El sector automovilístico de Europa tiene una dependencia creciente de China para importar componentes de electrónica avanzada y baterías que son clave para hacer la transición a los vehículos eléctricos, según señala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en un estudio publicado este miércoles. El abastecimiento intracomunitario directo de materiales intermedios para la fabricación europea de automóviles ha mejorado del 17% en 1995 al 25% en 2022. Sin embargo, la cuota de China en estos suministros ha pasado de ser prácticamente nula al 3% en el mismo periodo, y "es probable que haya aumentado aún más desde entonces", concentrada sobre todo en componentes imprescindibles para la transición al eléctrico.
El reforzamiento de las cadenas de suministro dentro de Europa confirma, según la OCDE, la apuesta por un modelo de "fábrica europea" basado en la especialización funcional entre territorios. Al mismo tiempo, la cuota del 3% de las importaciones desde el gigante asiático de componentes intermedios refleja el "papel creciente de los proveedores chinos en tecnologías estratégicas situadas en las primeras etapas de la cadena de valor", especialmente de baterías, motores eléctricos y electrónica avanzada.
La OCDE detalla que los productores chinos se benefician de importantes ventajas competitivas, como el control de las cadenas de suministro de minerales, las economías de escala derivadas de un gran mercado interno y la inversión sostenida con apoyo estatal en tecnologías de vehículos eléctricos. La fortaleza tradicional de Europa –añade la OCDE– en componentes de automoción de alto valor añadido, basada en "décadas de especialización transfronteriza y activos industriales compartidos", se ve ahora "desafiada por una nueva forma de dependencia externa, precisamente en las tecnologías que definirán el futuro del sector".
En cuanto a la demanda, en las últimas tres décadas ha habido un desplazamiento desde las ventas a escala estatal hacia un mercado más conectado con exportaciones dentro del bloque de la Unión Europea. La cuota destinada a consumidores finales de otros países de la UE aumentó del 23,8% al 29,7% entre 1995 y 2022.
La UE también ha creado un canal de ventas de automóviles hacia China, desde unas exportaciones nulas en 2000 a una cuota de ventas del 2,3% en 2022, y ha consolidado al gigante chino como "un destino de exportación estratégicamente relevante para los fabricantes europeos". No obstante, esta configuración "se encuentra ahora bajo presión, ya que las marcas europeas se enfrentan a una competencia creciente por parte de actores chinos, especialmente en el segmento de los vehículos eléctricos de batería", alerta la OCDE.
El este de Europa gana peso en el automóvil
Sobre la ubicación de la fabricación de coches, el informe de la OCDE apunta que ha habido un desplazamiento gradual del peso del sector, desde los polos tradicionales de Europa occidental, como son Alemania y Francia, hacia países del centro y del este del continente que han ganado influencia. El empleo global en el sector de la automoción de la UE se ha mantenido estable durante las dos últimas décadas, con una recomposición geográfica que ha hecho ganar peso a países del centro y del este del continente.
Aun así, el empleo en la fabricación de vehículos en la UE cayó cerca del 9% entre 2019 y 2023 y la industria de proveedores perdió unos 110.000 puestos de trabajo en el mismo período. Además, los anuncios recientes de reestructuraciones a gran escala se intensificaron notablemente en 2024 y a principios de 2025.
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