• Píldora filosófica: Híbrida, siempre con un pie en el campo y otro en el asfalto
Politóloga y filósofa

Píldora filosófica: Híbrida, siempre con un pie en el campo y otro en el asfalto

09 de Mayo de 2026
Arianda Romans | VIA Empresa

En la vida no siempre eres un semáforo o una valla de ganado. A veces, somos híbridos y necesitamos un poco de todo. Desde hace unos meses he encontrado un muy buen balance: tengo una casa en la ciudad, donde paso la mayor parte del tiempo y está cerca del trabajo, y una casa en el campo, donde vivo algunos días con mi pareja. Está claro que este es un escenario idílico que no todo el mundo se puede permitir, eso de tener dos lugares donde aterrizar. Pero a mí me funciona, e incluso me hace pasar más alegremente las horas de transporte público que me como de un lado a otro del país.

 

En la ciudad voy a clases de pilates con otras amsterdam meisjes (lo que en catalán se podría traducir como “chicas monas de Ámsterdam”), y en el campo voy a correr o a caminar y saludo amablemente a los corderos, las vacas y los perros que me miran fijamente porque no me tienen tan reconocida. En la ciudad voy al cine y en el campo como comida de calidad, de kilómetro cero, y hablo más con los vecinos. En la ciudad pedaleo deprisa para llegar al trabajo sin que el semáforo se ponga rojo, en el campo pedaleo deprisa para llegar a casa antes de que se haga de noche. Siempre he pensado que debería elegir un lado u otro, estar o en el campo o en la ciudad. Pero de alguna manera extraña, la vida siempre me acaba poniendo delante de una realidad: mi existencia híbrida.