Ante el reto de la competitividad empresarial en los mercados globales, con el que a veces se teme por la pérdida de las raíces, la planta de la multinacional de Lactalis en la localidad de Golmés (Pla d’Urgell) representa el ejemplo de la combinación de proyecto industrial con fuerte implantación territorial. Lo que se inició hace más de un siglo como una pequeña compañía quesera vinculada a la marca El Castillo es hoy uno de los centros productivos más valiosos del grupo francés en el Estado español y un activo para las comarcas de Ponent. La decisión de Lactalis de invertir más de seis millones de euros durante 2025 en la modernización de las instalaciones confirma el papel estratégico de la fábrica dentro de su mapa industrial. Además de incrementar la capacidad productiva o mejorar la eficiencia de los procesos, el proyecto supone la consolidación de una actividad que se desarrolla alrededor de un ecosistema de ganaderos, proveedores y un retorno industrial. Desde Golmés, se fabrican algunos de los productos más reconocidos de marcas como Puleva y El Castillo, esta última vinculada a la historia alimentaria catalana.
Durante 2025, la planta de Golmés recogió más de 168 millones de litros de leche procedentes de 37 municipios de las comarcas leridanas, consolidando una red de proximidad que garantiza tanto el suministro como el impacto económico sobre el territorio. Los responsables de la fábrica leridana señalan que la apuesta por la producción local contribuye a dar estabilidad a decenas de explotaciones ganaderas en un contexto especialmente complejo para el sector, marcado por el incremento de los costes de producción, la necesidad de relevo generacional y las exigencias derivadas de la sostenibilidad.
Durante 2025, la planta de Golmés recogió más de 168 millones de litros de leche procedentes de 37 municipios de las comarcas leridanas
El director de la planta de Lactalis, Yanick Chudzik, afirma que “hemos experimentado en los últimos años una transformación significativa impulsada por un sólido programa de inversiones. Esta evolución nos ha permitido modernizar nuestros procesos, mejorar su competitividad y reforzar su proyección de futuro, a la vez que hemos consolidado nuestro papel como motor económico y social de la comarca”.
Bienestar animal
La leche de vaca procesada en la planta cuenta con la certificación de bienestar animal, un requisito que responde tanto a las demandas de los consumidores como a los estándares de calidad que la multinacional aplica a toda su cadena de valor. Este factor se ha convertido en un elemento diferencial dentro de un mercado cada vez más sensible a los criterios ambientales y de responsabilidad social.
La transformación de la planta de Golmés responde a una estrategia industrial de largo recorrido. La inversión anunciada el año pasado se ha destinado principalmente a la modernización de las líneas productivas, la mejora de la eficiencia energética y la optimización de los procesos industriales. Este tipo de mejoras favorecen un incremento de la competitividad sin dejar de lado la calidad y la innovación. Chudzik precisa que “en un sector tan maduro como el lácteo, mantener plantas industriales altamente eficientes resulta imprescindible para continuar produciendo desde Cataluña con costes competitivos frente a otros centros europeos”.
La inversión anunciada el año pasado se ha destinado principalmente a la modernización de las líneas productivas, la mejora de la eficiencia energética y la optimización de los procesos industriales
La combinación entre tradición y tecnología explica que hoy en día, la de Golmés, sea considerada una de las plantas más relevantes del grupo Lactalis, tanto por el volumen de producción como por su especialización. El grupo multinacional francés dispone de una extensa red de colaboración con proveedores locales, empresas de servicios, transportistas e industria auxiliar. Solo durante el 2025, la compañía destinó más de 89 millones de euros a compras a proveedores catalanes, una parte significativa de los cuales está relacionada directa o indirectamente con la actividad de la planta del Pla d’Urgell.
Impacto sobre la economía local
La presencia de una multinacional como Lactalis ayuda a retener actividad industrial, generar empleo cualificado y estimular inversiones que tienen un impacto directo sobre la economía local. La industria láctea mantiene una estrecha dependencia del territorio donde se produce la materia prima. Esta realidad convierte las plantas de transformación en piezas fundamentales para preservar el valor añadido dentro del mismo entorno rural.
El caso de la fábrica leridana funciona como un espejo de las aspiraciones de las empresas agroalimentarias catalanas: una pequeña firma vinculada a un territorio que da el salto, después de muchos años de trayectoria, integrándose en una multinacional. Aun así, mantiene su huella con el entorno. Aterrizando en el caso concreto, Lactalis aporta capacidad inversora, tecnología y acceso a los mercados internacionales, mientras la planta mantiene una estrecha conexión con los ganaderos, los proveedores y el tejido económico de las comarcas de Ponent.
En el camino hacia la competitividad y la supervivencia de las industrias del territorio, el caso de la planta de Golmés de Lactalis muestra la viabilidad de la combinación entre la salida a los mercados internacionales y el cuidado con los productores locales. Sus recetas implican apostar por la inversión, la innovación, la proximidad del negocio y la vinculación con el entorno.
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