Te acercas a Madrid y Barcelona... Pero te supera Málaga

El ecosistema valenciano es más antiguo, más fuerte y con mayor experiencia. Pero la pregunta es: ¿podría ocurrir a corto plazo?

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Siempre que he tenido la oportunidad de vivir en otra ciudad, la he desechado. No significa eso que haya hecho bien, pero he viajado mucho a lo largo de mi vida y siempre he tenido claros varios parámetros que me permitían encontrar el equilibrio.

El primero es tener a mi familia cerca. No hace falta que explique más, especialmente tras lo vivido por muchas personas expatriadas antes y después de la pandemia. El segundo, la calidad de vida de Valencia. El tercero, que todavía es una ciudad con unos costes razonables en la mayoría de aspectos. Y el cuarto, y éste viene de los 15 años que ya llevo teletrabajando, que depende de con quién colabores no supone ningún impedimento para alinearte con personas y empresas de cualquier punto de España, Europa o Estados Unidos. Siempre he defendido, porque lo he visto en muchos futbolistas (que tras concluir su carrera deportiva se establecen aquí) que esta es una urbe óptima para vivir y emplearse. Y el gran número de llegadas de multinacionales que han fichado talento local sabiendo que preferían quedarse me ha ido dando la razón.

A ello se le une un ecosistema innovador (del que hablaremos en próximos artículos) que va creciendo con bastante celeridad. A pesar de que las políticas públicas apenas estén incentivando un modelo de negocio que se ve venir a la legua y que podría reportar mayores beneficios si cabe a la ciudad.

En 2019 un informe del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada concluyó que Valencia podría equipararse a alguna de las dos grandes capitales a nivel de ecosistema tecnológico

En ese sentido, con el auge del nomadismo digital muchos lugares han sido capaces de ponerse en valor para atraer no solo a visitantes ocasionales sino a industrias permanentes. Y, mientras tanto, la capital del Turia no solo apenas ha legislado sobre ello sino además ha incentivado poco o nada un sector que crecerá en dobles dígitos en los próximos años.

Acercarse a Madrid o Barcelona parecía quimérico no hace demasiado tiempo, pero no olvidemos que en 2019 un informe del Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada sobre Tendencias de Desarrollo Tecnológico en España concluyó (pre COVID, eso sí) que Valencia podría equipararse a alguna de las dos grandes capitales a nivel de ecosistema tecnológico.

Según se desprendía de aquel informe, nuevas compañías basadas en comercio electrónico, videojuegos, Inteligencia Artificial, robótica, manejo de datos, telemedicina o comunicaciones móviles crecerían a un ritmo de un 30% cada año, con ritmos superiores en el ecosistema levantino.

De no haber mediado la pandemia, se calculaba que la ciudad podría estar albergando en este 2022 hasta 8.000 compañías de base tecnológica. Y, de hecho, a pesar de todo se lideró la inversión en startups en el año 2020 fuera de los dos grandes centros neurálgicos.

¿Podría Málaga superar a Valencia a corto plazo? La respuesta la tienen unas políticas públicas que por el momento no se hacen visibles

Sin embargo, un actor ha emergido para colocarse a la misma altura en muy poco tiempo. Málaga fue la ciudad que encabezó el crecimiento de la población en España en 2021, en parte por la vuelta a casa de talento local y en parte por la apuesta de hubs tecnológicos por una región que sí ha adaptado leyes para atraerlos.

Referentes como Google, Vodafone o Telefónica han escogido Andalucía para poner en marcha iniciativas pioneras, donde la transformación digital ha conseguido que el sector público y el privado se alineen apostando primero por la formación y más tarde por la consolidación empresarial.

Diversas incubadoras, que ya llevaban tiempo trabajando en estos aspectos, toman ahora mayor relevancia ante la inminencia de inversiones que superarán los 500 millones de euros en el próximo lustro. Y, mientras tanto, se mantiene el turismo de sol y playa pero poco a poco se vira hacia una visión distinta.

¿Ha superado Málaga a Valencia? Por el momento no, puesto que el ecosistema de la segunda es más antiguo, más fuerte y con mayor experiencia. Pero la pregunta es: ¿podría ocurrir a corto plazo? Y la respuesta, al margen de los continuos esfuerzos privados, la siguen teniendo unas políticas públicas que por el momento no se hacen visibles.

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