Un 60%. Es la caída de la oferta de alquiler que el portal inmobiliario pisos.com ha detectado en Catalunya desde la entrada en vigor del tope de precios. Se trata de uno de los pocos datos internos que ha presentado este jueves su portavoz y director de estudios, Ferran Font. Consciente de que las cifras que circulan en estos espacios “a menudo se ponen en entredicho”, Font ha querido exponer el diagnóstico sobre el mercado de la vivienda con datos públicos, los cuales apuntan hacia una misma dirección y, a la vez, revelan una paradoja difícil de explicar.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 se registraron 112.585 compraventas en Catalunya, cifras "que no se veían desde la burbuja" y muy por encima de las 99.592 del año anterior. "Se vende como hace muchos años que no se vendía", ha asegurado Font. Ahora bien, la tensión de unos precios con tendencia al alza hace tambalear los signos de estabilización que plantea el portal: "Reflejan un desequilibrio estructural entre oferta y demanda", ha subrayado.
En cambio, el alquiler avanza en dirección opuesta. Según Font, cada vez hay menos inmuebles disponibles, y los que llegan a los portales lo hacen con "menos profesionalización". La presión regulatoria, la incertidumbre y el miedo a equivocarse han empujado a parte de los propietarios hacia otras vías, desde las agencias inmobiliarias hasta los canales más opacos como WhatsApp o Telegram, “mucho más difíciles de trazar y fiscalizar”.
Al mismo tiempo, los portales también se encuentran atrapados en otro frente que tiene un enlace directo con esta retirada del alquiler: la dificultad de cumplir con las nuevas obligaciones informativas (pendientes de aprobación), especialmente las que afectan a la figura del gran tenedor y la limitación de las rentas. Las plataformas han tenido que adaptarse rápidamente a los criterios que las administraciones les han trasladado, pero a menudo se encuentran en un callejón sin salida. "Tenemos que mostrar información a la cual muchas veces no tenemos acceso, como si el propietario es realmente un gran tenedor o cuál era el precio del anterior contrato", ha explicado.
La presión regulatoria ha empujado parte de los propietarios hacia otras vías, desde las agencias inmobiliarias hasta los canales más opacos como WhatsApp o Telegram, “mucho más difíciles de rastrear y fiscalizar”
“Si no podemos verificar estos datos, tampoco podemos publicar el anuncio. Lo que hacemos es retirarlo hasta que podamos mostrar aquello que la ley exige”, ha añadido. La aplicación preventiva de estos criterios hace que muchos anuncios no lleguen nunca a ver la luz, y todo ello contribuye a desplazar una parte de la actividad hacia espacios como los expuestos unas líneas más arriba, en los que no hay ninguna obligación de transparencia.
La "inestabilidad regulatoria" y sus consecuencias

Este atasco normativo se suma a la “inestabilidad regulatoria” que, según Font, se ha erigido como uno de los factores de erosión de la oferta de alquiler y ha alterado el comportamiento de los propietarios. Desde la entrada en vigor del tope, “no se ha conseguido que alquilar un piso sea más fácil, todo lo contrario”, ha lamentado.
En este contexto, la caída del alquiler visible responde a diversos movimientos que se han ido superponiendo: propietarios que optan por vender, pisos que se mantienen vacíos a la espera de un escenario más estable o de un cambio normativo, y un auge del alquiler temporal que, según datos de la Generalitat, suma 5.072 contratos en Catalunya el último trimestre de 2025, de los cuales 3.063 corresponden solo a Barcelona.
La caída del alquiler responde a un cóctel de factores: ventas al alza, pisos que se mantienen vacíos a la espera de estabilidad y un auge del alquiler temporal
La rotación también se ha acelerado. La vida de los anuncios es mucho más corta que hace un tiempo: “Hace dos o tres años, un anuncio podía estar publicado dos o tres meses. Hoy, en un mes o mes y medio se retira”, ha detallado Font. Y esto pasa tanto porque el inmueble se vende como porque genera suficiente actividad en muy poco tiempo.
La desconfianza hacia la administración y el pronóstico "continuista" para el 2026
Más allá de la radiografía presentada por pisos.com, Font ha querido poner el dedo en otra llaga: la desconfianza hacia las administraciones públicas. Ha enumerado los miedos recurrentes de los propietarios -impagos, ocupaciones, deterioro de sus activos-, pero que lo que realmente le ha calado es el relato de confrontación que se ha construido alrededor de los inquilinos y propietarios.
Un discurso que, según él, no ha surgido de manera espontánea. “Cuando piensas a quién puede interesar que este debate esté sobre la mesa, a mí me vienen a la cabeza las administraciones y los partidos políticos”, ha señalado. A su parecer, este marco desvía la atención de la falta de políticas de vivienda de los últimos 50 años y, a la vez, hace más difícil que los propietarios se sientan seguros a la hora de poner un piso de alquiler o mantenerlo en el mercado. "Admitirlo y plantear una solución es lo que deberían hacer las administraciones públicas, asumir sus responsabilidades", ha sentenciado.
Fuente: “Cuando piensas a quién puede interesar que el discurso de confrontación entre propietarios e inquilinos esté sobre la mesa, a mí me vienen a la cabeza las administraciones y los partidos políticos”
En cuanto a los pronósticos que hace pisos.com para 2026, estos apuntan a un escenario "continuista", siempre que no aparezcan nuevos elementos que sacudan el mercado. Font ha previsto un año en línea con la tónica de 2025, con crecimientos más moderados tanto en transacciones como en precios, especialmente en la compra. También ha reconocido que el estallido del conflicto en Irán ha introducido un factor de riesgo que hasta ahora no existía. Ha querido recordar que a pesar de la pandemia o la guerra de Ucrania, el impacto sobre la inflación y sobre las decisiones de los bancos centrales había sido relativamente limitado.
Ahora, sin embargo, la amenaza de un repunte inflacionario y de un aumento de los costes energéticos es mucho más elevada, y esto puede trasladarse al precio de las hipotecas, al coste de construcción y, en última instancia, a la estabilidad del sector. Habrá que seguir de cerca cómo evoluciona este nuevo escenario y qué margen real deja al mercado para mantener los augurios de continuidad.