"El día que no pueda producir aquí, cerraré la empresa". Es la filosofía de Anna Bosch, propietaria y directora general de Intermezzo, una empresa textil catalana con cien años de historia y especializada en ropa de danza y patinaje artístico. Con sede y fábrica en Terrassa, la compañía ha superado todas las crisis del sector y ahora exporta el 80% de su producción. Incluso en China, recorriendo el camino inverso que ha hecho el textil durante las últimas décadas.
Un siglo de historia textil catalana
Intermezzo es la marca comercial de la empresa Malltex, que nace en 1927 en Terrassa como fabricante de calcetines. Los calcetines son el principal producto de Malltex hasta la década de los ochenta, cuando las dificultades de un sector, con una fuerte competencia asiática, ponen en peligro su continuidad. Lo explica Anna Bosch, que se quedó con la propiedad de la empresa tras la jubilación de los propietarios: "Con las crisis y el estallido de las importaciones de China, derivaron a hacer calentadores de ballet". Así, aprovecharon las mismas máquinas para hacer calcetines para confeccionar los calentadores de ballet.
Anna Bosch: "Había un nicho de mercado y en España nadie lo hacía"
"Había un nicho de mercado y en España nadie lo hacía", destaca la actual directora general. Un nicho que aprovecharon para ir ampliando el catálogo con otras prendas para danza como maillots o tutús. Y también se adentraron en el patinaje sobre hielo. Bajo la marca de Intermezzo se hicieron un lugar de referencia dentro de este pequeño mercado. Una transformación obligada por la fuerte crisis del sector textil y que permitió la supervivencia de una empresa histórica, que hoy da trabajo a una cuarentena de personas en Terrassa.
De Terrassa al mundo
La especialización en ropa de danza y patinaje sobre hielo abrió las puertas del mundo a Intermezzo, que ahora ya exporta el 80% de su fabricación y vende a China, Corea, Japón, Estados Unidos y buena parte de Europa. "Ha sido posible gracias a picar mucha piedra, visitar muchos países y tiendas especializadas", explica Anna Bosch. Mientras mucha ropa que utilizamos se produce en Asia, los productos de Intermezzo se confeccionan en Catalunya y se venden en China o Corea.
Anna reconoce su "sorpresa" por la salida que ha tenido su ropa en Asia e intenta buscarle una explicación: "Somos un nicho de mercado. Los chinos hacen sobre todo grandes cantidades y nosotros podemos hacer producciones pequeñas. Y buscan calidad y diseño, que es lo que damos nosotros".
Un producto 100% catalán
La directora general de Intermezzo tiene clara su receta: "Nuestro principio es calidad y servicio". Y tiene aún más claro que para garantizar estos valores es imprescindible fabricarlo directamente en Catalunya: "Si lo haces en otros países, no lo puedes controlar". Además de la fabricación y diseño local, buena parte de los proveedores también son de proximidad. Esta apuesta decidida es una de sus características diferenciales, ya que les permite tener un control directo sobre la calidad y la producción: "Los competidores no tienen nuestra capacidad. Nosotros podemos hacer entregas de un día para otro y nos adaptamos a sus necesidades". Unos valores de proximidad que se suman también a la apuesta por la sostenibilidad en todo el proceso.
De hecho, un mantra en Intermezzo es "cuidar" al cliente, que son sobre todo tiendas especializadas y distribuidores. También gracias a la digitalización: "Sabemos dónde está cada pieza y le podemos dar la información al cliente en tiempo real". Ahora también están iniciando la venta directa a través de internet, centrándose en el mercado europeo. Un paso que pueden dar gracias también a la apuesta por las redes sociales, que les ha dado a conocer dentro del circuito de la danza y el patinaje sobre hielo.
Anna Bosch: "No queremos crecer de golpe, lo queremos tener todo controlado"
Intermezzo quiere ir creciendo, pero con pasos firmes y manteniendo el control de todos los procesos. Un camino que les ha llevado a ser referencia en el sector y sin renunciar a sus valores y principios. "Lo más importante es controlar la producción, el servicio y la calidad", repite Anna. Una de las dificultades que tienen es encontrar profesionales formados como costureros o cortadores. Pero una dificultad que no les hace mover de su filosofía: "Una empresa 100% catalana y con materia prima catalana y europea".