Ingeniero y escritor

Cómo cargarse la clase media, sin que se note

20 de Octubre de 2026
Xavier Roig VIA Empresa

El señor Piketty –el economista que se hizo conocido por su libro Capital en el Siglo XXI– publicó hace unos días un artículo interesante en Le Monde. No solo interesa porque intenta explicar el descontento de los estudiantes que se manifiestan para poder acceder a la universidad –¡ya querría yo que las manifestaciones en Catalunya fueran por este motivo!–, sino porque pone sobre el papel una trampa muy utilizada por los políticos. Especialmente en nuestra casa: el empobrecimiento de la clase media.

 

En el Informe Fénix se intentó demostrar que dar cifras sobre el crecimiento del PIB es una especie de engaño: lo que cuenta es el PIB per cápita. Si el PIB crece mucho pero el incremento de población es desproporcionado, el PIB per cápita decrece. Todos nos volvemos más pobres. Esta ha sido la trampa de los que gobiernan España, con la colaboración, huelga decirlo, de los que mandan en Catalunya.

"Dar cifras sobre el crecimiento del PIB es una especie de engaño: lo que cuenta es el PIB per cápita"

Hay, sin embargo, otra trampa importantísima: la inflación y los elementos que la pueden corregir, pero no lo hacen. Es decir, los gobernantes deberían hablar siempre en valores constantes. Las cifras que se pasan a la población deberían ser presentadas siempre descontando el efecto de la inflación. Es así cuando se mide el crecimiento del PIB –este es un acuerdo internacional que permite comparar economías–, pero no cuando los políticos locales presentan las cifras. En el caso español esto se convierte –como todo aquí– en una estafa. Otros países, como Francia, hacen esta corrección –en el de la educación no se ha hecho, y eso denuncia Piketty–. ¿Quieren un ejemplo?

 

La inflación acumulada en España en el periodo 2018-2025 ha sido del 23,6%, según el INE. Cuando el gobierno español dice que los salarios se han actualizado según el incremento del IPC, posiblemente sea cierto. Por lo tanto, si cogemos un asalariado que ganaba 40.000 euros en el año 2018, ahora ganaría 49.440 euros si se aplica la inflación. Hasta aquí todo correcto. Su salario bruto se ha visto incrementado según el coste de la vida. Pero resulta que aplicándole el IRPF y otras cargas sociales a aquel asalariado le quedaban netos unos 29.600 euros en el año 2018. ¿Cuántos le quedaron netos en el año 2025? Pues 35.226 euros. Esto quiere decir un incremento del salario neto del 19%. Como la inflación ha sido del 23,6% este asalariado ha perdido un 4,6% de su salario neto. Esta persona es un 4,6% más pobre hoy que en 2018. Dicho de otra manera, puede comprar solo un 95,4% de las cosas que compraba en el año 2018. ¿Vista la estafa?

Tal como ya señalé en un artículo anterior, el gobierno no ha actualizado las tablas impositivas según la inflación. Y lo hace intencionadamente con la alianza de los partidos que forman el gobierno español -y los sindicatos, que callan-. La izquierda y la extrema izquierda española se ha ingeniado una manera de subir los impuestos sin hacerlo público. Dejan que la inflación haga el trabajo sucio. ¿Por qué sucio? Pues porque en lugar de ingresar más aplicando impuestos a las grandes fortunas o a las grandes empresas, lo hacen extorsionando a la clase media, que no tiene escapatoria.

Cargarse la clase media es el gran delito de los actuales gobernantes que, después, quieren esconderlo engañando a la población. Amenazan con una extrema derecha que ellos han edificado. Y es que, sin una clase media potente, no hay estado del bienestar ni democracia.

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