Hace unos 50 años se publicó un libro que en castellano se titulaba Cuando China despierte (el mundo temblará). En aquel momento no podíamos imaginar que China pudiera llegar a ser, como ahora, una de las grandes potencias mundiales. Parecía un chiste.
Al parecer, la ocurrencia provenía de Napoleón Bonaparte, que a finales del siglo XVIII intuía que China tarde o temprano jugaría un papel preponderante. 500 años antes, en La descripción del mundo (Libro de las maravillas) Marco Polo ya profetizaba los avatares de una nación china entonces gobernada por el emperador mongol Kublai Khan. He aquí la China de hoy en día, entre luces y sombras, si quieren.
El despertar económico de cualquier territorio tiene que ver con la eclosión de sus potenciales competitivos y el alineamiento de sus factores endógenos y exógenos. Está claro que esto ha de alinearse con determinadas políticas expansivas y ha de coincidir con un contexto global que lo favorezca. Por mucho que sea “la ciencia humilde”, la economía es intencionada y nada es casual.
De la ruta de la seda a la ruta del vino, que también proviene de tradiciones ancestrales. Resulta que en los tiempos que corren el Alt Penedès se expresa como una economía de apariencia equilibrada y a menudo discreta. Como pocas otras comarcas, conjuga con solvencia la diversidad de sectores de actividad y, quizás de rebote, muestra un balance aceptable en cuanto al mercado de trabajo.
En esta comarca granpenedesenca la gráfica del VAB sectorial revela un predominio de los Servicios (54,4%), seguido de la Industria (39,7%) y lejos de la Construcción (5,3%) y las actividades Agrarias (0,6%). En términos comparativos, en relación con la media del país y las economías más avanzadas, el Alt Penedès es un ejemplo de libro, como territorio que mantiene su motricidad en la industria, aunque al mismo tiempo se trata de un “econosisitema” bastante avanzado en el terciario y a pesar de que recibe los embates de la región metropolitana.
Alrededor del 70% de la industria del Alt Penedès se fundamenta en la actividad agroalimentaria y en el sector del textil, la madera, la química y las artes gráficas
Cerca del 70% de la industria del Alt Penedès se fundamenta en la actividad agroalimentaria y en el sector del textil, la madera, la química y las artes gráficas. El 25% se dedica al metal, maquinaria, material eléctrico y de transporte. Por los volúmenes de facturación, en el ranking de empresas el podio está ocupado por el sector agroalimentario, con Farinera Vilafranquina, Casa Ametller, Freixenet, Torres y Codorniu. En el resto de la lista, hasta las veinte primeras, se alternan los protagonismos de la alimentación y la automoción, sobre todo.
La geografía industrial de esta comarca sobresale justo por su pluralidad, aunque se identifique más con el oficio vitivinícola; no solo saben de vinos. Los polígonos de Casa Nova, en Santa Margarida i els Monjos, y Sant Pere Molanta, en el municipio de Olèrdola; la periferia industrial de la capital, Vilafranca del Penedès, y otros enclaves diseminados a caballo de los 27 municipios nos hacen ver un entorno propicio a los procesos de transformación; disímiles y a veces ni siquiera complementarios pero igualmente tractores y de efecto multiplicador en la economía altpenedesenca.
La fotografía de esta última década nos muestra un incremento de población del 10%, hasta los 116.098 habitantes. Es una de las 10 comarcas catalanas con auge residencial más elevado.
El Alt Penedès es una de las 10 comarcas catalanas con auge residencial más elevado
Desde la óptica laboral, en el mismo período 2016/2025 es muy elocuente el paralelismo entre los incrementos de la afiliación (19%) y los puestos de trabajo (20,5%), si bien es un distrito estadísticamente deficitario si tenemos en cuenta que el 16% de los trabajadores y trabajadoras tienen empleo fuera de la comarca; lo cual se justifica sobremanera por la proximidad a la capital catalana, que ejerce como succionador de talento y perfiles específicos. Por el contrario, también es verdad que el Alt Penedès da empleo a un número importante de residentes de las comarcas vecinas, como del Garraf y el Baix Penedès, que mayoritariamente están ocupados en el sector industrial.
En cuanto al número de centros de cotización, en los últimos 10 años la comarca ha reducido el censo en un 4,6%. El supuesto declive debe disolverse en el importante aumento de la ratio de trabajadores/as por plantilla, que ha pasado de 10,7 (2016) a 13,6 (2025); de manera que la afectación se nota en las microempresas y no tanto en las pymes, que refuerzan su empleabilidad.
Otra dimensión estadística nos la ofrece el PIB; ahora son datos de 2023. Con 35.050 euros por habitante, el Alt Penedès se encuentra al nivel de comarcas como el Segrià, el Pla d’Urgell, la Conca de Barberà, el Vallès Occidental, el Vallès Oriental y el Osona; en todo caso, entre las 15 primeras comarcas catalanas y con un incremento, el último año, del 8,5%; entre los más acentuados del país.
Cualquier otra fotografía redundaría en la misma conclusión. Estamos ante una comarca caracterizada por el equilibrio y una línea de flotación fiable, cosa que ha quedado patente en los últimos ciclos depresivos, a diferencia de otros territorios que se mecen en el trapecio de los Servicios.
La economía del Alt Penedès todavía tiene mucho que decir en el contexto del país y atesora potenciales para liderar determinados segmentos de actividad industrial
El epílogo no puede ser otro. La economía del Alt Penedès todavía tiene mucho que decir en el contexto del país y atesora potenciales para liderar determinados segmentos de actividad industrial y, si se orientara tácticamente, tecnológica. Por el tejido empresarial ya existente y por las condiciones competitivas, la gran oportunidad la encontramos en el impulso de un polo agroalimentario que podría ser referencia europea.
Los promotores de actividad tienen muy en cuenta que en esta comarca hay disponibilidad de suelo industrial y proximidad con los principales polos de desarrollo y conocimiento, así como con las infraestructuras de movilidad y conectividad del país y, como factor relevante, está poblada con compañías del sector logístico. Estas cualidades la hacen particularmente atractiva para inversiones provenientes del exterior.
La cohesión interna y la concertación entre los agentes sociales, económicos y políticos son esenciales para espabilar un territorio que, de otra manera, podría quedar a la deriva y sometido a determinadas corrientes centrípetas, sin poder de decisión. Eso sí, cuando el Alt Penedès despierte...