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Som Energia, la cooperación en la electricidad

Con más de tres lustros de trayectoria, Som Energia es la prueba de que un negocio puede ser viable y rentable independientemente de su modelo de propiedad

La planta fotovoltaica de Som Energia en Anglesola (Lleida) | Europa Press
La planta fotovoltaica de Som Energia en Anglesola (Lleida) | Europa Press
Roger Vinton
Escritor
Barcelona
01 de Mayo de 2026 - 04:55

Desde 1997, el mercado eléctrico español comenzó un lento proceso de liberalización después de muchas décadas de funcionamiento, con un sistema de precios regulados con compañías que eran casi monopolios en su territorio natural. Otra característica básica del sistema que la ley de 1997 rompió era la integración de todo el proceso dentro de una misma compañía, es decir, los mismos productores se encargaban del transporte y de la comercialización de la energía. El sector estaba formado por una mezcla de compañías privadas, como Iberdrola, Hidroeléctrica del Cantábrico o Unión Eléctrica Fenosa, con algunas públicas, como Fecsa o Enher. Las públicas estaban bajo el paraguas de una empresa madre que las había ido absorbiendo poco a poco, llamada Endesa (originalmente, la empresa franquista Empresa Nacional de Electricidad, SA). Con el cambio de legislación -que tardó años en afectar a todo el mercado- aparecieron nuevas firmas de generación de energía y también nuevas comercializadoras.

 

En un entorno de mercado que ya gozaba de una amplia liberalización, el 11 de diciembre de 2010, se constituyó en Girona la primera cooperativa de energía renovable de todo el Estado, Som Energia, que surgía de una iniciativa del neerlandés Gijsbert Huijink y dentro del perímetro de la Universitat de Girona, donde él era profesor. La relación de los socios con la cooperativa presentaba dos vías posibles, por un lado, podían actuar como pequeños inversores de proyectos de energías renovables, con rentabilidades esperadas de hasta el 5%, y por otro, podían convertirse en consumidores de la energía que la cooperativa tenía previsto producir. Los pioneros fueron los 340 asociados que fundaron la firma, con la voluntad firme de fomentar el consumo y la producción de energía renovable a través de biogás, parques eólicos y placas fotovoltaicas. Justo un año después de la formalización de la cooperativa, ya iniciaron su primer proyecto de energía verde mediante un acuerdo con una firma leridana experta en la instalación de placas fotovoltaicas. En aquel momento, el número de socios se había elevado hasta los 1.300 y el presidente era Marc Rosselló Casas, que hoy día continúa trabajando en la compañía. A principios del año 2013 ya eran unos 8.000 socios y terminaron el ejercicio con cerca de 10.000. La facturación subió hasta los 4,5 millones de euros. En aquel momento habían dejado de ser una rara avis porque se les habían unido otras cooperativas del sector energético, como Zencer, Goiener o Enerplus.

En 2024, últimos datos públicos, Som Energia facturó 70 millones de euros, con un resultado positivo de casi un millón, y una cifra de asociados que ya es superior a las 87.000 personas

Pero el hecho de ser una cooperativa, ¿cómo afecta a la manera de funcionar de Som Energia? Esta es una pregunta recurrente que los gestores de la empresa han tenido que responder a menudo, tanto en los inicios como hoy en día. El factor diferencial es la filosofía de no tener ánimo de lucro, porque permite que -a diferencia de una sociedad anónima- los excedentes no se repartan en forma de dividendo, sino que queden aparcados en las cuentas de la firma para disponer de recursos para acometer nuevas inversiones en proyectos de generación. En la página web de Som Energia dejan bien claro que estar constituidos como cooperativa no implica de ninguna manera que los socios puedan tener energía gratis, porque la cuenta de resultados de la empresa es muy similar a la de una compañía convencional, en el sentido de que hay unos gastos asociados a la generación de energía y, adicionalmente, otros vinculados al funcionamiento como negocio, donde los más relevantes son los salarios de todas las personas que trabajan en ella. El papel que ocupa Som Energia dentro del esquema del sistema eléctrico es el de productor y comercializador, mientras que el transporte a través de línea eléctrica se hace con redes de terceros.

 

Los principios que llevaron a la creación de Som Energia y que hoy continúan vigentes son la democratización de las energías renovables, la transformación del modelo energético y la búsqueda de un futuro sostenible. El segundo de los propósitos, el que hace referencia a la modificación total del modelo, proviene del objetivo de que la energía de origen renovable llegue a ser el 100% de la energía del mercado. En el manifiesto que la entidad tiene publicado, aparecen conceptos como valores, responsabilidad compartida, justicia climática, sostenibilidad o comunidad, entre muchos otros, lo cual permite hacerse una idea de la filosofía que preside su trayectoria.

En 2024, últimos datos públicos, facturaron 70 millones de euros, con un resultado positivo de casi un millón, y una cifra de asociados que ya es superior a las 87.000 personas, lo que representa un crecimiento considerable. La energía producida anualmente es de unos 70 GWh, mayoritariamente procedente de placas fotovoltaicas, mientras que el volumen de contratos de suministro es de 120.000. En cuanto a la gobernanza de la compañía, por encima de los niveles ejecutivos que gestionan el día a día de la actividad, existe el llamado Consejo Rector, que forman ocho personas y que está presidido por Aje Arruti. Los cargos de este organismo no son retribuidos. En estos momentos, la plantilla de Som Energia supera las 130 personas. Una vez al año, como mínimo, la entidad celebra su asamblea general, que es donde se aprueban o rechazan las propuestas más trascendentes en materia financiera, de estrategia o de políticas internas, entre otras. Según explica la propia empresa, entre 2012 y 2024 han producido más de 162.000 MWh de energía verde, con lo que han evitado la emisión de más de 26.000 toneladas de CO2. Con más de tres lustros de trayectoria, Som Energia es la prueba de que un negocio puede ser viable y rentable independientemente de su modelo de propiedad.