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Maria Mora: “La pyme catalana es prudente, pero la velocidad de adopción es clave para competir"

La directora de Innovación de Foment del Treball disecciona el potencial y las debilidades de innovar en Catalunya, y avisa que el futuro pasa por "anticiparse"

Maria Mora es la quinta invitada del pódcast 'L'empresa al día' | Mireia Comas
Maria Mora es la quinta invitada del pódcast 'L'empresa al día' | Mireia Comas
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
18 de Marzo de 2026 - 04:55

Catalunya tiene motivos para"sacar pecho" en innovación. Lo defiende Maria Mora, directora de Innovación de Foment del Treball, que se sienta en el quinto episodio de L'empresa al dia, el pódcast de VIA Empresa, convencida de que el Principado puede presumir de un ecosistema innovador tan rico como diverso. "Tenemos un conjunto de empresas grandes, con una fuerte vocación exportadora, un universo de startups muy consolidado, centros tecnológicos y de investigación, universidades y grandes infraestructuras", enumera de entrada.

 

Todo ello encaja con lo que una servidora expone en la píldora informativa. Según el Cuadro de Indicadores de Innovación Regional de la Comisión Europea, Catalunya se consolida como región fuertemente innovadora, y ha escalado de la posición 81 a la 72 entre las 241 regiones europeas analizadas. Se trata de un salto significativo que la sitúa como una de las pocas excepciones en el sur de Europa, en un ranking tradicionalmente dominado por el norte y el oeste del continente. Ahora bien, Mora también advierte que este potencial solo se desplegará "cuando seamos capaces de unirlo todo, porque cuando lo hacemos el potencial se acelera”.

En plena irrupción de la inteligencia artificial y de las tecnologías digitales avanzadas, Mora subraya que el reto ya no solo implica innovar, sino hacerlo con la agilidad que planea sobre el contexto actual. “La pyme catalana es prudente porque la innovación va muy ligada a la inversión, pero la competitividad demanda velocidad de adopción”, sentencia. Una prudencia que tiene mucho sentido: la innovación abre oportunidades, pero también comporta riesgos que las empresas deben saber calibrar.

 

Para Mora, el impulso de la innovación también exige infraestructuras digitales sólidas y un debate anclado en ejemplos tangibles, como el BSC

Cabe decir que el impulso de la innovación también depende de unas buenas infraestructuras digitales. En este sentido, Mora considera que a menudo el debate queda anclado en conceptos abstractos que hay que aterrizar a ejemplos tangibles. Uno de los más ilustrativos es el Barcelona Supercomputing Center (BSC), el centro de investigación de referencia que trabaja con computación avanzada aplicada a múltiples campos. 

En el ámbito de la salud, por ejemplo, su capacidad de cálculo permite analizar volúmenes ingentes de datos y avanzar en medicina personalizada. “Ante un paciente con cáncer hay miles de tratamientos disponibles, pero el BSC los analiza y los reduce a un pequeño grupo de cinco o seis opciones con más probabilidades de éxito, que son las que pasan a fase de ensayo clínico”, relata Mora. Por otro lado, el centro también modela episodios de contaminación urbana para anticipar picos de polución y estudia riesgos sísmicos que permiten adelantarse a posibles terremotos.

El Digital Innovation Hub: testar antes de invertir

Mora fa valdre el rol de Foment en la transformació digital de les petites i mitjanes empreses | Mireia Comas
Mora pone en valor el rol de Foment en la transformación digital de las pequeñas y medianas empresas | Mireia Comas

La innovación no solo se cuece en los grandes centros de investigación; también se cocina a pie de pyme. Y cuando se habla de cómo trasladar este conocimiento al tejido empresarial, el papel de Foment del Treball se vuelve central. La patronal lleva años trabajando para facilitar que las pequeñas y medianas empresas den este paso. “Apostamos muy pronto por acompañarlas”, apunta Mora.

“Ofrecemos programas de orientación con asesores acreditados por Acció en industria, estrategia, innovación o marketing con el objetivo de definir una hoja de ruta y enseñarles por dónde empezar”, señala. Este apoyo se complementa con jornadas de sensibilización y con la conexión entre pymes y proveedores tecnológicos. “Tenemos mucha pyme tradicional que necesita innovar, y un gran conjunto de empresas tecnológicas capaces de aportar el conocimiento y las herramientas para dar el salto”, destaca.

Una vez la pyme ya sabe qué necesita y hacia dónde quiere ir, no es extraño valorar el apoyo del Digital Innovation Hub de Catalunya (DIH4CAT). “Este consorcio público-privado nace de un mandato de la Comisión Europea, que pide a cada región identificar en qué tecnologías es especialmente fuerte y articular un espacio para impulsar su adopción”, describe Mora. “En Catalunya, esta respuesta se concreta en 2022, cuando un conjunto de actores públicos y privados nos unimos para presentar la candidatura del hub europeo”, remarca.

El DIH4CAT fue impulsado por la Generalitat de Catalunya y por siete nodos tecnológicos especializados en áreas como la inteligencia artificial, la supercomputación, la fotónica, o la robótica, entre otras. Su función es despertar el interés de las pymes por las tecnologías avanzadas y facilitar su adopción, a través de formación técnica, pero también con un recurso especialmente valioso: las pruebas de concepto. "Las empresas pueden testar ideas en laboratorios y validar que todo aquello que tienen en la cabeza tiene sentido, para después poder hacer la inversión privada con un cierto colchón, una cierta seguridad", precisa Mora.

"Ser propositivos", la clave para tejer un ecosistema colaborativo sólido

En este punto, el director de VIA Empresa, Carlos Rojas, recupera un artículo que Mora publicó en febrero de 2025 en este mismo diario, el cual defendía -y cita literalmente- que “para las organizaciones empresariales, el camino a seguir exige una actitud proactiva del sector privado”. Aquella idea le surgió justo después de volver de la cumbre de inteligencia artificial impulsada por Emmanuel Macron en Francia, donde los líderes internacionales expusieron los principales retos de adopción tecnológica. De ahí venía su llamada a no esperar que los cambios lleguen, sino a adelantarse a ellos.

La actitud proactiva también implica defender un marco regulador que permita competir en igualdad de condiciones, según Mora

Un año después, Mora mantiene el mismo diagnóstico. Recuerda que la innovación es un proceso colaborativo y que ningún agente puede avanzar en soledad. La relación entre empresa y universidad es un ejemplo de ello. La patronal catalana tiene previstas nuevas reuniones con centros universitarios para reforzar el puente entre investigación y empresa, en las cuales las universidades presentan sus capacidades tecnológicas y, a la vez, recogen las necesidades que las empresas trasladan para orientar futuros proyectos. Mora también participa a título personal en consejos asesores de escuelas de negocio como Eada o la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), espacios que facilitan este diálogo continuo.

Pero su idea de “ser propositivos” incluye un "intangible" que considera esencial: la defensa de un marco regulador que permita competir en igualdad de condiciones. Desde la comisión de inteligencia artificial de Foment, analizaron el primer anteproyecto de la Ley de IA presentado por el gobierno español, y propusieron enmiendas para evitar una regulación prematura o sanciones desproporcionadas que pudieran frenar la innovación. Su posición va de la mano con la idea de no legislar de espaldas a la realidad de las empresas y evitar la sobrerregulación que Europa ya advertía que podía comprometer la competitividad. Finalmente, Mora añade una última pata que aún queda por consolidar: la de la administración. 

IA, robótica y soberanía tecnológica

Con todo, el debate regulador solo es una pieza de un rompecabezas mucho más amplio: el de la inteligencia artificial. Mora advierte que “sería ingenuo pensar que todo se acaba con la IA”, y señala la IA generativa como una "primera ola" de un cambio mucho más profundo, que combinará automatización, robótica y nuevas formas de organizar el trabajo. Al mismo tiempo, hace referencia a un informe de Anthropic que muestra que, aunque hay tareas que podrían automatizarse hasta un 80% o 90%, el uso real en las empresas todavía se mueve entre el 15% y el 30%, un desajuste que los autores del estudio califican de “gran gap entre el potencial tecnológico y el uso real”.

Esta distancia, sin embargo, lejos de ser un freno, toma forma de aviso. Para Mora, el reto no es esperar que la tecnología madure, sino prepararse para aprovecharla. Esto implica acompañar a las empresas y profesionales en la adopción de nuevas competencias, pero también asumir que no será un proceso inmediato. Y cita Genís Roca“Todo va muy deprisa, pero no será rápido”.

La cuestión de la soberanía tecnológica emerge como el último gran vector de la conversación. Europa, recuerda Mora, ha entendido que ganar soberanía es una condición de competitividad y de seguridad. "La vicepresidenta de la Comisión Europea lo decía con claridad durante el MWC: el continente aún depende demasiado de Estados Unidos y necesita alianzas para posicionarse con otras regiones, pero nunca debemos confundir soberanía con aislamiento”, puntualiza Mora. Una dependencia que resuena con aquel dicho que ya casi se ha convertido en un mantra de nuestro empresariado: "Mientras Estados Unidos y China innovan, Europa regula".