La Fundació Vincle ha celebrado este lunes la 1ª Jornada pel català a l'empresa. El català és negoci: identifiquem casos d'èxit. La jornada tuvo lugar en el auditorio de la Cambra de Comerç de Barcelona y estuvo conducida por la secretaria de la entidad, Mar Forcada. El evento reunió a más de 60 personas provenientes del mundo empresarial catalán y de la administración.
En su discurso de bienvenida, el vicepresidente de la Fundació Vincle, Xavier Albertí, advirtió que la jornada “quiere ser la primera de una cita anual para tratar el tema específico que nos mueve: conjugar el mundo económico con la lengua y el sentir del país” y, concretamente, “fomentar el uso de la lengua en el mundo de la empresa, desde el mismo ámbito”.
Albertí dejó claro que el catalán es negocio porque suma tanto en el ámbito profesional como en el comercial y propuso una serie de acciones a llevar a cabo en el ámbito empresarial: militancia lingüística (los empresarios tienen una ventaja, ya que tienen poder de decisión), inversión masiva en la catalanización (tarea dirigida a la Administración pública), definición de un modelo de país que no pase por el crecimiento desbocado, la obligatoriedad del conocimiento y uso del catalán y la seducción (convencer del positivismo del catalán).
En el encuentro también intervino el conseller de Política Lingüística de la Generalitat, Francesc Xavier Vila, quien afirmó que “la empresa es central para garantizar la cohesión social” y que en la última encuesta del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) sale la preocupación por la preservación de la identidad y su relación natural con la lengua. Vila dejó claro que “la no atención en catalán genera desconfianza” entre aquellas empresas que actúan de esta manera. Afirmó que “la empresa ha tenido y tiene un papel clave de integración lingüística” y que el aprendizaje del catalán es un indicio de la voluntad de integrarse en el país
A continuación, durante la jornada tuvieron lugar dos lecciones magistrales relacionadas con el mundo de la empresa y la lengua. Por un lado, el director de Respon.cat, Josep Maria Canyelles, disertó sobre la lengua como parte de la RSC de la empresa. Canyelles afirmó que “debemos incorporar la lengua como una piedra angular en el camino de esta responsabilidad social corporativa de la empresa”, y se lamentó de que “la lengua todavía está fuera del perímetro de la responsabilidad social”. Tras detallar los grados de responsabilidad que tiene la empresa (primario, secundario y terciario), alertó de que “todavía no se ha sistematizado la relación de la empresa y la comunidad” y que, por ejemplo, con la Agenda 2030 no se tiró del hilo de la lengua.
Por otro lado, la intervención del profesor de neurociencia de la Universitat de València, Ferran Suay, giró en torno a si era posible incrementar el uso del catalán dentro de las empresas. Suay afirmó que en los últimos lustros se han hecho muchas cosas buenas por la lengua, pero, en cambio, se ha abandonado el trabajo de los usos lingüísticos interpersonales. “Si dejamos que la lengua dependa de los usos espontáneos, el sistema siempre convergerá hacia el castellano, aunque tengamos mayoría de catalanoparlantes, que no es el caso”, aseguró. Suay está convencido de que si las empresas diseñan planes lingüísticos hay mucho margen para que el catalán mejore. Finalmente, señaló tres retos principales: la inercia (continuar con la invisibilización del catalán), el miedo (el miedo a imponer el catalán) y la inconsistencia (la falta de coherencia entre el decir y el hacer)
Tras las lecciones magistrales, el encuentro contó con un debate sobre el potencial de la lengua catalana para hacer negocio empresarial, en el que participaron el presidente del Real Automóvil Club de Catalunya (RACC), Josep Mateu, y el presidente de Abacus Futur, Jaume Roures. Roures comenzó precisando que la principal responsabilidad es de la Administración, y que los medios de comunicación son claves para el catalán (antes el Club Super3 y ahora el SX3). A modo de ejemplo, explicó la anécdota de que el piloto Fernando Alonso entiende y habla catalán porque de pequeño pasaba largas estancias en Catalunya y miraba los dibujos animados que hacían para TV3. En este sentido, apuntó que el mundo audiovisual es importantísimo, y al mismo tiempo dio una cifra positiva proveniente del Gremi d'Editors: las ventas en catalán continúan subiendo desde hace unos años y el incremento de 2024 ha sido de un 4%. En este sentido, el 75% de los jóvenes que tienen entre 14 y 24 años leen en catalán. Roures comentó que cuando trabajaba en Mediapro, las comunicaciones se hacían en tres lenguas –catalán, castellano e inglés– y que se enviaban por todo el mundo así.
Por su parte, Josep Mateu resaltó el hecho de que los empresarios son jefes y, por tanto, forjadores de personas, por lo que tienen una responsabilidad con la lengua. Explicó que, en los años 70, el RACC era un grupo castellano, y que el gran salto lo dio entre 1985 y 1990, cuando su política lingüística de empresa se encaminó a que el catalán fuera la lengua principal. Según Mateu, “se hizo por motivos prácticos porque el catalán se vio como un medio para hacer negocio”. Mateu confesó que hoy en día la gestión lingüística es mucho más compleja y que “nos cuesta encontrar proveedores que te abastezcan en catalán”, ya que a menudo no facilitan las herramientas en catalán. Afirmó que actualmente el 70% de los clientes del RACC quieren recibir la información en catalán y que “en el tema del catalán en la empresa tienes que mantener la tensión continuamente, porque si no, pierdes fuelle”