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Diálogos con la Madre Tierra, péndulos melódicos y la magia corporal del Sónar+D

La 14ª edición del hermano alternativo y experimental del festival Sónar estrena sede en el edificio gótico y neoclásico de la Llotja de Mar

La cabina telefónica '2147. La veu del futur', ideada por Cris Olmedo | @sonarfestival
La cabina telefónica '2147. La veu del futur', ideada por Cris Olmedo | @sonarfestival
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
Barcelona
18 de Junio de 2026 - 05:26

El balanceo de dieciséis péndulos gigantes que reaccionan a la voz humana recrean una composición sonora y melódica bien sincronizada. Son obra del estudio belga Superbe, que despoja el habla de su significado para transformarla en música y movimiento cinético. En otro rincón, una cabina telefónica cubierta de musgo reciclado de Tailandia, invita a establecer un diálogo con Gaia, un personaje teatral que podría encarnar la Madre Tierra. La pieza no tarda en estar garabateada por los mismos visitantes, "porque si no, no sería una cabina de teléfono", señala a VIA Empresa Cris Olmedo, ingeniero chileno de la consultora barcelonesa QS Ventures y autor de la obra. El exterior analógico contrasta con la tecnología conversacional que se esconde en el interior, bautizada como 2147. La voz del futuro y exhibida en el año 2025 en el centro cultural BASE Milano

 

Conversar con este chatbot es casi como vivir un guion cinematográfico en tiempo real. Cuando uno se acerca y Gaia pregunta en qué año estamos, responde con un hilo de voz que "todavía no se ha producido el colapso”. De hecho, este era el propósito de Olmedo desde un buen inicio: "No he querido diseñar una interfaz, sino una voz y un relato". Los participantes se dirigen a ella en el idioma que hablan de manera habitual y Gaia se adecua a cada lengua -desde el catalán hasta el tagalo-, en un experimento que bebe de referentes cinematográficos y de las teorías de Marshall McLuhan. Olmedo explica que el visionario canadiense afirmaba que la tecnología es una extensión de nuestros cuerpos y sentidos. “Sostenía que el arte actúa como un sistema de alerta temprana al detectar los cambios que la tecnología provocará en la sociedad mucho antes de que el público sea consciente”. Y en el Sónar+D, esta profecía se cumple al milímetro.

Cris Olmedo, ingeniero chileno de la barcelonesa QS Ventures, es el autor de la cabina telefónica cubierta de musgo que invita a establecer un diálogo con Gaia en el Sónar+D

Solo unos metros más adelante, un espejo de tonos dorados y recuperado de la época de Napoleón III sustituye el reflejo del espectador por la figura de la tía (auntie). Se trata de Mirror into Antiverse ("Espejo hacia el Antiverso"), la primera obra interactiva de la arquitecta singapurense Wenhui Lim y su proyecto Niceaunties, presentado en colaboración con Load Gallery, una galería artística situada en el barrio del Poblenou. "Encontramos el espejo, una pieza del siglo XIX, en un mercado callejero en París. Lo restauramos y la artista le dio su toque personal", explica Isabel Palomar, mánager de la galería.

 

A la obra no le falta detalle. La parte superior del marco, donde deberían estar los clásicos angelotes esculpidos, Lim los ha sustituido por uno de sus personajes característicos: una tía en forma de gato. La obra utiliza la tecnología para sumergir al espectador en un arquetipo cultural cargado de estigmas. En la cultura asiática, la auntie representa a la mujer mayor de la familia: alguien que te quiere con locura, pero que, a la vez, puede ser de lo más dura contigo. “Es la típica mujer que te dará un plato de comida deliciosa, pero que inmediatamente después te dirá lo gorda que estás", comenta Palomar entre risas.

Así, cuando el visitante se acerca al espejo, el sistema lo detecta y lo convierte en una de estas tías. Acto seguido, le lanza una frase directa a bocajarro sobre su aspecto físico, su salario o su vida personal y amorosa. El experimento busca activar nuestra "tía interior", ese altavoz de la autocrítica que todos llevamos dentro. La exposición extendida se podrá visitar en la misma galería hasta el 15 de agosto.

Un oasis gótico y neoclásico que vibra al ritmo del jazz

El pianista de jazz Ignasi Terraza y el profesor Philippe Salembier inauguran el Sónar+D con 'ImprovIA' | Pere Francesch y Eli Don (ACN)
El pianista de jazz Ignasi Terraza y el profesor Philippe Salembier inauguran el Sónar+D con 'ImprovIA' | Pere Francesch y Eli Don (ACN)

Todas estas microhistorias e instalaciones no son hechos aislados. Forman parte del epicentro de la 14ª edición del Sónar+D, el hermano alternativo y experimental que brota en paralelo a la 33ª edición del célebre festival Sónar. Las paredes góticas y neoclásicas de la Llotja de Mar están de estreno este jueves. Han tomado autonomía para despedirse del recinto Gran Via de Fira de Barcelona -en el que la juerga empieza a hacerse notar a partir de la tarde- y convertirse en un oasis de reflexión propia. Aunque el futuro del espacio todavía no está escrito, la directora de Sónar+D Andrea Faroppa se muestra satisfecha por la acogida de la Llotja y asegura que “esto es irrepetible y muy único".

La actuación inaugural ha corrido a cargo del reconocido pianista de jazz Ignasi Terraza, doctor honoris causa por la UPC, con la presentación de 'ImprovIA'

Este cambio de piel también coincide con la profunda reestructuración interna que vivió el evento en octubre de 2025. Los tres fundadores del Sónar, Enric Palau, Ricard Robles y Sergio Caballero, se desvincularon del festival, que ahora capitanea el belga François Jozic. El relevo llegó después de una edición polémica en la que el grupo inversor KKR -a quien se acusaba de tener vínculos con Israel- adquirió la promotora al fondo de inversión Providence Equity Partners, una circunstancia que provocó el boicot de una treintena de artistas que ya estaban programados.

Más allá de las novedades en la organización, cabe decir que la actuación inaugural ha ido a cargo del reconocido pianista de jazz Ignasi Terraza, doctor honoris causa por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), con la presentación de ImprovIA. Un concierto de improvisación a dúo con un sistema de IA -desarrollado por el profesor Philippe Salembier, investigador del grupo de procesamiento de imagen y vídeo de la UPC- ha creado respuestas musicales a partir del sonido del piano. 

A través de herramientas de procesamiento de señales y aprendizaje automático, el sistema ha capturado el sonido del instrumento en tiempo real, ha leído el tono, el tempo y el ritmo, y ha generado un acompañamiento musical instantáneo. El proyecto vio la luz en el año 2021 en el marco del proyecto Piano&AI, con el objetivo de crear el concierto inaugural del AI Music Festival

Barcelona XRLAB y “la presencia” del Pati+D

Esther Rovira, directora del Barcelona XRLAB, en el Sónar+D | @sonarfestival
Esther Rovira, directora del Barcelona XRLAB, en el Sónar+D | @sonarfestival

"Buenos días, Sónar. Me llamo Alma. Hoy haremos algo un poco diferente. Las dos personas que están aquí arriba llevan un sensor que capta las oscilaciones eléctricas del cerebro. Estamos midiendo una sola cosa: la presencia”. Son las frases que se han podido escuchar en el Pati+D de la Llotja y que han servido como carta de presentación del Barcelona XRLAB, el nuevo hub de industrias creativas del Ayuntamiento de Barcelona ubicado en el recinto histórico de Palo Alto. Inaugurado en 2025 como una iniciativa público-privada, la entidad se ha desplazado hasta el festival como una lanzadera de talento desde donde se han exhibido algunas de las propuestas tecnológicas de la jornada.

En lo alto del escenario, los encargados de dar vida a esta experiencia performativa han sido Vicente Manzano y Beltrán Lihn, fundadores de Alma Digital, un estudio de nuevos medios originario de Chile y establecido en Barcelona que fusiona el arte, la tecnología y el wellness. Mediante técnicas de biofeedback en tiempo real -como la medición de la actividad neuronal y el ritmo cardíaco-, su experimento ha conseguido monitorizar el nivel de calma y de atención de los usuarios para determinar su "estado de presencia", es decir, el aquí y el ahora.

Más allá de la espectacularidad de la puesta en escena, el proyecto de Alma Digital busca utilizar el relato inmersivo como una herramienta de autoconocimiento, conexión interna y bienestar. De hecho, el estudio colabora actualmente con la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos para medir de manera científica el impacto que tienen estas obras de realidad virtual en el cuerpo humano, el cerebro y el comportamiento.

Alma Digital y Scott & Irwin han hecho del Pati+D un laboratorio donde los algoritmos monitorizan el cerebro, la calma y las microexpresiones humanas

Entre las empresas que se han dado a conocer también destaca Scott & Irwin, el estudio de innovación digital que en solo dos años y medio de vida ya suma veinte trabajadores y más de diez millones de interacciones en proyectos internacionales. Representado por su desarrollador de producto, Marc Planas, el estudio se muestra obsesionado con la economía de la atención en un mundo "saturado de estímulos", en el que el gran reto es encontrar el activador que conecte la tecnología con el ser humano.

Para demostrarlo, han convertido en conejillo de indias a los moderadores del acto: la directora del Barcelona XRLAB, Esther Rovira, y el responsable de operaciones y producción, Jokin Buesa. Mediante diademas de actividad cerebral que monitorizan el nivel de calma y cámaras de reconocimiento facial capaces de leer las microexpresiones, un software de IA ha empezado a proyectar en la pantalla el porcentaje que reflejaba sus emociones inconscientes. A pesar de asegurar estar como flanes, ambos han mostrado un porcentaje equilibrado.

Un confesionario con Rosalía o Yung Beef, piedras y cuántica

El projecte 'Softly sounds matter' de Pol Olivares, al Sónar+D | Pere Francesch (ACN)
El projecte 'Softly sounds matter' de Pol Olivares, al Sónar+D | Pere Francesch (ACN)

Las tres plantas de recorrido por la Llotja de Mar también han sido escaparates del talento emergente y de la investigación universitaria. Son grandes ejemplos el Divine Device de Lola Liñán Fernández, estudiante de la facultad de diseño e ingeniería Elisava. Un rosario conectado a dos chatbots entrenados con las letras de la cantante Rosalía y Yung Beef han convertido el confesionario tradicional en una interfaz algorítmica para explorar el tránsito de la fe religiosa a la fe tecnológica. La obra plantea una reflexión: cómo entregamos voluntariamente nuestra intimidad más profunda a "unas máquinas que no sienten, sino que se limitan a procesar nuestra vulnerabilidad como un alimento".

El diálogo con lo no humano también ha tomado forma en Softly sounds matter, una propuesta en la que Pol Olivares Ceniceros, estudiante del máster en Ciencias de las Artes Digitales y Tecnologías Creativas en La Salle Campus Barcelona, ha trabajado durante cinco años. "A menudo miramos mucho y atendemos poco", ha apuntado Olivares a VIA Empresa. Por eso, el autor ha diseñado una instalación interactiva donde una cámara captura la microtextura de una piedra, un hongo, el musgo o la propia piel, y un algoritmo la convierte en un sonido y una voz irrepetibles. "La idea es generar unos nuevos diálogos con seres no humanos", ha detallado el artista, y ha celebrado como un auténtico "regalo" poder mostrar su trabajo en el festival.

El talento emergente y la investigación universitaria confluyen en un escaparate de propuestas como 'Divine Device', 'Softly sounds matter' y 'Creative Intelligence Lab'

Finalmente, la ciencia más pura se ha aliado con el arte gracias al Creative Intelligence Lab del Barcelona Supercomputing Center (BSC), que ha aterrizado en el festival con un proyecto de Quantum Art. A través de modelos en 3D interactivos, el público ha podido remover las piezas de un ordenador cuántico y entender la complejidad de bajarle la temperatura para hacerlo funcionar. Su aportación más poética, sin embargo, explora qué pasaría si las palabras se comportaran a escala cuántica. Es la demostración visual de que un objeto puede tener varias realidades y convivir en un mismo espacio "en dependencia de quién sea el observador".

Con esta constelación de propuestas, la 14ª edición del Sónar+D se alza un año más como un espacio de ideas que conviven con la ya consolidada inteligencia artificial, y confirma que el festival ha iniciado con éxito su nueva era emancipada. Pasear por la Llotja de Mar implica toparse con instalaciones conceptuales, pero también con performances corporales y cuerpos en movimiento, una dualidad que se hace patente en proyectos como el de Arts Korea Lab. La plataforma de Corea del Sur demuestra, en una de sus siete propuestas, que mientras la tecnología lo transforma todo, la danza se mantiene como el último refugio de la esencia humana. Así pues, y en pleno colapso de estímulos, el mayor reto es y será siempre habitar el presente.