Ayer nos dejó Cristóbal Colón, fundador de La Fageda, impulsor de un proyecto empresarial y social reconocido en todo el mundo y una persona profundamente vinculada a la Garrotxa.
La historia que me han contado sobre el origen de su nombre, no sé si del todo cierta, explica que, cada vez que nacía un nuevo hijo en la numerosa familia Colón, el cura insistía en preguntar a los padres por qué no le ponían Cristóbal. Hasta que, con la llegada del más pequeño, la madre acabó cediendo. Y así, aquel niño recibió un nombre difícil de olvidar.
La primera vez que hablé con él fue en una de las conferencias que daba donde explicaba la historia y las virtudes de La Fageda y recordaba cómo había empezado todo. Para quienes aún no conozcáis los orígenes, os adelanto que vale la pena seguir leyendo hasta el final.
Cristóbal trabajaba en el manicomio de Salt, así es como se llamaban entonces estas instituciones y, junto con su esposa, Carme, conoció de cerca la realidad de las personas con trastornos mentales, y también el trato, a menudo indigno, que recibían. Ante aquella situación, decidieron que había que hacer algo, ofrecerles una vida y, sobre todo, un trabajo digno. Para Cristóbal, el trabajo no era solo una manera de ganarse la vida, sino aquello que podía dar sentido y autonomía a cualquier persona, también a aquellas que la sociedad había arrinconado.
Cristóbal tenía, además, un fantástico sentido del humor. Y así en esta primera conferencia oí por primera vez cómo explicaba los inicios del proyecto: un buen día se presentó ante el alcalde de Olot y un grupo de empresarios y prohombres garrotxins, y sin mucho preámbulo, les explicó que venía del manicomio de Salt, que se llamaba Cristóbal Colón, que quería poner en marcha un proyecto en la Garrotxa y que necesitaba su ayuda.
La anécdota hace sonreír siempre, pero también dice mucho de su manera de ser. Detrás de aquella presentación tan inverosímil había una idea revolucionaria: construir una empresa en la que las personas más vulnerables no fueran solo destinatarias de asistencia, sino protagonistas.
"Para Cristóbal, el trabajo no era solo una manera de ganarse la vida, sino aquello que podía dar sentido y autonomía a cualquier persona"
Pero la huella que dejan Cristóbal y La Fageda también se puede explicar con cifras y en términos socioeconómicos, pues algunos de estos resultados son extraordinarios,
Hace unos años, el Col·legi d’Economistes de Girona invitamos a nuestra jornada anual a Sílvia Domènech, que es quien tomó el relevo de Cristóbal y ha sabido dar continuidad a su legado con una gestión extraordinariamente profesional y rigurosa. Durante su intervención nos explicó muchas cosas que, como economistas, nos obligaban a repensar la manera convencional que tenemos de entender la empresa y de medir su éxito. Pero hubo una que me impresionó especialmente: la comparación entre los datos generales de empleo de las personas con discapacidad intelectual o por razón de salud mental y las que registra la Garrotxa.
Históricamente, este colectivo registra algunas de las tasas de actividad y de empleo más bajas. Las tasas de empleo se sitúan solo en torno al 17%. Dicho de otra manera, ni siquiera dos de cada diez personas en esta situación tienen trabajo.
"Gracias a la labor de La Fageda, la Garrotxa es una excepción en Catalunya y la tasa de paro entre las personas con discapacidad intelectual o trastorno mental es prácticamente inexistente"
En la Garrotxa, sin embargo, la realidad es radicalmente diferente. Según nos explicó Sílvia, gracias a la labor desarrollada durante décadas por La Fageda, la tasa de paro entre las personas con discapacidad intelectual o trastorno mental es prácticamente inexistente en la comarca. La Garrotxa se ha convertido así en una excepción dentro de Catalunya, una comarca donde este paro se sitúa casi en el 0%.
Esta es la dimensión real del legado de Cristóbal y de Carme. Aquello que empezó con la convicción de que el trabajo puede devolver la dignidad y el sentido a la vida de las personas, ha acabado transformando las estadísticas de toda la comarca. Pocas huellas empresariales pueden ser más profundas que esta.
Pero La Fageda ha sido también un éxito empresarial, a pesar de haber construido su modelo sobre principios y decisiones que difícilmente encontraríamos en los manuales de gestión y que, probablemente, pocos nos atreveríamos a aplicar a nuestras empresas.
La Fageda tiene una granja de vacas, donde elabora sus famosos yogures y otros productos como las mermeladas. Y es detrás de las mermeladas donde encontramos otra historia que desafía buena parte de los manuales convencionales de eficiencia empresarial.
En La Fageda, las mermeladas se hacen como antes, como las hacían nuestras abuelas, con una olla, fruta, azúcar y una persona que remueve pacientemente la mezcla con una espátula de madera. Se podrían fabricar de una manera más rápida y seguramente más rentable. Pero el objetivo no es adaptar a las personas al proceso productivo, sino adaptar el proceso productivo a las personas. Porque este trabajo, para algunas personas, representa la oportunidad de trabajar y de hacer una tarea con sentido. Y además la hacen extraordinariamente bien pues las mermeladas son excelentes.
La Fageda crea estos puestos de trabajo expresamente, aunque esto contradiga los criterios más estrictos de productividad y rentabilidad. No lo hace por caridad, sino porque creen que la empresa debe encontrar un lugar para cada una de las personas que la forman sin renunciar a elaborar un gran producto.
"En La Fageda creen que la empresa debe encontrar un lugar para cada una de las personas que la forman sin renunciar a elaborar un gran producto"
El proyecto empresarial de La Fageda nos ha enseñado muchas cosas, pero la más importante, a mi parecer, es también el gran legado de Cristóbal: poner a las personas en el centro de la empresa porque son el centro.
En homenaje a Cristóbal, podríamos probar de aplicar esta máxima a nuestras organizaciones. Pongamos a las personas en el centro. Lo peor que nos puede pasar es que acabemos haciendo unas mermeladas excelentes.
Cristóbal, gracias por tanto. Que la tierra te sea leve.
Añadir VIA Empresa como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad