Economista y asesor en crecimiento rentable y liderazgo proactivo

La IA puede gestionar la empresa; pero tú decides adónde va

06 de Marzo de 2026
Oriol López | VIA Empresa

"La IA puede hacer el 90% de tu trabajo, pero el 10% que marca la diferencia solo depende de ti".

 

En una conferencia en Nueva Delhi, Sam Altman (OpenAI) afirmó que sistemas de IA altamente capaces podrían, en un futuro próximo, hacer un mejor trabajo como CEO de una gran empresa que cualquier ejecutivo humano, añadiendo “yo incluido”. Y esta es la pregunta del millón, de hecho. “¿Puede la IA sustituirme?” La respuesta es sencilla: sí, en un 90%. Pero el problema no es este 90%, sino el 10% restante, que es donde tienes la ventaja competitiva, si la sabes usar.

“'¿Puede la IA sustituirme?' La respuesta es sencilla: sí, en un 90%. Pero el problema no es este 90%, sino el 10% restante, que es donde tienes la ventaja competitiva"

Hace poco, una directora general me envió un texto generado por IA para la descripción de puesto de trabajo de una nueva posición de reposable de desarrollo de negocio. No era el primero que recibía de estas características porque, últimamente, mis clientes hacen más los deberes que nunca. El problema era que la descripción, si bien correcta, no mostraba ninguna reflexión sobre qué quería realmente de esta persona. Solo una conversación más o menos sofisticada con un chat.

 

He visto a otros que dejan incluso la innovación en manos de la IA, esperando que un texto o un algoritmo genere productos y procesos disruptivos, como si él fuera el único que le ha hecho esta pregunta al chat de turno. Es el uso superficial (copiar y repetir sin pensar realmente) lo que lleva a lo que yo llamo decisiones normales y corrientes. O, lo que vendría a ser lo mismo, un liderazgo convertido en commodity, que hace funcionar la empresa, pero no la lidera.

La IA es brillante optimizando el presente, y creo que está infrautilizada en la mayoría de las empresas que conozco, que continúan peleándose con chats, en lugar de crear nuevos procesos para integrar agentes que funcionen como trabajadores autónomos que nos permitan, entre otras cosas: analizar ventas, prever desviaciones, optimizar stocks, resumir informes, o detectar patrones que un humano tardaría en descubrir. Y cuanto más grande es la empresa, más distancia hay entre lo que podríamos hacer y lo que hacemos realmente. La IA es un acelerador increíble, pero no debe decidir aquello que es esencial, ni qué producto priorizar, ni qué apuesta de riesgo hay que asumir. Este es tu 10%.

Un ejemplo claro lo encontraréis en la serie Succession, donde Logan Roy tiene acceso a datos e informes que harían las delicias de cualquier IA, pero donde la fuerza de su liderazgo se encuentra en el criterio, la intuición y la responsabilidad que pone en cada decisión crítica. Hay momentos en que solo él puede elegir qué arriesgar, a qué renunciar y qué proteger; decisiones que no se pueden automatizar ni predecir con modelos. Es lo que separa a los que dirigen sus negocios de los que solo los gestionan.

La respuesta, pues, es clara: el 90% de lo que haces la IA lo acabará haciendo mejor que tú, pero el 10% restante, estratégico, es plenamente humano, y es ahí donde tienes que poner el foco: decidir en la incertidumbre, asumir riesgos, posicionarse ante el futuro. Es esto lo que te hace perder el sueño y, a la vez, genera ventaja competitiva.

Si no decides qué es esencial, qué es estratégico y qué es irrenunciable, la tecnología solo acelerará la mediocridad. La IA te hará más rápido, más eficiente, más exacto… pero nunca tomará las decisiones que crean ventaja.