Abogada laboralista, mediadora en conflictos laborales y vicepresidenta de Pimec

IA, decisiones y personas: los retos de RRHH en 2026

22 de Enero de 2026
Emma Gumbert | VIA Empresa

Cada inicio de año llega con una avalancha de informes de tendencias. El 2026 no es una excepción. Los recursos humanos vuelven a aparecer como una función estratégica para ayudar a las empresas a navegar en un entorno cada vez más complejo, donde la integración de la IA, la optimización de procesos y la toma de decisiones basada en datos acaparan el protagonismo. A esta complejidad se añaden las principales preocupaciones empresariales: dificultad para captar y retener talento, el absentismo y una normativa laboral a menudo difícil de aplicar en el día a día

 

En paralelo, hace años que se habla de management humanista: de poner a las personas en el centro, de liderazgos más conscientes y decisiones con impacto humano y ético. La pregunta es inevitable: ¿cómo hacemos convivir esta ola tecnológica, regulatoria y social con una gestión realmente humana de las organizaciones?

"Los recursos humanos vuelven a aparecer como una función estratégica para ayudar a las empresas a navegar en un entorno cada vez más complejo"

La inteligencia artificial avanza a gran velocidad, y se están destinando tiempo, recursos e inversiones importantes. Es lógico: la IA aporta eficiencia y capacidad de respuesta. Pero este impulso tecnológico convive tanto con una necesidad ineludible de definir en qué ámbitos siguen siendo esenciales las habilidades y el criterio humano, como con la obligación de cumplimiento de un marco normativo laboral incierto.

 

Las empresas que han entendido bien este equilibrio han optado por integrar la digitalización con la decisión humana, con unas recetas que se repiten:

  • La formación en aquellas habilidades que la inteligencia artificial no puede sustituir: la comunicación interpersonal, la empatía, la creatividad, el trabajo en equipo o el liderazgo.
  • El refuerzo de la experiencia del empleado. Buscan organizaciones más ágiles y menos jerárquicas que favorecen, con una mejor gestión del tiempo y cargas de trabajo, la flexibilidad, la autonomía y la prevención del burnout. Se añade la integración de la diversidad y del talento sénior.

Todo ello aún esperando una (posible) reducción de jornada, nuevos permisos y licencias, aplicación de la directiva de transparencia salarial o un plan estratégico de la Inspección de Trabajo focalizado en contratación temporal, registro horario y prevención de riesgos

El escenario 2026 es claro: la tecnología acelera, la normativa condiciona, pero el futuro de las empresas se decide en cómo gestionamos a las personas.