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De YouTube al cine

08 de Junio de 2026
Gina Tost | VIA Empresa

Cuando uno se pasea por las escuelas y universidades de comunicación audiovisual y cine, las personas siempre tienen una película que las hizo decidirse por ser directora de cine y amar el séptimo arte: Kubrick, Hitchcock, Tarantino, Coppola, Coixet, Spielberg, Kurosawa, Gerwig… Con la convicción de que para llegar a sentarse en la silla de director toca tragarse la filmografía de todos los grandes, los medianos y los pequeños.

 

En la calle Enric Granados de Barcelona estaba el Video Instan, ahora en la calle Viladomat, que tienen todo aquello que hace años que está descatalogado, que no se encuentra en las plataformas. El gran templo de los tesoros para los amantes del cine.

Mientras tanto, el mundo ha cambiado tan radicalmente que los nuevos directores y directoras de cine tienen a MrBeast o PewDiePie como referentes del sector. Un sistema paralelo y caótico en el que millones de personas han aprendido a construir historias y comunicar de manera autodidacta y con nuevos lenguajes. Unos códigos que, finalmente, han permeado en el gran cine: ahora, el montaje, el ritmo o la narrativa dejan de responder a los códigos tradicionales y se abren a un público y unos autores nuevos.

 

"Ahora, el montaje, el ritmo o la narrativa dejan de responder a los códigos tradicionales y se abren a un público y unos autores nuevos"

Durante mucho tiempo, este segundo sistema se consideró una periferia. Contenido. Entretenimiento. Cultura menor… pero ahora este sistema alternativo empieza a producir directores de cine del circuito tradicional.

El referente

Kane Parsons nació en 2005, el mismo año que YouTube. Una definición biográfica que pone de manifiesto dónde estamos. Hay creadores que han utilizado la plataforma, y luego hay creadores que han mamado todo lo que había dentro, forma parte de su ADN. Parsons pertenece claramente al segundo grupo.

Evidentemente, Parsons tiene un canal de YouTube, Kane Pixels, desde que tiene doce años. Hay vídeos tempranos con sus amigos en la escuela lleno de efectos baratos de croma, experimentos visuales, pruebas de montaje y contenido que hoy se puede leer como un proceso de aprendizaje público y continuo de lo que es el lenguaje audiovisual. No fue a ninguna escuela de cine para hacer aquellos primeros vídeos: aprendió a montar con lo que tenía al alcance. En su caso, no hay una línea clara entre aficionado y profesional, sino un ensayo/error en un entorno abierto y público para todos.

Porque el trayecto y aprendizaje que tradicionalmente pasaba por grandes escuelas y universidades, jerarquías y progresiones lentas, aquí pasa por una exposición constante a audiencia, comentarios, likes, un algoritmo cruel y una competencia global permanente. El resultado es otro tipo de director. El nuevo tipo de director.

"El aprendizaje pasa por una exposición constante a audiencia, comentarios, 'likes', un algoritmo cruel y una competencia global permanente"

Cuando este tipo de formación llega al cine, no llega solo con una estética nueva. Llega una manera diferente de entender qué es una historia, cómo se mantiene la atención y cómo se construye la tensión.

Backrooms es el primer proyecto cinematográfico de Parsons. Una película que se entiende desde la cultura digital, el videojuego, el foro de Reddit, los memes y YouTube. Es un universo nacido de internet.

Su lógica es el suspense espacial que nació de un meme llamado espacio liminal creado con 3D, donde la cámara explora y es el mismo espacio el que nos crea terror. La sensación de estar dentro de un entorno que no debería existir, pero que funciona igualmente. Es un cine que se parece más a un videojuego que a una película. Una consecuencia directa del tipo de cultura visual que ha formado esta generación.

Parsons, como muchos creadores de su generación, ha aprendido la teoría del cine desde la práctica continua en plataformas digitales. Ha crecido consumiendo y produciendo contenido en paralelo, en un entorno en el que la frontera entre espectador y creador es invisible.

"Es un cine que se parece más a un videojuego que a una película. Una consecuencia directa del tipo de cultura visual que ha formado esta generación"

Un nuevo estilo de cine que va más allá del estilo visual, de la economía de la atención, del ritmo, de lo que demanda el algoritmo. Lo que antes podía ser atmósfera, ahora tiene que justificar su existencia. Un cambio absolutamente estructural al que, si le sumamos la llegada de la IA generativa, hará que en los próximos diez años todavía veremos muchos más cambios.

La versión empresarial

Durante décadas, la industria audiovisual ha funcionado como un sistema estanco de producción de talento. Las escuelas de cine, los estudios y los circuitos profesionales eran los principales filtros de acceso. Pero internet ha creado una infraestructura paralela de formación masiva, descentralizada y continua.

YouTube ha dejado de ser una plataforma de distribución y se convierte en la escuela y el referente de cultura audiovisual de una nueva generación que no sabe qué es la Escac, pero que ya está dentro del circuito.

Millones de personas han aprendido a montar, a ritmar, a construir narración visual y a entender el comportamiento de la audiencia sin pasar por ninguna escuela; lo han hecho de manera autodidacta. Esto genera una consecuencia directa: el talento llega a la industria con mucha más práctica acumulada y con una comprensión mucho más afinada de cómo consumen sus contemporáneos.

"El talento llega a la industria con mucha más práctica acumulada y con una comprensión mucho más afinada de cómo consumen sus contemporáneos"

El paralelismo con otras industrias creativas es evidente. Igual que la música electrónica se transformó cuando una generación criada con software doméstico empezó a producir fuera de los estudios tradicionales, el cine está entrando en una fase similar.

No quiero que esto parezca una apología a dejar de estudiar, o que estoy matando el cine, pero sí que las estructuras clásicas están entrando en competencia con un sistema alternativo que sube con fuerza.

En este contexto, la película Backrooms es un caso paradigmático por su origen: un universo que nace en internet, crece en comunidades digitales y acaba convirtiéndose en producto cinematográfico con presupuesto y actores nominados al Oscar. Una cadena de valor completamente nueva.

Kane Parsons representa un fenómeno colectivo. Una generación que ha aprendido a pensar en imágenes desde la iteración constante, desde la respuesta de la audiencia.

Cuando esta generación entra en la industria, lo hace para modificar las bases. Un creador de YouTube acaba dirigiendo una película con actores de Oscar. ¿Qué habría pasado si Tim Burton o Steven Spielberg hubieran tenido al alcance un móvil con una buena cámara, software de edición gratuito y una plataforma como YouTube? Ahora bien, ¿este proceso seguirá evolucionando en la misma dirección con todo lo que vaya pasando en el mundo audiovisual?

'AI Slop'

Mientras la primera generación criada con YouTube aprendió a grabar, editar, experimentar y construir lenguaje audiovisual, la actual generación está creciendo en un ecosistema lleno de algo llamado AI Slop.

El término se ha popularizado para describir contenido generado masivamente con inteligencia artificial, de muy baja calidad, producido a gran velocidad y pensado exclusivamente para captar la atención. Vídeos que a menudo no tienen una buena estructura narrativa, ni desarrollo visual coherente, ni voluntad creativa. Algunos son solo estímulos de personajes pasados de vueltas haciendo cosas que no tienen ningún sentido.

Un estudio reciente sobre contenido infantil generado con IA en YouTube describe precisamente la aparición de un ecosistema de vídeos automatizados producidos para maximizar engagement y monetización, con historias repetitivas y contenido fabricado a escala industrial, traducido a muchos idiomas a la vez para maximizar el impacto. Los investigadores alertan de que la lógica dominante es puramente algorítmica: monetizar a cualquier precio. Algunos expertos alertan de los riesgos del aprendizaje y la calidad del conocimiento transmitido del AI Slop.

"Algunos expertos alertan de los riesgos del aprendizaje y la calidad del conocimiento transmitido del 'AI Slop'"

Al mismo tiempo, varios análisis recientes indican que una parte considerable de los vídeos recomendados a nuevos usuarios de YouTube Shorts ya son contenidos generados con IA o formatos muy similares, construidos a partir de repeticiones visuales, voces sintéticas y estímulos constantes. Es un problema cognitivo.

Durante años, incluso los contenidos más comerciales de YouTube obligaba a los creadores a tomar decisiones narrativas: cuándo cortar, cómo generar tensión, cómo construir una historia o una broma. El AI Slop tiende a eliminar buena parte de este proceso y sustituye la narración por estímulos sucesivos.

El impacto

Todavía no existe suficiente evidencia para afirmar qué impacto cultural tendrá esto a largo plazo sobre las generaciones que crecen inmersas en ello. Pero viendo el impacto de los primeros directores de cine nacidos con YouTube, me pregunto qué pasará en 2050, cuando los que han nacido con el AI Slop empiecen a trabajar en el mundo audiovisual.

Quizás la paradoja es que YouTube democratizó la creación audiovisual porque permitió que millones de personas aprendieran a contar historias. ¿Esta nueva etapa dominada por contenido sintético, automatizado y optimizado exclusivamente para captar atención seguirá formando creadores o empezará simplemente a fabricar espectadores cada vez más difíciles de sorprender?

Y lo más paradigmático de todo es cómo la industria ha tardado tanto en darse cuenta de que esto ya estaba pasando. Quizás lo veían como un entretenimiento menor, secundario, pero YouTube lleva unos años entrenando a la próxima hornada de directores que serán referencia de las nuevas generaciones.