El servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari MútuaTerrassa (HUMT) ha iniciado recientemente un proyecto de investigación sobre salud sexual femenina para conocer la prevalencia de la dispareunia —el dolor persistente vaginal o pélvico durante las relaciones sexuales penetrativas— entre las mujeres que trabajan en MútuaTerrassa. El trabajo, desarrollado con una muestra de 317 participantes, ha concluido que una cuarta parte de las mujeres encuestadas (26,2%) presentan esta condición.
Se trata de una patología poco estudiada y su infradiagnóstico e infratratamiento se relacionan con el estigma, la falta de concienciación y la dificultad para abordar la salud sexual en la práctica clínica. Más allá del dolor físico, la dispareunia puede afectar significativamente la calidad de vida, las relaciones íntimas, la autoestima e incluso el rendimiento laboral. En entornos profesionales, especialmente en instituciones sanitarias, estos efectos pueden verse agravados por los altos niveles de estrés y la jornada por turnos.
Dispareunia: impacto y factores asociados
En términos de localización, el trabajo pone de manifiesto que en un 61% de los casos el dolor es superficial, profundo en un 31% y mixto en el 8% restante. En cuanto a la intensidad media, en una escala del cero al diez, el estudio constata que esta es moderada (4,6). En referencia a los grupos de edad, la dispareunia oscila entre el 17% y el 42%, con el valor más elevado en la franja de 50–54 años (42%). En los grupos más jóvenes (las franjas 16–19 y 20–24 años), el tamaño muestral fue reducido y, en consecuencia, las estimaciones resultan imprecisas. Lo mismo ocurre en los grupos de edad más elevada y, por lo tanto, la distribución por edad debe interpretarse con cautela en los extremos.
Respecto al impacto en la calidad de vida, tres de cada cuatro mujeres refieren algún grado de afectación. En cuanto a la búsqueda de ayuda profesional, la mitad realizó una consulta. Entre las mujeres que no lo hicieron, las barreras más frecuentes que comentan son: “No le doy importancia” (40%), “creo que es normal o no tiene solución” (32%) y “no tengo tiempo para consultar” (28%). El hecho de normalizar o minimizar los síntomas pone de manifiesto la relevancia clínica y la magnitud psicosocial de la cuestión. Aunque más de la mitad considera difícil hablar de salud sexual en el ámbito laboral, la aceptación de participar en programas internos apoya la viabilidad de intervenciones educativas y de reducción del estigma.
Finalmente, el análisis multivariante muestra asociaciones entre dispareunia y menopausia, dispareunia e infecciones vaginales recurrentes y dispareunia y turnos nocturnos. Aun así, estos resultados se deben interpretar con cautela a causa del carácter transversal del estudio y el tamaño reducido de algunas categorías.