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La recuperación económica del Barça y los retos del futuro

Si se comparan los indicadores actuales con los de 2021, se constata una mejora significativa de la situación económica del club

Según estimaciones de Transfermarkt, Lamine Yamal tiene una valoración aproximada de 200 millones de euros | Europa Press
Según estimaciones de Transfermarkt, Lamine Yamal tiene una valoración aproximada de 200 millones de euros | Europa Press
Oriol Amat | VIA Empresa
Economista, UPF BSM y Observatorio de la PIME
Barcelona
12 de Marzo de 2026 - 04:55

El FC Barcelona es una de las instituciones deportivas más relevantes del mundo, pero también una organización con una estructura económica comparable a la de una gran empresa global. En los últimos años el club ha tenido que afrontar una situación financiera especialmente delicada e iniciar un proceso de reequilibrio. Para analizar esta evolución es útil observar algunos indicadores económicos clave, como los ingresos, el peso de los salarios y el nivel de endeudamiento. Si se comparan estos indicadores con los de 2021, se observa una mejora significativa de la situación económica del club, aunque todavía persisten retos importantes para consolidar la sostenibilidad financiera.

 

En el año 2021 el club se encontraba en una situación económica muy complicada. Uno de los principales problemas era el coste de la plantilla deportiva. En 2021 este coste representaba el 98% de los ingresos del club, una proporción claramente insostenible. En la práctica, esto significaba que casi todos los ingresos se destinaban al pago de salarios deportivos. Este desequilibrio no era solo consecuencia de la pandemia. Antes de la covid-19 ya existían tensiones financieras relevantes. Paralelamente, el nivel de endeudamiento era muy elevado, hecho que limitaba el pago de los gastos ordinarios. En este contexto, la prioridad era clara: estabilizar la liquidez y recuperar progresivamente el equilibrio económico.

Las medidas adoptadas

A partir de 2021 se adoptaron diversas medidas con el objetivo de recuperar la estabilidad económica del club. Uno de los elementos centrales de la recuperación ha sido la reducción progresiva del coste deportivo sobre los ingresos. De acuerdo con el cuadro 1, el coste deportivo respecto de los ingresos ha pasado de un 98% en 2021 al 54,8% actual, situándose ya en niveles mucho más sostenibles y dentro de los criterios de control económico establecidos por la UEFA, que recomienda que esté por debajo del 70%.

 

Esta reducción ha sido posible gracias a diversos factores. Por un lado, la renegociación de contratos y la adopción de una política salarial más prudente. Por otro lado, una menor inversión en fichajes y una apuesta más decidida por los jugadores formados en la Masia.

Se renegoció la deuda para estabilizar vencimientos y mejorar la situación de tesorería. Esta operación permitió transformar una parte importante de la deuda a corto plazo en financiación a más largo plazo, reduciendo así la presión financiera inmediata. Se impulsó el crecimiento de los ingresos comerciales, especialmente a través de patrocinios y del negocio de merchandising. La sociedad Barça Licensing & Merchandising ha tenido un papel destacado en este crecimiento y en la diversificación de las fuentes de ingresos, hasta convertir al club, según la UEFA, en el equipo de Europa con más ingresos por la venta de camisetas y merchandising.

También se utilizaron las llamadas palancas, operaciones financieras vinculadas a ingresos futuros que permitieron reforzar la liquidez del club en un momento especialmente complejo. El impacto estructural de estas operaciones es relativamente limitado: se estima que supondrán una reducción de unos 40 millones de euros anuales de ingresos futuros, en un contexto en el que el club genera cerca de 1.000 millones de euros anuales. Dicho de otra manera, la afectación estimada de las palancas es aproximadamente del 4% de los ingresos anuales del club. Estas operaciones han sido objeto de debate, pero en términos cuantitativos su impacto estructural es limitado en relación con el volumen de ingresos del club.

En situaciones financieras complicadas, otros clubes han optado por medidas diferentes. En algunos casos se han aprobado derramas extraordinarias para que los socios aporten recursos adicionales. En el caso del Barça esta opción se descartó, ya que se consideró que los socios no debían asumir directamente el coste de una situación económica compleja heredada del pasado. Otra alternativa que se ha producido en varios clubes europeos es la pérdida de la propiedad en favor de grandes fortunas internacionales o de fondos de inversión. El Barça también quiso evitar esta vía. Uno de los objetivos del proceso de recuperación ha sido preservar el modelo de propiedad en manos de los socios y la figura jurídica de asociación, que constituyen uno de los rasgos distintivos del club. Paralelamente, se estructuró la financiación del proyecto Espai Barça, que incluye la construcción del nuevo estadio y la modernización de las instalaciones del club.

Este conjunto de decisiones se tomó con el objetivo de compatibilizar la recuperación económica con la preservación del modelo de propiedad en manos de los socios, que es uno de los elementos distintivos del Barça.

Evolución de la deuda 

Cuando se analiza la deuda de una organización es fundamental distinguir entre el endeudamiento asociado al funcionamiento ordinario y el que financia inversiones estructurales. En el caso del Barça esta distinción es especialmente relevante. Como muestra el cuadro 2, el pasivo total del club se sitúa hoy en torno a los 2.500 millones de euros. Una parte significativa de este incremento corresponde a la financiación del proyecto Espai Barça y está destinado a la construcción del nuevo Spotify Camp Nou y a la modernización de las instalaciones del club. Se trata de una inversión en un activo estratégico que debe generar importantes ingresos en el futuro.

Sin considerar el Espai Barça ni las periodificaciones contables —que son ajustes contables que no implican obligaciones de pago— la deuda neta operativa se ha reducido cerca de un 30% entre 2021 y 2025, pasando de 1.193 millones de euros a 836 millones. Esta mejora se explica en buena parte por el aumento de la liquidez: la tesorería ha pasado de unos 60 millones a cerca de 300 millones de euros, reforzando la capacidad del club para afrontar compromisos a corto plazo. Otro elemento relevante es la reducción de la deuda con otros clubes y jugadores, que en 2021 ascendía a 380 millones de euros y que a finales de esta temporada habrá bajado hasta los 38 millones. Paralelamente, la composición de la deuda también ha cambiado de manera significativa. Más de 1.000 millones de euros no se tendrán que devolver hasta como mínimo el 2030, con vencimientos que se extienden hasta el 2050. En síntesis, la deuda total ha aumentado principalmente por la inversión en el nuevo estadio, mientras que la deuda vinculada al funcionamiento ordinario del club se ha reducido y la liquidez ha mejorado de manera notable. Naturalmente, estos datos pueden ser objeto de diferentes interpretaciones, pero los principales indicadores operativos apuntan a una mejora clara de la situación económica del club respecto a 2021. A medida que el nuevo estadio entre en funcionamiento, también se abrirá la oportunidad de ir optimizando las condiciones de financiación y reducir progresivamente el coste de la deuda.

El patrimonio neto del club también ha mejorado de manera significativa respecto a 2021, pasando de –455 millones de euros a –153 millones en el ejercicio 2024/2025. Aunque todavía es negativo desde un punto de vista contable, el balance no refleja plenamente el valor económico de algunos activos intangibles muy relevantes del club, como la marca Barça o los jugadores formados en La Masia, que la normativa contable obliga a registrar a valor cero si no han sido adquiridos en el mercado. Por este motivo, el valor económico real del patrimonio podría ser significativamente superior y ha aumentado notablemente en los últimos años gracias a la revalorización de la marca y de la plantilla. Si se tienen en cuenta estimaciones de valor de mercado, el patrimonio neto sería positivo. Por ejemplo, según estimaciones de Transfermarkt, jugadores como Lamine Yamal o Pedri tienen valoraciones aproximadas de 200 y 140 millones de euros respectivamente. A esto hay que añadir el valor de la marca Barça, que tampoco se refleja en el balance, pero que diversas valoraciones externas, como las de Forbes, sitúan entre las más altas del fútbol mundial. Estas estimaciones tienen un carácter orientativo, pero ilustran la diferencia que puede existir entre el valor contable y el valor económico de una entidad deportiva.

Indicadores internacionales: Diversos indicadores externos apuntan a una mejora significativa de la situación económica del club. Según la Deloitte Football Money League, el Barça ha vuelto al podio mundial en ingresos, con cerca de 975 millones de euros anuales. Al mismo tiempo, el ebitda ordinario de la temporada 2024/2025 es uno de los más elevados de los últimos años. Aunque en algunos ejercicios se han registrado pérdidas contables derivadas de diferentes ajustes y operaciones extraordinarias, la evolución de los indicadores operativos muestra una mejora progresiva de la capacidad de generar ingresos y caja. La agencia Morningstar DBRS ha mejorado la perspectiva del rating crediticio del club. Según Forbes, el valor del Barça ha pasado de 4.800 millones de dólares en 2021 a más de 5.700 millones en el último informe. Por otro lado, según Transfermarkt, el valor de mercado de la plantilla ha aumentado en cinco años un 38% hasta los 1.110 millones de euros, en buena parte gracias a la apuesta por los jugadores formados en la Masia.

Según Transfermarkt, el valor de mercado de la plantilla ha aumentado en cinco años un 38% hasta los 1.110 millones de euros

Cabe tener en cuenta que estos resultados se han logrado en un contexto complejo, ya que el club ha disputado varias temporadas en Montjuïc mientras se construye el nuevo estadio, hecho que ha comportado una reducción de los ingresos de día de partido. Además, este nivel de ingresos se ha conseguido manteniendo un precio por partido dentro del abono comparativamente moderado en relación con muchos grandes clubes europeos. Este hecho refleja el carácter social del club, pero también apunta al potencial de crecimiento de ingresos que puede generar el proyecto Espai Barça en el futuro. A pesar de esta evolución positiva, el club continúa afrontando retos importantes en términos de resultados recurrentes y de generación de caja, especialmente mientras no entre en funcionamiento el nuevo estadio y se consolide la generación de ingresos asociada. Esta evolución económica se ha producido sin comprometer la competitividad deportiva del club, como lo demuestra la obtención de varios títulos deportivos en los últimos años. En este sentido, uno de los objetivos de los próximos años será reforzar la capacidad del club para generar resultados operativos positivos de manera recurrente.

La gobernanza 

Otro aspecto relevante de los últimos años es el gobierno corporativo del club. Se han introducido diversas iniciativas orientadas a reforzar la transparencia, el control interno y la adaptación a las mejores prácticas internacionales. Entre estas iniciativas destacan la creación de una Comisión de Auditoría y Control, la obtención de diversas certificaciones de calidad relacionadas con el cumplimiento normativo y la elaboración de un mapa de riesgos del club. Estas medidas buscan reforzar la calidad del gobierno corporativo y se deben seguir profundizando en una institución que tiene una dimensión global y una complejidad organizativa creciente.

El Barça ha pasado en pocos años de un desequilibrio económico muy grave a una situación de recuperación basada en más ingresos, control salarial y la inversión en el nuevo estadio.

Mirando hacia el futuro 

Si se comparan los indicadores actuales con los de 2021, se constata una mejora significativa de la situación económica del club. El Barça afronta los próximos años con oportunidades relevantes, pero también con retos importantes. Asimismo, el club dispone de activos muy sólidos: una marca global de gran valor, una base social excepcional y una gran capacidad de generar ingresos. La clave será continuar gestionando estos activos con disciplina económica, visión a largo plazo y un refuerzo constante de la gobernanza y de los mecanismos de control, en línea con las mejores prácticas de gestión. En este contexto, también será importante mantener el alineamiento con los criterios económicos de los organismos reguladores del fútbol profesional, que establecen los marcos de sostenibilidad financiera del sector. En definitiva, el Barça ha avanzado mucho desde la situación crítica de 2021. En este contexto, la finalización del nuevo estadio será un punto de inflexión en la economía del club. Ahora hay que consolidar el camino iniciado: completar el nuevo estadio, reforzar un modelo deportivo basado en el talento —especialmente el que proviene de la Masia— y mantener una gobernanza sólida y una gestión económica rigurosa. La solidez financiera será, cada vez más, una condición imprescindible para mantener el éxito deportivo del club.

Nota: el autor ha sido propuesto para presidir la Comisión Económica, órgano colegiado de carácter consultivo, del FC Barcelona en caso de que la candidatura encabezada por Joan Laporta sea reelegida.