Técnico de Emprendimiento en Barcelona Activa

¿Por qué nos da miedo emprender? (Y por qué quizás tenemos razón)

01 de Mayo de 2026
Act. 01 de Mayo de 2026
Martí Foz | VIA Empresa

Durante muchos años, y especialmente los últimos en tiempos de crisis, hemos oído muchas veces el mismo mantra: “Emprender es una oportunidad, un camino hacia la realización personal”. Incluso hemos podido llegar a percibir como una obligación el hecho de emprender en un mundo cambiante como el que nos ha tocado vivir. Y si bien todo esto es en buena parte cierto, hay una pregunta incómoda que planea y que casi nadie aborda con honestidad, una especie de elefante en la habitación del cual nadie quiere hablar.

 

Y esta cuestión es... ¿Y si el miedo a emprender no fuera un problema? ¿Y si fuera un síntoma de lucidez? ¿Es fácil emprender en Barcelona? Este artículo pretende poner un poco de luz sobre esta cuestión, comentar los principales riesgos a la hora de emprender y también sus principales beneficios e incentivos, y es que, como cualquier otro asunto en la vida, todo depende del prisma a través del cual miramos.

Para empezar, cabe decir que el primer riesgo que corremos a la hora de emprender es real. No se trata de un riesgo teórico que podamos ver en los libros, sino de algo tangible: ingresos inestables, cargas fiscales desde el primer momento, burocracia, tensiones de tesorería y, en muchos casos, una red de seguridad escasa o, en algunos casos, inexistente. Fallar en un proceso de emprendimiento a veces tiene consecuencias económicas y personales difíciles de revertir.

 

"Fallar en un proceso de emprendimiento a veces tiene consecuencias económicas y personales difíciles de revertir"

Ahora bien, hay maneras de mitigar estas posibles consecuencias. La mejor es ser capaces de arrancar el proyecto con la mínima inversión y mantener en todo momento una estructura de gastos fijos tan reducida como sea posible. Los anglosajones usan el término bootstrapping para hacer referencia a este concepto. Traducido a algo más nuestro, podríamos decir que se trata de tener sensatez a la hora de utilizar el dinero, que es una manera de hacer muy arraigada en nuestro país. Si tenemos cabeza, fallar en un proyecto empresarial no significará perder la camisa, sino recibir un golpe económico que podremos asumir y que nos hará más fuertes.

En segundo lugar, es necesario abordar el tema del coste de oportunidad de emprender. En algunos casos, muchos profesionales tienen alternativas razonables en el ámbito de trabajo por cuenta ajena con salarios dignos, estabilidad relativa, y trayectorias claras y definidas. Los humanos tenemos un sesgo claro hacia la estabilidad y la aversión al riesgo, y esto hace que opciones teóricamente más seguras como un trabajo nos parezcan más atractivas. Y esto entronca con el siguiente punto que es el de la cultura emprendedora.

Si bien es cierto que Catalunya goza de una fantástica tradición emprendedora y empresarial, también lo es que tenemos una visión muy poco constructiva del fracaso, y eso hace que mucha gente no se atreva a dar el paso. Hay que aprender de otras culturas y entender que el fracaso es parte de la evolución; que una persona que intenta sacar adelante un negocio está aportando a la sociedad y merece respeto y admiración, le acabe funcionando o no.

A pesar de estos factores que hemos comentado, emprender sigue teniendo algo que engancha. Hay pocas experiencias en la vida que te hagan crecer tanto como persona y como profesional como lo hace el proceso de emprendimiento. Se trata de un aprendizaje que no es teórico ni cómodo, y que a menudo es duro, pero que es extraordinariamente valioso y que nos dotará de una maleta de herramientas que nos serán útiles para toda la vida. Además, tener la posibilidad de tomar tus propias decisiones y abrir tu camino es algo muy atractivo y cautivador, y las posibilidades son infinitas.

Dicho esto, no es necesario que transitemos por ese camino solos. En Barcelona existe un ecosistema público consolidado que entiende precisamente estos miedos y estos riesgos, y que trabaja para reducirlos. Dentro de este ecosistema destaca el papel de Barcelona Activa, que acompaña a las personas emprendedoras desde las fases más iniciales, ayudándolas a validar ideas antes de dar el salto, a contrastar si hay una oportunidad real y a tomar decisiones con más criterio. La puerta de entrada a este servicio son las sesiones informativas y se puede continuar con un servicio de asesoramiento personalizado, un programa de preincubación o programas sectoriales como el B-STEP, el B-Blue o el Creamedia, que ofrecen itinerarios especializados en función de las particularidades de cada sector.

A todo esto se suma el apoyo en el acceso a la financiación, tanto en forma de orientación para entender qué opciones existen como en la toma de contacto con recursos e inversión. La idea de fondo es clara: emprender no debería ser un acto temerario ni solitario, sino un proceso progresivo y con apoyo, que permita equivocarse sin hundirse, aprender rápidamente y avanzar con garantías. Y por suerte nuestra, Barcelona es la ciudad referente en el sur de Europa para impulsar proyectos emprendedores de éxito.

Ha llegado la hora de superar el miedo y emprender.