• Cuando el pasado no nos deja ver el futuro
Politóloga y filósofa

Cuando el pasado no nos deja ver el futuro

21 de Febrero de 2026
Arianda Romans | VIA Empresa

Hace unos días que pienso en este fenómeno nostálgico en el que hemos entrado desde hace unas semanas. Y cada vez sospecho más que no es casual. El año ha continuado aumentando en desastres humanos y ecológicos. El estado de la geopolítica es agotador y, ante un futuro que se presenta inhóspito, muchos han empezado a mirar al pasado. Algunos, de manera superficial, a partir de una idealización del año 2016 como un año fantástico y maravilloso donde todas éramos más guapas, más jóvenes, más felices y la vida parecía menos complicada. Otros, como los jóvenes adolescentes hombres, añoran un pasado que no han vivido nunca, pensando que las promesas que les han fallado en el presente se podrían cumplir bajo un contexto autoritario.

 

Pero lo que se esconde detrás de estos clamores, como afirmaba Iñaki Gabilondo en una entrevista, es una condena del sistema actual. No es que los jóvenes se hayan vuelto filofascistas de golpe y porrazo, sino que añoran aquello que creen que, en el pasado, era más fácil. O, como mínimo, no se presentaba como imposible. Tener una casa, un trabajo estable, poder formar una familia (si se quería) parecían sueños asumibles hasta hace poco. Pero no confundamos la nostalgia con el buen olor de los tiempos pasados: si bien había cosas que eran más sencillas, no todo era oro, juerga y parranda. No dejemos que el elogio a unos tiempos pasados mejores nos haga perder el norte de lo que nos jugamos en el presente y lo que necesitamos para el futuro.