Al Homo erectus se le atribuye el descubrimiento del fuego y en una posición no tan lejana nos encontramos los sapiens, millones de años más tarde, con el descubrimiento de la inteligencia artificial: “Tenemos que aprender a controlarla y gobernarla”, ha apuntado la experta en IA y fundadora de Alinia AI, Ariadna Font, quien ha avisado del riesgo de “quemarnos”: “El fuego se nos está escapando de las manos”. La afirmación no es menor si tenemos en cuenta que el 70% de las organizaciones -a escala mundial- utilizan la IA generativa, según el Stanford AI Index 2026.
La estadística la ha recuperado el director del CIDAI, Joan Mas, en el pistoletazo de salida de una nueva edición del AI Congress, el encuentro de referencia sobre inteligencia artificial en Catalunya que organiza anualmente Eurecat. Mas ha puesto en valor el “salto cualitativo” de los últimos modelos de razonamiento y de la generación de imagen y sonido, y ha tenido especialmente en cuenta “el contexto de competencia geopolítica” en que se producen estos avances.
De la aparición de la IA en 1958, a los 600.000 millones de inversión en 2025

“Hay una carrera por el liderazgo tecnológico, y la están disputando los Estados Unidos y China”, ha apuntado el director del CIDAI, quien, sin embargo, ha reconocido los esfuerzos de Europa con el despliegue del reglamento Ómnibus de IA. De hecho, en clave catalana, Mas ha destacado la candidatura de Móra la Nova para acoger la gigafactoría de IA que convertiría el territorio en uno de los epicentros de supercomputación en Europa: “Confiamos en que esta propuesta sea un éxito y se pueda impulsar una IA más descentralizada y sostenible desde las Terres de l’Ebre”.
La inversión mundial en IA rozó los 600.000 millones de dólares en 2025
Según el mismo informe de Stanford, la inversión mundial en IA rozó los 600.000 millones de dólares en 2025, de los cuales la mitad provino del ámbito privado. Esta inversión se ha traducido en “modelos y máquinas más eficientes”, pero que requieren una intensidad computacional “muy elevada”, hecho que, según Mas, “podría contrarrestar estos avances”. Cabe decir que desde el año pasado hasta el descubrimiento de la IA ya han pasado nada más y nada menos que 67 años: “En 1958 se produjo el primer uso del término, es un campo, en realidad, bastante antiguo”, ha apuntado en su turno la fundadora de Alinia AI.
La llama de la IA llegó a manos de Font cuando aterrizó en la Universitat Pompeu Fabra, hace ya tres décadas, para licenciarse en traducción e interpretación. Entonces la IA atravesaba su segundo “invierno”, un periodo de interés y financiación reducida para la investigación de este campo, hasta el inicio de este siglo, cuando el aprendizaje automático -machine learning- deja de ser un concepto teórico para convertirse en una disciplina basada en datos.
La exhibición de la IA en la última década
Font ha llevado a cabo todo un repaso histórico del aterrizaje de la inteligencia artificial en la actualidad, con el foco a partir de 2011, cuando se produce la primera muestra de sistemas “con habilidades similares a las humanas”. ¿Un ejemplo? El impulso de una IA -por parte de Google Brain- capaz de reconocer gatos de forma autodidacta a partir del aprendizaje profundo -deep learning-. Y la cuestión no quedó aquí: en 2016, el AlphaGo, el programa de IA de Google DeepMind, derrotó al campeón mundial de Go “con una jugada que nunca había hecho nadie”: “Esto creó una ola de expectativas y de inversión que todavía hoy dura”, ha recordado Font.
Entonces, la experta era directora de ingeniería en IBM Watson hasta 2019, cuando dio el salto a el antiguo Twitter y actual X para liderar el impulso de la IA responsable en la plataforma: “Era un cambio emergente, de hecho, todavía lo es”, apunta. Sin embargo, fue en octubre de 2022 cuando Musk se hizo con Twitter, tan solo un mes antes del lanzamiento de ChatGPT: “Fue un avance en la democratización de la IA, y desencadenó una carrera desenfrenada por desarrollar modelos más potentes”, ha subrayado Font.
La humanidad, superada por la IA: "Ya es y será más inteligente que nosotros"

Si bien en 2011 las habilidades que exhibía la IA eran similares a las humanas, en 2023 ya eran “sobrehumanas” y la IA agéntica se presenta como “un salto de escala que lo cambia todo”. Tanto es así que ya se incluye en el debate, de manera recurrente, el concepto de inteligencia artificial general, aquella que demuestra que la inteligencia “no pertenece únicamente a los humanos”: “La IA ya es y será más inteligente que nosotros en muchas dimensiones”.
En este plano, Font asegura que la IA general “no es un momento, es una trayectoria”, y propone aprovechar este contexto para “promover todo lo que significa ser humanos”. Ahora bien, la IA, como los humanos, también se equivoca: “Es capaz de multiplicar la productividad de un equipo... pero también el alcance de un error”, ha avisado la fundadora de Alinia AI.
Entre los principales riesgos a los que se expone una empresa se encuentran la fuga de datos, la alucinación, con la que la IA da respuestas erróneas con apariencia de verdad, acciones agénticas que puedan afectar negativamente a la compañía o la manipulación de contenidos. Font, sin embargo, ha avisado que “no vale intentar pasar la responsabilidad a la IA”. “Los tribunales dicen que si un chatbot se equivoca, la responsabilidad es tuya”, ha agregado.
La experta ha recogido los requisitos que deberán reunir los líderes de un futuro cada año más complejo: “Deberá combinar criterio y valores humanos con fluidez digital”, siempre teniendo en cuenta que “es fácil perderse cuando se quiere ir muy deprisa”.
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