“Nuestro reto es poder seguir fabricando motos en Catalunya durante muchos años”. Es la declaración de intenciones de Jordi Riera, director general y tercera generación de la mítica marca de motos catalana Rieju. Con sede en Figueres y casi un siglo de historia, sus motocicletas han marcado muchas generaciones y ahora exportan el 85% de los más de 15.000 vehículos que producen cada año. Es una historia de éxito familiar, de innovación y de apuesta por el territorio.
Fabricantes de bicicletas y el padre de Salvador Dalí
La historia se remonta a 1934, cuando dos jóvenes de Figueres, Luís Riera y Jaume Juanola, emprenden un negocio de fabricación de accesorios para bicicletas. De la fusión de los dos apellidos, nació la marca Rieju. La Guerra Civil detuvo en seco el proyecto, pero no sus ganas: una vez terminada la guerra, retoman la actividad industrial y en 1942 se oficializa la creación de la compañía, constituida como sociedad limitada con un capital social de un millón de pesetas. El padre de Salvador Dalí fue el notario encargado de dar fe.
Jordi Riera: “Detectaron una necesidad en el mundo de las bicicletas, sobre todo después de la guerra”
“Detectaron una necesidad en el mundo de las bicicletas, sobre todo después de la guerra. La gente necesitaba desplazarse con un medio económico", explica Jordi Riera. En aquellos años de posguerra, lo fabricaban todo en casa, incluso los neumáticos y los chasis. Llegaron a fabricar hasta 30 bicicletas a la semana: “Rieju destacaba por su robustez: los vehículos no tenían averías y duraban en el tiempo". Fueron los “dos factores clave" que explican su supervivencia, a diferencia de decenas de marcas que aparecieron al mismo tiempo.
De la bicicleta a la moto: el salto definitivo
La gran evolución de Rieju fue adentrarse en el mundo del motor y en 1945 fabricaron su primer ciclomotor, que era una bicicleta con motor auxiliar de 38 cc. La proximidad con Francia fue clave para adquirir mucho conocimiento del país vecino, donde esta industria tenía mucha más tradición. Fue el primero de muchos vehículos que siempre ha diseñado internamente la marca catalana, con un equipo de diseño y apuesta por la innovación muy decidida.
En 1953 nace la Rieju 175 cc y se convierte en un emblema de la marca por su diseño y su fiabilidad: “Fue un salto adelante y supuso un gran reconocimiento a nivel social”. Hasta 1961 se construyeron y vendieron unas 5.000 unidades, una gran cifra para la época. Mientras gigantes del sector bajaban la persiana, Rieju se mantenía gracias a sus vehículos. “Hay modelos que funcionan mucho y otros, menos”, reconoce Jordi Riera. Uno de estos que no tuvo éxito fue un scooter desarrollado en los años 50, con un diseño muy atrevido y un precio más elevado, que supuso un pequeño revés del cual se pudieron recuperar.
El ciclomotor, emblema de Rieju
Pero si unos vehículos han marcado y simbolizado la historia y el éxito de Rieju son los ciclomotores de marchas. Con motores italianos, la marca ampurdanesa empieza en los años sesenta a fabricar sus propios ciclomotores con unos diseños también muy personales. “Desde entonces, somos especialistas en motos de pequeña cilindrada y con cambio de marchas”, resume el actual director general. Un mercado pequeño, pero con poca competencia en toda Europa y donde Rieju se ha hecho un nombre destacado. Mientras tanto, la marca también se adentraba en el motociclismo de competición, con éxitos relevantes en enduro.
En 1987, la cifra de producción fue de 8.000 unidades, mientras que en 1990 se alcanzaban los 15.000 ciclomotores vendidos, casi todos ellos con cambio de velocidades, lo cual situaría a la fábrica a la cabeza del sector. Un dato que explica el éxito de Rieju.
De Figueres a Europa: llega la internacionalización
Hasta los años noventa, la exportación a Europa era muy complicada para una empresa pequeña como Rieju, ya que las homologaciones tenían que ser por países. Pero esto cambia y la Unión Europea (UE) aprueba la homologación única. Rieju desembarca en Francia y después en Alemania: “La expansión por Europa fue rápida”. De hecho, hoy ya supone el 85% de su producción. La especialización ha sido la clave: “No son volúmenes muy grandes, pero nos permite llegar a muchos mercados”.
Otro hito curioso y relevante llega en 2019, cuando Rieju gana una licitación para la fabricación de 600 motos para Correos, la mayor oferta realizada por un organismo público hasta el momento.
La apuesta por Catalunya y Figueres
Los fundadores de Rieju empezaron fabricando las piezas de bicicletas en su casa y, a pesar del paso del tiempo, la marca mantiene la apuesta por la fabricación local. Aunque algunas piezas vienen de fuera, el diseño, la producción y la fabricación de sus motos se mantiene mayoritariamente en Figueres y se abastece también de proveedores catalanes. Una realidad que confirma el hub del motor y de la moto que es Catalunya, con marcas históricas y mucha afición entre los catalanes.
El diseño, la producción y la fabricación de sus motos se mantiene mayoritariamente en Figueres y se abastece de proveedores catalanes
Con 150 trabajadores y la voluntad de alcanzar las 20.000 unidades de motos este 2026, Rieju mira el futuro con optimismo. De hecho, construirán una nueva fábrica de 20.000 metros cuadrados en Vilamalla con una inversión de 30 millones de euros. Y manteniendo los valores de empresa familiar que les han traído hasta aquí, como enfatiza Riera: “A día de hoy, Rieju es diseño, fiabilidad del producto y proximidad”.