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El sector forrajero tiene unos 2.000 contenedores bloqueados por la guerra en Oriente Medio

Un 50% de la producción del Estado va a países de la zona del golfo Pérsico y se estiman pérdidas de unos 15 millones de euros

La presidenta de la Asociación Española de Productores de Alfalfa (AEFA), Cristina Vendrell | Oriol Bosch (ACN)
La presidenta de la Asociación Española de Productores de Alfalfa (AEFA), Cristina Vendrell | Oriol Bosch (ACN)
Redacción VIA Empresa | ACN
Barcelona
31 de Marzo de 2026 - 08:19

El sector forrajero tiene unos 2.000 contenedores bloqueados en el mar o en puertos intermedios con destino a países del golfo Pérsico por culpa de la guerra en Oriente Medio. Son unos 500 millones de kilos de forraje que no pueden acceder al estrecho de Ormuz. La presidenta de la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA), responsable del grupo Venso de Almacelles (Segrià), Cristina Vendrell, estima que desde que comenzó el conflicto hace un mes, el sector ya acumula pérdidas de unos 15 millones de euros.

 

Son principalmente derivados de los costes que tienen que pagar a las navieras para mantener los barcos en puerto. Vendrell lamenta que hasta ahora solo el Govern ha “planteado medidas específicas” para ayudar a mitigar los costes de las mercancías en tránsito.

El estallido de la guerra en Oriente Medio ha provocado el bloqueo de las rutas marítimas y en el caso del sector forrajero del Estado, se están registrando pérdidas millonarias. Vendrell es la presidenta de la asociación estatal (AEFA), que agrupa una cincuentena de empresas, con una presencia destacada en Aragón pero también en Cataluña, sobre todo en las comarcas de Ponent.

 

La presidenta explica que el conflicto ha alterado profundamente la cadena de suministro del sector de la alfalfa. Aproximadamente el 50% de la producción estatal (unos 500 millones de kilos de forraje) se destinan a países de la zona del golfo, como Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes o Kuwait. Actualmente, hay unos 2.000 contenedores que se encuentran en el mar o retenidos en puertos intermedios. Muchos de ellos han sido desviados hacia la India ante la imposibilidad de acceder al estrecho de Ormuz o al Golfo Pérsico.

El estallido de la guerra en Oriente Medio ha provocado el bloqueo de las rutas marítimas y en el caso del sector forrajero del Estado, se están registrando pérdidas millonarias

Esto les ha obligado, según Vendrell, a buscar rutas alternativas para evitar las zonas del conflicto, rodeando el continente africano por debajo, con un incremento muy elevado de los costes, que casi hacen que sea más rentable tirar el contenedor al mar que no hacerlo llegar hasta su destino. Además, muchos puertos cercanos a refinerías de petróleo han cerrado el acceso por miedo a bombardeos, y los puertos de Omán o de la India ya presentan “niveles de saturación” que impiden nuevas descargas.

Vendrell remarca que la crisis no es solo logística, sino que amenaza la viabilidad financiera de muchas empresas del sector. Las navieras han impuesto tasas extraordinarias por riesgo de guerra que pueden llegar a duplicar o triplicar el precio original de la mercancía, haciendo que la exportación deje de ser rentable. Aunque la alfalfa deshidratada se conserva bien y no tiene un riesgo inmediato de estropearse, el coste diario de mantener los contenedores parados en los puertos como parkings, genera una deuda acumulada “insostenible”, según Vendrell. Además, las compañías aseguradoras se niegan a cubrir los riesgos derivados de la situación actual, salvo en casos extremos como el impacto de un misil.

Vendrell señala que se ha informado de la situación tanto al Ministerio de Agricultura como a las diferentes consejerías del Gobierno. Hasta ahora, solo la Generalitat ha planteado medidas específicas para ayudar a mitigar los costes de las mercancías en tránsito. Aunque Oriente Medio sigue siendo el mercado principal, el sector también se diversifica hacia China, Japón o Corea del Sur. No obstante, Corea mantiene restricciones a causa de la peste porcina, una cuestión que no tiene nada que ver con la alfalfa, pero que les perjudica indirectamente las exportaciones.