¡Ya tenemos candidatos!

Joan Laporta y Víctor Font afrontan un duelo electoral azulgrana marcado por la caída de apoyos y las anomalías en los avales

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Roger Vinton
Escritor
07 de Marzo de 2026 - 04:55

Después de un trepidante proceso de verificación de firmas, el pasado jueves, sobre las once de la mañana, supimos quiénes serían los candidatos a la presidencia del Barça, y resultó que los elegidos han sido el presidente en ejercicio, Joan Laporta, y el aspirante de las elecciones 2021, Víctor Font. Los datos exactos en cuanto a apoyos de socios de los dos precandidatos que han pasado el corte son los siguientes:

 
  • Laporta: 8.170 firmas presentadas, de las cuales 7.226 fueron admitidas (un 88,4%).
  • Font: 5.144 firmas presentadas, de las cuales 4.440 fueron admitidas (un 86,3%).

Es un resultado que ya permite extraer algunas conclusiones, como que el presidente en ejercicio, Laporta, ha visto cómo se reducía significativamente el número de apoyos recibidos respecto a las elecciones anteriores, dado que ha sufrido una caída del 25%, que no es poca cosa. Esto puede ser causado por cierto desgaste producto de cinco años de gestión, o bien porque en las últimas elecciones los socios estaban bastante más excitados porque venían de echar al presidente Josep Maria Bartomeu, después de un intento no consumado de moción de censura. Por su parte, Font ha recibido el mismo apoyo que en 2021.

Otra información que se desprende es el incremento anormal de firmas anuladas, porque si miramos las elecciones anteriores, los tres candidatos que pasaron a la final (los dos de este año, más Toni Freixa) tuvieron una ratio de invalidaciones del 6,2%, cuando ahora este valor se ha disparado hasta el 12,4%, justo el doble. Habría que ver la razón de este incremento y si es atribuible en exclusiva a que la junta electoral ha sido más estricta con los criterios de aceptación, o si se corresponde a otras causas.

 

Con todo, lo que más ha llamado la atención del proceso de recuento y validación ha sido el caso de Marc Ciria, al cual se le han anulado más del 20% de los avales aportados, un hecho insólito en la historia del Barça. Podemos usar el tópico que dice que este resultado ha sido recibido con estupefacción, pero lo cierto es que los rumores de irregularidades corrían por Barcelona desde hacía días. Según la información oficial, entre las anulaciones de los apoyos de Ciria hay casos de papeletas firmadas por menores y también de duplicidades dentro de la misma candidatura, ambas cosas bastante inexplicables.

Laporta ha visto cómo se reducía significativamente el número de apoyos recibidos respecto a las elecciones anteriores, dado que ha sufrido una caída del 25%, que no es poca cosa

Por otro lado, Ciria se ha quejado amargamente por el hecho de que a las papeletas fuera necesario anexar una fotocopia del DNI, alegando que la legislación sobre protección de datos exime de esta obligación. De su rueda de prensa se desprende que su candidatura tiene previsto presentar una queja a la Federación Catalana de Fútbol sobre el procedimiento electoral, una vía que es evidente que no tiene ningún tipo de recorrido. Si a los problemas de la recogida de firmas del equipo de Ciria le añadimos el carácter kafkiano de las negociaciones a puerta cerrada entre él y Font, se nos dibuja un escenario muy extraño donde no queda del todo claro cuál era el propósito de este candidato y si algo ha fallado por el camino.

Por otro lado, parece extraño que alguien que viene de un mundo tan escrupuloso con las normas -el ámbito de la gestión de fondos de inversión- pueda haber entrado en una dinámica de errores y nulo control de calidad como el que ha mostrado ante todo el barcelonismo. Acostumbrado a los requisitos sumamente estrictos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con la que no nos consta que haya tenido ningún incidente hasta la fecha, resulta sorprendente que pueda enredarse a la hora de cumplir un protocolo electoral que puede parecer antiguo, pero no es complejo. Para acabar con Ciria, cabe decir que aprovechó la rueda de prensa de análisis de sus resultados para asegurar que en las elecciones del día 15 de marzo daría apoyo al cambio, a pesar de que en ningún momento mencionó el nombre de Font.

No podemos dejar de hablar de los otros tres precandidatos, aunque sea de manera breve. Ya se sabía desde el momento de entrega de apoyos, el pasado lunes, que Xavier Vilajoana, William Maddock y Daniel Juan no pasarían el corte, pero aun así sucedieron cosas curiosas, como es el hecho de que Juan solo presentara 84 firmas y que Maddock, después de anunciar en su entorno que había llegado a cerca de las mil ochocientas, se limitara a presentar nueve, las de su supuesta junta directiva. En vista de todo ello, no parece atrevido incluir a Maddock y Juan en aquella categoría que creamos en la obra La telaraña blaugrana, que era la de los candidatos folclóricos.

Si a los problemas de la recogida de firmas del equipo de Ciria le añadimos el carácter kafkiano de las negociaciones a puerta cerrada entre él y Font, se nos dibuja un escenario bien extraño donde no queda claro cuál era el propósito de este candidato

Antes de finalizar la recogida de avales de socios, se produjo un hecho que alguien, dentro de su cabeza, pensó que serviría para dinamitar la candidatura de Laporta, pero que al final ha quedado como anécdota fugaz. Estamos hablando de la presentación de una denuncia en la Audiencia Nacional relativa a supuestas prácticas fraudulentas (blanqueo de capitales y cobro de comisiones, entre otras) de la junta directiva actual. El ejecutor de la denuncia, entrada a última hora el día 20 de febrero -y hecha pública, curiosamente, el 23 de febrero- fue un socio azulgrana de nombre Isidro Segundo Navarro Gurumeta, del que solo se sabe que es simpatizante del partido de ultraderecha Vox.

Pocos días después, el juez responsable de la causa, Santiago Pedraz, decidió no admitir a trámite la denuncia alegando que los delitos presuntamente cometidos no forman parte de la jurisdicción de la Audiencia Nacional. Si Navarro -o quien fuera quien haya detrás- pensó que había urdido un plan genial para hundir a Laporta, se equivocaba de todas todas porque lo único que ha conseguido es victimizar al presidente ante un supuesto acoso por parte del estado profundo (deep state) español.

Sea como fuere, el domingo día 15 de marzo los socios están llamados a votar y al final serán ellos quienes, mediante su voto, decidirán quién será la persona que gobernará el club durante el próximo lustro. En las elecciones de 2021, Laporta obtuvo 30.184 sufragios (el 54% del total), mientras que el actual aspirante, Font, se quedó en 16.679 (un 30%). En aquellos comicios hubo un tercer candidato, Freixa, que consiguió 4.679 votos (8%). Los elementos puramente electorales que pueden marcar el resultado final de las votaciones son la presencia de dos candidatos en vez de tres, lo cual puede suponer cierta unión entre todo el voto opositor, también una previsible caída en la participación (hay menos excitación y menos facilidades para ejercer el derecho a voto), que en 2021 llegó al 50,42%, así como una eventual disminución en el apoyo al presidente en ejercicio, como ha parecido intuirse fruto de la recogida de firmas.

Todo ello nos lleva a un escenario donde la victoria por goleada de Laporta no parece probable. Si consideramos una participación del 45% sobre los 114.504 electores, obtenemos que habrá unos 51.500 votos a repartir, de lo que se deduce de manera inmediata que la victoria se situará en la línea de los 26.500 sufragios. Con esta cifra, Laporta tendría un margen de caída de unos 3.600 votos respecto a los conseguidos en 2021. Recordemos que la reducción en apoyos de socios que ha sufrido durante el período preelectoral ha sido de 2.400, lo que nos hace pensar que Font puede presentar batalla.