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#Científiques: referentes catalanas y de hoy para romper la brecha de género desde la base

La visibilización de mujeres profesionales de los sectores STEM en las aulas catalanas ataca "la base del problema" de una industria todavía marcadamente masculina

Una de las sesiones de la edición de #científiques de 2025 | Cedida
Una de las sesiones de la edición de #científiques de 2025 | Cedida
Marc Vilajosana, periodista de VIA Empresa | Mireia Comas
Periodista
11 de Febrero de 2026 - 04:55

Un 5,49%. Este es el porcentaje de las mujeres que se matricularon en el grado universitario de Informática el curso 2023-24 de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que son la primera generación de su familia en cursar un grado tecnológico. Es decir: el 95% restante tenían algún referente familiar en la misma rama profesional antes de inscribirse. Entre los chicos, el porcentaje de primera generación es del 26,92%, más del quíntuple.

 

Este dato, desvelado el año pasado durante la presentación del II Baròmetre de la dona TIC a Catalunya del Cercle Tecnològic, desvela la importancia que tienen los referentes cercanos a la hora de elegir una carrera tecnológica, especialmente entre las chicas. Una proximidad que puede llegar a través de la familia, pero también de profesionales locales que permitan a las niñas y preadolescentes vislumbrar las profesiones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) como un futuro tangible.

Porque sí, nombres como Marie Curie o Ada Lovelace son faros femeninos en una historia de la ciencia marcada por el género masculino, pero como escribía la experta en tecnología Gina Tost en un artículo en VIA Empresa, “son referentes lejanas, históricas y hace años que están muertas”. “Si solo se habla de mujeres que desafiaron todo un sistema para conseguir un lugar en la historia, se está insinuando que este es el único camino posible: uno de excepcionalidad, de lucha constante, de heroicidad casi sobrehumana, y materialmente un camino muy difícil y solitario”, remarcaba.

 

Visibilizar las referentes locales y actuales y acercarlas al máximo a las nuevas generaciones es una necesidad identificada desde hace años, y dan muestra de ello las diferentes iniciativas que han ido surgiendo en la última década. Una de ellas son los Premis DonaTIC, unos galardones organizados por la Generalitat que reconocen el talento femenino y catalán del sector tecnológico y que el año pasado llegaron a la undécima edición. Y otra, el proyecto #científiques, iniciado en 2019 por la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació (FCRI) y el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), que año tras año lleva a decenas de científicas y tecnólogas catalanas a las aulas de todo el Principat para hacer ver a niñas y niños que las disciplinas STEM también son desarrolladas por mujeres.

Según explica a VIA Empresa el director general de la FCRI, Miquel Gómez Clares, el proyecto nació “a partir de la constatación de que los estereotipos de género y, en concreto, el autodescarte por parte de las niñas para las disciplinas STEM comienza muy pronto”. Un estudio publicado en la revista Science en 2017 alertaba de que las niñas comienzan a considerarse menos brillantes que los niños a partir de los seis años, una conclusión que hizo ver a los impulsores que era necesario “impactar en el alumnado de primaria y ESO” a partir de “acciones para luchar contra los estereotipos de género en el marco de las escuelas”.

578 científicas catalanas y 530 escuelas participan en la edición de 2026 de #científiques con charlas divulgativas por toda Catalunya

La comunidad que conforma #científicas nació con 101 profesionales y 103 escuelas asociadas en la primera edición de 2019 y ha ido creciendo con el paso del tiempo, hasta el punto de que en la edición de este año se cuenta ya con 578 científicas y 530 centros educativos implicados. “En ocho ediciones, hemos llegado a un total de 199.025 alumnos”, remarca Gómez.

La importancia del relato personal

Una estudiante interviene en una de las sesiones de #científicas de 2025 | Cedida
Una estudiante interviene en una de las sesiones de #científiques de 2025 | Cedida

El grueso de estos encuentros se celebran cada año alrededor del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y en ellas se quiere “poner de relieve el papel estratégico de las mujeres en la ciencia y la tecnología”, dejando claro que “todo el mundo puede dedicarse a la ciencia, la tecnología y las disciplinas STEM, sea cual sea su género”. En las charlas, las científicas, tecnólogas, ingenieras y matemáticas hablan sobre sus especializaciones concretas, pero especialmente se pone el foco en describir “tanto su día a día como investigadoras, como su experiencia personal para llegar hasta ahí”, señala Gómez. “Los obstáculos y la dedicación aplicada; los problemas, pero también la satisfacción de avanzar en la carrera y la realización profesional”, añade.

Una de las profesionales que hace años que colabora con el proyecto es Anna Sitjà, especialista en sistemas de escritura y garantía de calidad en PageWide de HP. “En HP tenemos el grupo STEM for Girls, formado por chicas que colaboramos en diferentes actividades, varias de ellas en escuelas”, explica la profesional, quien no dudó cuando surgió la oportunidad de participar también en #científiques. Para Sitjà, el objetivo de estas charlas no es “obligarlas a que hagan una carrera técnica, sino que puedan ver que hay posibilidad de hacerlo, que no es una barrera extra”. En este sentido, la experta se esfuerza por expresarles “todas aquellas cosas que me habría gustado tener a su edad”.

Uno de los aspectos en los que más incide Sitjà es en la importancia “de que tengan modelo de este rol”. “Cuando yo era pequeña, sí que venían algunos padres a explicar sus trabajos, pero no tuve ninguna conexión de empresas con escuelas. Ahora, ¿qué quieren ser de mayores? Influenciadores, jugadores de fútbol… porque es lo que ven cada día, no tienen otras realidades”, se lamenta la profesional de HP. Para transmitir todo esto, Sitjà explica que comienza sus intervenciones con una presentación personal y de la empresa, un proceso con el que se ayuda de varios vídeos. En esta exposición, también les relata aspectos de su vida laboral, como el hecho de que ha tenido que viajar mucho, cosa que “ha sido una oportunidad muy buena para cumplir sueños personales a través del trabajo”. 

Sitjà: “Ahora, ¿qué quieren ser de mayores? Influenciadores, jugadores de fútbol… porque es lo que ven cada día, no tienen otras realidades”

En el ámbito concreto de la ingeniería, Sitjà recuerda que “la ingeniería es muy grande y puedes tocar muchos trabajos”, y es necesario que las chicas aprovechen el “privilegio” de vivir en Barcelona, “un lugar donde la mujer puede escoger qué quiere estudiar, cosa que no pasa en más de un tercio de la población” mundial. “Si de verdad te gusta algo, puedes crear cosas importantes”, subraya.

Una problemática en todas las fases del camino

A pesar de los esfuerzos que se han estado impulsando durante la última década, las cifras muestran un contexto en el que la presencia femenina es todavía minoritaria en los ámbitos STEM, sobre todo en aquellos más vinculados a la tecnología. De acuerdo con el ya citado II Baròmetre de la dona TIC, en Catalunya solo un 31,88% de los trabajadores del sector tecnológico son mujeres, una cifra que se sitúa cuatro puntos por debajo de la media mundial (del 35%, según el Gender Gap Report 2024 del Foro Económico Mundial). La situación empeora en las posiciones de poder de las empresas, donde el porcentaje es del 20,8%, y también cuando se filtra exclusivamente por roles técnicos, donde solo son el 26,4%.

En el paso anterior al mundo profesional, la formación postobligatoria, las cifras continúan siendo bajas. Según el mismo informe, el curso 2023-24, solo un 17,25% de los nuevos matriculados en grados universitarios tecnológicos fueron mujeres, mientras que en el ámbito de las graduaciones representaban el 12,7%. Hay que decir, eso sí, que las cifras han mejorado sensiblemente: el curso 2021-22, las mujeres eran solo el 12,9% de matriculadas en grados tecnológicos, de manera que se ha crecido un poco más de cuatro puntos porcentuales.

Solo un 31,88% de los profesionales TIC de Catalunya son mujeres, cifra que cae al 20,8% en posiciones de poder de las empresas

En el mundo de la investigación, la situación es similar. “A pesar de los avances en las primeras etapas de la carrera académica, la desigualdad de género continúa siendo una realidad en los niveles más altos del sistema científico, uno de los tramos sobre los que se está incidiendo”, lamenta Gómez. Solo el 30% de los cargos académicos de máximo nivel en la UE son femeninos, de acuerdo con el estudio SheFigures2024 de la Comisión Europea, que también señala que en la dirección de instituciones académicas el porcentaje cae al 26%.

En Catalunya, según un análisis elaborado por Centres de Recerca de Catalunya (CERCA), el desequilibrio en la carrera científica entre hombres y mujeres se inicia “justo después del doctorado”, remarca el director general de la FCRI. “La presencia femenina disminuye progresivamente a medida que se avanza en la trayectoria profesional, hasta el punto de que el número de mujeres en posiciones de liderazgo científico no es proporcional al volumen de mujeres altamente cualificadas y se mantiene prácticamente estancado”, indica Gómez.

El trabajo de cada día

Ante esta multiplicidad de datos negativos, Gómez defiende que hay que atacar “la base del problema”, que no es otra que “los sesgos de género en las primeras etapas formativas”. Pero para conseguir “revertir esta situación” no basta con un acto coral celebrado alrededor del 11 de febrero, sino que hace falta un esfuerzo continuado en el tiempo.

Gómez: “Para contribuir a revertir esta situación hay que ir a la base del problema, que son precisamente los sesgos de género en las primeras etapas formativas”

Por parte de la FCRI, paralelamente al proyecto #científiques despliegan programas como Amgen TransferCiència, con el cual buscan fomentar las vocaciones cientificotecnológicas en las escuelas con sesiones teóricas y talleres prácticos sobre biotecnología, en los cuales la mayor parte del equipo científico (71%) son mujeres. Otra de las iniciativas es Petits Talents Científics, un programa de actualización científica destinado al personal docente de primaria que desde 2013 ha formado ya a 1.147 profesores.

En esta línea se posicionan también el equipo STEM for Girls de HP del cual forma parte Anna Sitjà. Más allá de su participación en #científiques, el equipo colabora con propuestas de otras organizaciones, como Technovation Girls, en la que se empoderan niñas de entre ocho y dieciocho años durante un curso académico para que se conviertan en emprendedoras e innovadoras en tecnología; o bien Hour of Code, unas sesiones destinadas a alumnos de primaria a modo de introducción a la programación a través de Scratch.

Fotografía del equipo STEM for Girls de HP, delante de la sede de Sant Cugat | Cedida
Fotografía del equipo STEM for Girls de HP, delante de la sede de Sant Cugat | Cedida

Pero el equipo también organiza por su cuenta actividades propias durante todo el año: los talleres La IA Detective, para segundo o tercero de primaria, con los que buscan explicar a los niños el funcionamiento de las IA que clasifican objetos; unos escape rooms para clases de quinto o sexto de primaria, con los que quieren promover vocaciones científicas y visibilizar referentes femeninos; o bien visitas de clases de secundaria y bachillerato a la sede de HP en Sant Cugat, en las que buscan hacer tangible las salidas laborales de las carreras STEM que pueden estudiar.

En conjunto, un mosaico de proyectos e iniciativas que, trabajando como hormiguitas, intentan tapar granito de arena a granito de arena la brecha de género histórica que aún hoy vive el mundo científico y tecnológico. Porque, como bien remarcaba Tost en su artículo, no hace falta esperar a un 8 de marzo o un 11 de febrero para hablar de ello: “Si queremos normalizar la presencia de las mujeres en tecnología, quizás debamos empezar por dejar de tratarlas como a verduras, y empezar a reconocer y valorar su aportación continua, cada día del año, mientras fomentamos su participación activa en los ámbitos de innovación y tecnología”.