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La fiebre dorada de los trasteros: una solución rentable ante el precio de la vivienda

La “presión” inmobiliaria y la falta de espacio en casa catapultan el 'self storage', un mercado que ya roza máximos de ocupación en Barcelona

Interior de un centro de 'self storage' | iStock
Interior de un centro de 'self storage' | iStock
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
08 de Julio de 2026 - 04:55

La sombrilla y la nevera de la playa, el árbol de Navidad, los cuentos de los niños, los vinilos que marcaron una juventud o aquella chaqueta de plumas que solo sirve tres meses al año. Son objetos que acumulan recuerdos y trozos de identidad de los cuales hay una cierta resistencia a desprenderse. También son un indicador de que la gestión del espacio doméstico en el hogar a menudo se convierte en un juego de Tetris que impulsa el auge del mercado de trasteros a dos velocidades: la de la propiedad y el alquiler tradicional, y la ola del autoservicio flexible o self storage. Según el observatorio del mercado inmobiliario Api Research, el sector en Catalunya ha iniciado el 2026 con una evolución marcada por el aumento de la oferta y una moderación en los precios por metro cuadrado. Después de varios trimestres de crecimiento continuado, el mercado muestra “señales de estabilización”.

 

Al otro lado de la balanza, los datos recogidos por la compañía de almacenamiento digital Box2Box, detectan que el self storage vive una fiebre dorada: mientras que la ocupación media del sector en el Estado ya se eleva hasta el 77%, en las zonas más céntricas roza el 95% de ocupación en Barcelona y Madrid. "Observamos que cuanto más poblada es una ciudad, más presión hay y más se dispara esta necesidad", señala a VIA Empresa Guillaume Jorquera, CEO y cofundador de Box2Box.

Mientras que la ocupación media del mercado de trasteros en el Estado ya se eleva hasta el 77%, en las zonas más céntricas roza el 95% de ocupación en Barcelona y Madrid, según Box2Box

“Los precios de la vivienda se han disparado con incrementos de un 40% en dos años en Madrid y curvas similares en Barcelona, mientras que los salarios no siguen la misma evolución”, subraya Jorquera. "Incluso en los barrios periféricos de la ciudad condal hemos visto subidas del 15% anual entre 2024 y 2025", añade, y describe los trasteros como una "extensión" del hogar para guardar todos aquellos "por si acaso" que se acumulan a lo largo de la vida.

 

En este sentido, los datos oficiales apuntan que Catalunya registró un encarecimiento del precio de la vivienda del 10,5% anual entre enero y marzo, cuatro décimas menos que en los tres meses anteriores, pero con el tercer dato más alto registrado en un primer trimestre, según la Estadística Índice de Precios de la Vivienda que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En cuanto a la fotografía territorial de Api Research, Barcelona es el epicentro y el mercado de referencia. La capital catalana registra los precios más elevados del territorio, disparándose hasta los 3.098 euros por metro cuadrado en venta y los 31,6 euros por metro cuadrado al mes de alquiler. En el resto de provincias, la dinámica se diversifica: mientras que Girona y Lleida destacan por el buen ritmo de crecimiento de su oferta disponible, Tarragona se desmarca del grupo y mantiene algunos de los incrementos interanuales más intensos en cuanto a los precios.

La hegemonía de Bluespace

Un dels centres de Bluespace | Bluespace
Uno de los centros de Bluespace | Bluespace

Dentro de este tablero de juego, probablemente la compañía más reconocida por el gran público en Catalunya es Bluespace. Tal como desgranó el colaborador Roger Vinton en su Laberinto del Poder, la empresa nació en el Principado en el año 2002 de la mano del austriaco Alexander Ruckensteiner y el francés Arnaud Ripert. Ambos anticiparon el potencial del sector. Fuentes consultadas de la compañía apuntan a este diario que la firma cuenta actualmente con 105 centros repartidos entre España, Portugal, Francia e Italia, con una flexibilidad de tamaños que va desde uno a 200 metros cuadrados.

Bluespace dispone de 34 centros situados en “ubicaciones estratégicas”, cerca de las viviendas de los usuarios para facilitar el proceso y la gestión diaria

La estrategia clave de Bluespace se basa en la proximidad. En Barcelona disponen de 34 centros situados en “ubicaciones estratégicas”, cerca de las viviendas de los usuarios para facilitar el proceso y la gestión diaria. Sus clientes principales son perfiles que necesitan liberar espacio en el hogar, deportistas, familias, estudiantes o empresas que se encuentran en medio de reformas o traslados. Para consolidar esta hegemonía, la empresa tiene prevista la apertura de cinco centros nuevos en las arterias más cotizadas de Barcelona, como Diagonal-Sagrada Familia, Gran Via o Lesseps.

El argumentario de la compañía coincide en el hecho de que el trastero es ya una necesidad estructural a causa del encarecimiento de la vivienda, las dimensiones cada vez más reducidas de los pisos y los cambios frecuentes en los estilos de vida. Para adaptarse a los nuevos tiempos, apuestan por el cubicaje personalizado, la contratación digital y un servicio que pone el foco en las instalaciones de calidad, la videovigilancia para garantizar la seguridad y elementos de confort como el parking gratuito para la carga y descarga. También inciden en el apoyo que despliegan ante el “desconocimiento habitual del cliente” sobre las alturas o las medidas que debe cumplir su trastero.

Inventario digital y naves en las afueras: el modelo de Box2Box

Dos operarios de Box2Box embalan una cadira abans de traslladar-la al traster | Cedida
Dos operarios de Box2Box embalan una silla antes de trasladarla al trastero | Cedida

Mientras que la hegemonía de Bluespace se focaliza en conquistar el meollo de las grandes ciudades, hay operadores como el ya mencionado Box2Box que desde el año 2018 se diferencian del formato clásico por el servicio logístico, inspirado en los modelos norteamericanos MakeSpace y Clutter. Su principal ventaja es el ahorro del “costoso esfuerzo físico y de tiempo que supone hacer una mudanza tradicional o cualquier desplazamiento”.

Mediante un sistema de códigos de barras y un inventario digital en el teléfono móvil, la compañía recoge los objetos directamente en casa del cliente, desmonta el mobiliario “si es necesario” y etiqueta cada paquete con el código correspondiente para conocer qué hay en su trastero y no olvidarse. A partir de aquí, el usuario tiene la posibilidad de solicitar el retorno de sus bienes de manera flexible. 

Con un sistema de códigos de barras y un inventario digital en el teléfono móvil, Box2Box recoge los objetos en casa del cliente y etiqueta cada paquete para que no olvide qué hay en su trastero

El almacenamiento en naves logísticas en las afueras de la ciudad, “en las que el suelo es más barato”, les permite ofrecer precios asequibles: desde 41 euros al mes por un metro cuadrado -donde caben hasta “veinte cajas amontonadas”- hasta 99 euros por cuatro. “Un 20% de nuestros clientes acaba ampliando el espacio, y hemos demostrado que el negocio es anticíclico”, detalla el cofundador.

De hecho, durante el peor momento de la pandemia de la covid-19, en el año 2020, cuando muchos negocios se veían obligados a cerrar o detener la actividad, Box2Box vivió una auténtica avalancha de llamadas de particulares en plena transformación doméstica y de comercios que necesitaban espacio para stocks de urgencia. Esta solidez captó el interés de inversores privados, una confianza que cristalizó en dos rondas de financiación por un valor de 1,5 millones de euros, obtenidas en 2019 y 2022.

Hoy en día, la empresa ya es rentable. La firma cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 2,5 millones de euros y prevé un incremento hasta los tres millones para este año. Con una presencia consolidada en cinco ciudades estatales -Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Sevilla-, la compañía ya ha dado el salto internacional hacia Portugal, donde opera en Lisboa y Oporto, y hacia México, donde se estableció hace dos años en Querétaro. La estrategia corporativa prioriza mercados urbanos con una "fuerte presión inmobiliaria" y "un gran dinamismo en el Real Estate”.

Y si la tendencia es al alza, ¿se ha tocado techo?

De izquierda a derecha, Guillaume Jorquera y Sander van Steijn, cofundadores de Box2Box | Cedida
De izquierda a derecha, Guillaume Jorquera y Sander van Steijn, cofundadores de Box2Box | Cedida

Preguntados por los límites en el mercado del self storage, Jorquera asegura que todavía no ha detectado el techo del sector en el Estado y vaticina un gran recorrido para crecer, especialmente si lo compara con "la madurez y la democratización de este servicio en países como el Reino Unido o Francia". Desde Bluespace, en cambio, prefieren mantener la cautela y no se aventuran a hacer pronósticos más allá de lo que puedan concluir los informes y estudios de mercado.

Jorquera también añade que el sector trabaja con otro gran viento a favor: la transformación de la movilidad. "Las grandes capitales apuestan cada vez más por núcleos urbanos peatonales, con menos coches privados y restricciones a la polución. Los ciudadanos de los centros urbanos ya no tienen vehículos grandes ni quieren conducirlos", explica. Para adaptarse a esta realidad, Box2Box utiliza un sistema de rutas agrupadas en el que una sola furgoneta recoge las pertenencias de varios clientes en un único trayecto para rebajar los costes y reducir la huella ecológica. Una cara sostenible que también comparte valores con Bluespace.

El sector también trabaja con otro gran viento a favor: la transformación de la movilidad para rebajar los costes y reducir la huella ecológica

En definitiva, la expansión irreversible de los trasteros en las grandes capitales no es un fenómeno pasajero. En un contexto en que los hogares se encogen al mismo ritmo que se encarecen, externalizar los espacios privados ha dejado de ser un recurso de emergencia para convertirse en una necesidad de estilo de vida. Tanto la inmediatez física de las ubicaciones de centro de Bluespace como la eficiencia logística en las afueras de Box2Box demuestran que el negocio del self storage vive una edad de oro en la gestión de los recuerdos y las pertenencias. "Tenemos espacio de sobra para meter la vida de una persona, incluso la de una familia", concluye Jorquera.