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Hace unos meses me cambié de piso y estaba buscando maneras de amueblarlo a bajo precio. Un compañero me recomendó Vinted. Yo no había usado nunca la plataforma, pero había oído hablar de sus historias y aventuras, de los rumores falsos y de los pedidos que habían acabado siendo un fraude.
Vinted es una plataforma en línea donde diferentes personas compran y venden productos que, por una razón u otra, ya no necesitan, haciendo que puedan pasar a otras manos a precios mucho más asequibles (en la mayoría de las ocasiones). Esta plataforma, que opera según las leyes más puras de la oferta y la demanda, donde todo el mundo ofrece un precio, pero también se puede negociar y hacer contraofertas si quieres saber si la persona está dispuesta a vender ese producto a un precio más barato.
Esta plataforma, extremadamente similar a otras del estilo Wallapop o Marketplace, hace años que es el lugar donde las chicas cuquis compran y venden ropa de otras chicas cuquis. Y digo chicas cuquis no para intentar promover estereotipos sexistas, sino para referirme a un grupo de mujeres jóvenes (o relativamente jóvenes) que buscan un tipo concreto de producto. Mientras en otras plataformas abundan utensilios prácticos o ropa a montones, en Vinted se tiene éxito si se presenta la ropa de una determinada manera, de unas determinadas marcas de moda y a un precio también determinado. Por ejemplo, una camiseta de Zara de la temporada pasada a dos euros en buen estado tiene muchas más posibilidades de ser comprada que una camiseta sin marca en mejor estado a un euro.
Vinted se ha convertido en una manera de sentir que estamos haciendo algún bien al planeta a partir de nuestras innecesarias compras, y ser inteligentes con nuestros bolsillos porque compramos por debajo del precio de mercado. Pero hay algo que conviene no olvidar: Vinted sigue las mismas lógicas de mercado que todas las demás tiendas de moda, si bien es cierto que tiene este componente de la segunda mano y del precio reducido. Vinted te muestra ropa nueva cada día, tiene un algoritmo muy bien entrenado para crearte nuevas necesidades a partir de tus preferencias y siempre acabarás comprando cosas que no necesitas y vendiendo cosas que tampoco necesitabas en un primer momento, pero que ya has comprado pensando que si no te gustaba las podías vender después por Vinted.
"Vinted te muestra ropa nueva cada día, tiene un algoritmo muy bien entrenado para crearte nuevas necesidades a partir de tus preferencias"
Por no hablar de toda la maniobra logística que supone enviar los paquetes de todos los productos. Buscar una caja, una bolsa, un sobre o cualquier envoltorio que funcione, encontrar la cinta adhesiva que nunca sabes dónde la has dejado la última vez, y asegurar que el punto de entrega está abierto y la persona del lugar (que también son un grupo social digno de estudiar) es del tipo simpático y no te regatee cinco céntimos por un trozo de cinta extra. Y arriba y abajo con los paquetes, recogiéndolos o entregándolos. Al final, en Vinted también te das cuenta de que no solo “el producto eres tú”, sino también la trabajadora, como mínimo de una parte de la transacción.
Y a pesar de ser conscientes de todo esto, continuamos comprando. Porque una de las capacidades más efectivas del capitalismo es justamente esta: presentarnos la teoría, hacérnosla razonar y aprender, incorporar en nuestro organismo, pero, aun así, de alguna manera que yo misma no me sé explicar, continuar induciéndonos a la práctica. Podemos llamarlo debilidad moral, presión de grupo o tendencia a la opción sencilla. Es irrelevante. Cuando una señora francesa nos ofrezca veinte céntimos menos por una falda que en su momento nos gustó mucho, pero ha pasado de moda, todas pondremos “aceptar”.
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