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10 años desde que los Donuts dejaron de ser catalanes

A finales del año pasado, la multinacional mexicana Bimbo concluyó con éxito la batalla legal por la popular marca de berlinas

Diversos envases de Donuts | Europa Press
Diversos envases de Donuts | Europa Press
David Lombrana
Jefe de redacción
Barcelona
14 de Mayo de 2026 - 04:55

Si bien a finales del mes pasado recordábamos los veinte años desde que los Chupa Chups dejaron de ser catalanes, coincide que hay otro tipo de dulces con origen catalán que también suman una cifra redonda desde que fueron adquiridos por un gigante extranjero. Se trata de los populares Donuts, Donettes, Bollycao y el resto de marcas de Panificio Rivera Costafreda S.L., la empresa impulsada en 1962 por Andreu Costafreda y la familia Rivera, conocida hoy en día bajo el acrónimo Panrico. Si bien fue en 2016 cuando el grupo mexicano Bimbo completó la compra de Panrico, cabe decir que no ha sido hasta finales de 2025 cuando la multinacional establecida en Ciudad de México ha puesto punto final a la batalla por los dónuts y solo esta puede usar la marca Donuts para referirse a los populares buñuelos dulces con forma de toro.

 

Santa Perpètua de Mogoda, cuna del dónut

En 1962, después de un viaje a Estados Unidos y con un capital inicial de 400.000 pesetas, Costafreda montó Panificio Rivera Costafreda S.L. y Donut Corporation Española, que, según el periodista Arturo Puente, quien investigó la actividad empresarial de Costafreda y ha sido recogida por RAC1, al principio estaba vinculada con la división americana. El empresario catalán no tardó en poner el foco en la bollería industrial para lanzar al mercado productos míticos que sobreviven con éxito a las nuevas generaciones, como los Donettes, los Bollycaos o los mencionados Donuts, justo después de registrar esta marca en el estado español y en Portugal.

El empresario Andreu Costafreda impulsó Panificio Rivera Costafreda S.L. con un capital inicial de 400.000 pesetas

Este fue el impulso que permitió a Costafreda crecer desde Santa Perpètua de Mogoda al mundo, hasta llegar a una veintena de países y establecer una planta productiva en territorio chino. Entonces, el consumo de dónuts creció considerablemente y Panrico adoptó una posición de liderazgo en el mundo de la bollería dulce en la Península Ibérica. Sin embargo, en 1999, tras la muerte del fundador, la familia Rivera unificó Panrico y Donut Corporation Española para dar lugar al Grupo Panrico, que pocos años más tarde entró en un ciclo de cambio de manos: en 2005, la firma de capital riesgo Apax Partners adquirió todas las acciones de Panrico a la familia Costafreda, La Caixa y el Banc Sabadell por unos 900 millones de euros; en plena crisis financiera, en 2011, el fondo de inversión Oaktree tomó el control de Panrico; y, finalmente, en 2016, Bimbo cerró la compra del 100% de las acciones de un debilitado Panrico por un importe de 190 millones de euros, cerca de cinco veces menos que la suma que desembolsó Apax una década antes.

 

El reparto de Panrico

La planta de producción de Vicky Foods en Gandia | Sergi Escrivà (Europa Press)
La planta de producción de Vicky Foods en Gandia | Sergi Escrivà (Europa Press)

“Panrico tenía un problema financiero, cada año acumulaba pérdidas de millones de euros y se encontraba en situación de quiebra”, asegura a VIA Empresa Francesc Rufas, docente de EAE Business School. El experto señala que la línea de donuts era la más rentable de la compañía, pero no era suficiente para revertir la “ineficiencia tanto de las plantas productivas y del sistema de logística” que comportaron un estancamiento en la demanda. 

Paralelamente, el grupo mexicano contaba con la filial Bimbo Iberia, que también comercializaba un centenar de referencias entre las cuales destacaban Bony, Pantera Rosa o Tigretón, y contaba con una de las redes de distribución más grandes del mundo con más de 2,4 millones de puntos de venta y una plantilla superior a los 128.000 trabajadores. Sin embargo, el proceso se cerró mediante una operación supervisada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que impidió la compra de la línea de panificación de Panrico: “A pesar de que Bimbo planteó la compra de la línea de negocio de bollería, la CNMC intervino para evitar que Bimbo tuviera un monopolio”, asegura Rufas, quien añade que sin esta intervención, Bimbo habría acaparado entre un 85% y 90% de la cuota de mercado. “De todas formas, a Bimbo le interesaba complementar su oferta de panificación”, matiza el profesor.

El paquete de activos de pan de Panrico, que incluía la marca y dos fábricas, pasó a manos de Adam Foods, la firma surgida de la partición de Nutrexpa, la empresa que fabricaba el Cola Cao, otro producto de éxito en los hogares catalanes. Esta partición implicó a las familias empresarias Ventura y Ferrero en el año 2015, cuando se dividieron el negocio de las galletas -en manos de la primera familia- y el del cacao -en manos de la segunda-. El resultado de la operación comportó el nacimiento de dos empresas, Idilia Foods y Adam Foods, siendo esta última la que se hizo con el negocio de pan de Panrico, que facturaba unos 65 millones de euros frente a los 280 que generaba la línea de bollería.

Si bien desde entonces Panrico se ha mantenido en territorio catalán, cabe decir que el pasado mes de marzo la compañía valenciana Vicky Foods, fabricante de la bollería de Dulcesol, le adquirió a Adam Foods la marca y la planta productiva de Gulpilhares (Portugal). Con la operación, la firma valenciana ha reforzado la línea de pan, que ya era la que más volumen de ventas generaba a la compañía, y supone un gran avance tanto para abordar la estrategia de expansión internacional como el fortalecimiento de la estructura industrial.

Adam Foods y Vicky Foods, recuperan "la cordura en la gestión de Panrico"

Reanudando el negocio de los dulces, la multinacional mexicana ha llevado a cabo en la última década todo un esfuerzo para remontar los ratios financieros del segmento pastelero que compró a Panrico, y se puede asegurar que la operación ha sido exitosa: en el momento de la compra, en 2016, las ventas de este negocio eran de 280 millones de euros, que crecieron hasta los máximos registrados en 2023, de 592,7 millones de euros. Un crecimiento anual compuesto ni más ni menos de un 11,1%, o de un 9,3% si hacemos el cálculo con los últimos datos públicos de la compañía, que apuntan a 568 millones de euros en 2024. ¿El motivo de este incremento? Ahora solo Bimbo puede llamar Donuts a los donuts.

“Uno de los grandes problemas que se encontró Panrico es que no hizo correctamente el registro de la marca Donuts, y muchas marcas que fabricaban el producto de marca blanca mantenían este nombre. Todo el mundo podía registrar el nombre de Donuts”, apunta Rufas, quien añade que la marca quedó “muy desprotegida”. Así, el pasado noviembre, el Tribunal Supremo falló a favor de Bimbo en la compleja batalla legal que inició en 2017 por el uso de la marca Donuts. Concretamente, Bimbo Donuts Iberia reclamó al Grup Atlanta el cese de los signos Donut, Donuts o Redondoughts porque considera que suponía una erosión en la capacidad de distinción de algunas de las marcas que poseía, así como una indemnización por daños y perjuicios.

Rufas: “Sin duda la victoria legal de Bimbo explica el crecimiento en el negocio de bollería en el estado español"

Si bien estas peticiones fueron desestimadas en una primera y segunda instancia, Bimbo presentó recursos por infracción procesal y casación y, finalmente, el Tribunal Supremo estimó este segundo, con el cual argumentó que el uso descriptivo del término Donut -no dónut, tal como recogen algunos diccionarios- por Atlanta no era leal. El uso de la palabra con la mayúscula podía, según el Supremo, “diluir el renombre de la marca y generar pérdida de prestigio”. 

“Sin duda esta victoria de Bimbo explica el crecimiento en el negocio de bollería en el estado español, acelerado especialmente en los últimos años”, sostiene Rufas. En este sentido, el profesor valora los esfuerzos que “Bimbo hizo, y Panrico no”, como la defensa de la marca, la apuesta por estrategias de marketing “más agresivas” con acciones de cobranding, colaboraciones con chefs reputados o productos exclusivos, y una distribución de los productos más eficiente. Paralelamente, la aventura del pan también continúa bien encarrilada: “Tanto Adam Foods, como ahora Vicky Foods, han sabido recuperar la cordura en la gestión de Panrico”, concluye el profesor.