Catedrático de economía de la Universitat Pompeu Fabra

Línea roja y presupuesto

18 de Marzo de 2026
Guillem López Casasnovas, consejero del Banco de España

Desde un primer momento, algunos ya dijimos que la exigencia de la gestión de la recaudación del IRPF por parte de la Agencia Tributaria Catalana, insertada en el acuerdo ERC-PSOE, era un error. Lo que hacía falta era ampliar la capacidad normativa del impuesto y que la recaudación, la hiciera quien la hiciera, fuera directamente a las arcas de la Generalitat. Lo que era importante era que la Agencia Estatal Tributaria Española lo ingresara en una cuenta nominada de la Generalitat, no que lo hiciera Catalunya desde ahora mismo.

 

Sé lo que digo, porque este fue mi voto particular, que justifiqué con todo detalle como anexo al informe de la última Comisión de Reforma de la Financiación Autonómica, de la cual fui miembro. Se trataba de basar los recursos de la Generalitat al 100% en el IRPF y no en esta cesta combinada de impuestos de racionalidad diversa.

El IRPF es, de hecho, el impuesto más sensible a nuestra capacidad económica de crear riqueza y el más vinculable a la responsabilidad fiscal; no es el resultado de una simple transferencia, como ocurre con los impuestos indirectos, sobre la hipótesis de determinados coeficientes de reparto.

 

El IRPF es el tributo más propio del autogobierno y desde el cual era posible determinar inequívocamente la cuota de solidaridad; por ejemplo, a partir de la diferencia entre el peso del PIB (proporción de renta) y el peso de la recaudación fiscal (resultado de la progresividad personal).

A estas alturas se ha acordado, a cambio, una nueva cesta de impuestos siguiendo el sistema anterior, con coeficientes de participación que poco tienen que ver con la autonomía tributaria de las comunidades. En cambio, aquella demanda no atendida se ha convertido, por parte de ERC, en una línea roja: la exigencia de la gestión del cien por cien del IRPF vinculada a una Agencia Catalana que no tiene, de entrada, ni los medios ni el conocimiento para hacerlo.

"El IRPF es, de hecho, el impuesto más sensible a nuestra capacidad económica de crear riqueza y el más vinculable a la responsabilidad fiscal"

Recordamos que la clave de la caja es acceder a los ingresos del tributo, no determinar quién hace la tarea recaudatoria. Para ello ya tenemos una agencia estatal que pagamos entre todos y que, bajo forma consorciada, debe estar también al servicio de la encomienda de gestión que pueda hacerle el Gobierno catalán, desde la normativa del impuesto, en parte estatal y en parte resultado de la autonomía tributaria catalana.

El error de haber establecido aquella línea roja ahora limita la aprobación del presupuesto. Un error no se resuelve con otro error. Mejor sería aceptar pautar la demanda en el tiempo y aprender a negociar mejor.

De hecho, no hay una interpretación inequívoca en el Acuerdo de cuáles son los compromisos asumidos por el PSOE y cuáles lo son solo por el PSC. Y que el presidente Illa diga ahora que hará todo lo que pueda para salvar su palabra —solo faltaría— no resuelve nada en cuestiones que no dependen de él.

Y es normal que añada que se dejará la piel, cuando es la piel del gobierno la que está en juego. De modo que, si Junqueras quiere, como parece, nuevos presupuestos, que los apruebe ya. Y si necesita un triunfo ante el PSOE, que pida quizás ahora, que aún está a tiempo, un mejor blindaje del principio de ordinalidad; principio que, de momento, se diga lo que se diga, no está garantizado.