora, a causa de los cambios de los algoritmos de publicidad de Meta ya no es tan rentable y hemos tenido que reinventarnos", añade Casanovas.
Actualmente, el crecimiento de Fina Garcia se apoya en dos grandes palancas. La primera es la consolidación de un icono propio de la marca: los patitos. “Hemos encontrado un icono característico de la marca, que son los patitos. La idea es crear todo un universo a su alrededor. Empezamos con la madre, el hijo y el bebé, y ahora ya tenemos más de quince o veinte”, explica Casanovas.
Giro estratégico: el acuerdo con la Joyería Bernat Rubí
La segunda palanca de crecimiento ha sido la diversificación del negocio. En este sentido, Fina García llegó a un acuerdo con la Joyería Bernat Rubí, de Vilanova i la Geltrú: “Ellos son muy buenos gestionando el punto de venta y la marca, pero la parte de oficina y de back office necesitaba un impulso”, señala.
Así pues, el modelo de negocio de Fina García se basa principalmente en el comercio al detalle y se estructura alrededor de tres marcas: Fina García, Customima y Bernat Rubí. La marca principal, Fina García, genera un volumen de negocio de unos dieciséis millones de euros anuales, de los cuales aproximadamente quince millones provienen de las tiendas físicas y un millón del canal en línea. Por su parte, Customima registra una facturación de en torno a un millón de euros, mientras que Bernat Rubí se sitúa cerca del millón y medio de euros.
Fina García se basa principalmente en el comercio al detalle y se estructura alrededor de tres marcas: Fina García, Customima y Bernat Rubí
Más allá de las cifras, Casanovas destaca el impacto que tiene Customima dentro de la organización. “Customima está consiguiendo un cambio cultural dentro de la empresa porque nosotros estábamos acostumbrados a comercializar joyería clásica y no teníamos diseños propios”, explica.
En este sentido, el CEO señala que la compañía está evolucionando hacia un modelo con más peso en la creación propia. “Ahora lo que estamos haciendo, poco a poco, es incorporar colecciones propias”, añade. Esta apuesta permite a la empresa diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo y salir del "océano rojo", concluye.