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101 años de Letona, la semilla del Cacaolat y el imperio del batido de cacao catalán

Ni más ni menos que 75 millones son los litros del popular batido de cacao fabricado en Santa Coloma de Gramenet que se venden en todo el mundo

Dos botellas de Cacaolat sobre una bandeja metálica | Europa Press
Dos botellas de Cacaolat sobre una bandeja metálica | Europa Press
David Lombrana
Jefe de redacción
Barcelona
24 de Junio de 2026 - 04:55

El poder goloso catalán ha quedado demostrado a lo largo de las últimas décadas con la invención de los mundialmente reconocidos Donuts, Bollycao o Chupa Chups, a pesar de que, con el tiempo, han acabado en manos extranjeras. No ha sido, sin embargo, el caso de Cacaolat, el icónico batido de cacao fabricado en Santa Coloma de Gramenet, que con casi un siglo de historia es el primero que se empezó a fabricar a escala industrial en todo el mundo. Después de superar una guerra civil, una mundial, y diversas adquisiciones, el nombre de Cacaolat ha ganado suficiente poder para protagonizar los desayunos y meriendas de miles de hogares hasta vender nada más y nada menos que 75 millones de litros de batido en todo el mundo.

 

El Cacaolat y una fórmula "inalterable" que se acerca al siglo

Un anunci històric de Cacaolat en un autobús | Wikimedia Commons
Un anuncio histórico de Cacaolat en un autobús | Wikimedia Commons

Para conocer los orígenes de esta popular bebida hay que conocer también los de Marc Viader i Bas, quien a inicios del siglo XX se desplazó de su ciudad de nacimiento, Cardedeu, a Barcelona, para empezar a trabajar en la Granja Coma, desde donde activó la producción de derivados lácteos. Este hecho impulsó considerablemente el negocio, hasta el punto de rebautizar la granja bajo el nombre Granja Viader y abrir media docena más en todo el territorio con esta denominación. Las aperturas querían asegurar la distribución de la leche y, Viader, con la ayuda de otros lecheros de Barcelona, fundó Letona, una empresa dedicada a la producción y distribución de productos lácteos, con un capital de medio millón de pesetas, poco más de 3.000 euros. 

Viader fundó Letona, con la ayuda de otros lecheros de Barcelona y un capital de medio millón de pesetas, poco más de 3.000 euros 

En 1931, el hijo de Viader, Joan Viader Roger, asumió la dirección de Letona y emprendió un viaje a Budapest con su padre para asistir a una feria agroalimentaria y conocer los últimos avances de esta industria a escala europea. Fue en esta expedición cuando se toparon con una bebida húngara compuesta por leche y cacao, y que no tardaron en producir desde la fábrica de Letona. Según asegura la compañía, “la fórmula secreta de Cacaolat permanece inalterable desde entonces”.

 

El resultado de esta fórmula se presentó un mes de junio de 1933 en la sexta Feria de Muestras de Barcelona, como el primer batido industrial de leche y cacao del mundo. La presentación se produjo un año después de la constitución de la sociedad Feria Internacional de Barcelona y tres antes del estallido de la Guerra Civil, que, junto con la Segunda Guerra Mundial, detuvo la producción de Cacaolat durante quince años.

¿Quién no conoce a Pepi?

Pepi es el personaje que protagoniza el logo de Cacaolat | Cedida
Pepi es el personaje que protagoniza el logo de Cacaolat | Cedida

La reanudación de la actividad industrial de los Viader estuvo acompañada por una fuerte apuesta comercial y el impulso de la figura de Pepi, el personaje que protagoniza el logo de Cacaolat desde entonces. En muchos de los diversos anuncios diseñados por la compañía, el batido de cacao se vendía como “el alimento número uno”, hasta el punto de patrocinar diversos eventos deportivos. “La empresa ya nació con un espíritu innovador”, asegura el actual director general, Josep Barbena, en VIA Empresa.

Si bien el crecimiento de Cacaolat fue considerable durante la segunda mitad del siglo XX, Letona, que precisamente abrió una nueva fábrica para incrementar la capacidad de producción de batidos, fue adquirida por la lechera madrileña Central Lechera Española S.A. (Clesa). Esta mantuvo el control de la firma catalana hasta 1998, cuando pasó a manos de la italiana Parmalat en una operación que puede recordar a la de Chupa Chups y Perfetti Van Melle, ya que también concernió a una compañía catalana y una italiana. Según diversas fuentes, la suma que pagó Parmalat por Letona ascendió a los 132 millones de euros, frente a los 90 millones que también ofreció la granadina Puleva en aquel momento.

Los traspasos de Letona -y, por lo tanto, de Cacaolat- no terminaron aquí: en 2007 -un año después de que se sellara la mencionada operación de Chupa Chups-, Clesa fue adquirida por Dhul, la división de alimentación del grupo Nueva Rumasa propiedad de la familia Ruiz-Mateos. Dos años más tarde, el conglomerado decidió separar los caminos de Letona y Cacaolat para convertir esta última en una sociedad independiente y plantear una eventual salida a bolsa que nunca se produjo. Entonces, Cacaolat facturaba unos 98 millones de euros.

La caída de Nueva Rumasa y la aparición de Damm al borde del 80º aniversario

La planta de Cacaolat en Santa Coloma de Gramenet | Jordi Pujolar (ACN)
La planta de Cacaolat en Santa Coloma de Gramenet | Jordi Pujolar (ACN)

Los tumbos de los batidos de cacao catalanes continuaron con la caída de Nueva Rumasa en 2011, para pasar a manos de la distribuidora de refrescos y bebidas Cobega y de la cervecera Damm, que se quedaron ambas con un 49% de Cacaolat. El fondo de inversión Victory Turnaround se quedó el 2% restante, a pesar de que tan solo dos años más tarde salió del accionariado y cedió este pequeño porcentaje a las dos grandes propietarias. La operación se materializó por un importe de 75 millones de euros.

Barbena: “La empresa ya nació con un espíritu innovador”

En este periodo, coincidiendo con el 80 aniversario de Cacaolat, la compañía vivió una revolución de arriba abajo: en 2013, abrió, en una antigua planta de Damm ubicada en Santa Coloma de Gramenet, la inconfundible fábrica que se aprecia en la actualidad desde la C-58, dio un salto a nuevos mercados como Chipre, Malta o Suecia, y protagonizó diversas invenciones, como el Cacaolat 0%, el Cacaolat Mocca o el Noir

Los últimos años prepandémicos Cacaolat registró pérdidas, y el estallido de la covid-19, con el consiguiente cierre de bares y restaurantes, supuso un golpe considerable para la compañía. En 2021, Damm acordó con Cobega la compra de su participación de Cacaolat por un importe de tan solo 15 millones de euros, cifra que revela la pérdida de valor que sufrió la compañía en aquellos últimos años. Fue entonces cuando Barbena impulsó un plan estratégico que a partir de 2023 empezó a ver sus frutos, con una mejora sustancial de la facturación -82 millones, un 12,8% más que en 2022-. 

El impulso de Barbena y la remontada del Cacaolat 

El director general de Cacaolat, Josep Barbena | Europa Press
El director general de Cacaolat, Josep Barbena | Europa Press

“Hicimos toda una revisión del modelo comercial de la compañía y una fuerte apuesta por la innovación, el talento y la internacionalización”, continúa el director general de Cacaolat. Precisamente, Barbena destaca el impulso en la internacionalización de Cacaolat, en que la facturación en el extranjero ha pasado “de prácticamente cero” a cerca del 10% en los últimos cinco años, y con la ambición de incrementarla al 15-20%. De hecho, como dato curioso, Barbena detalla a VIA Empresa que “nuestro primer cliente y mercado es Filipinas”.

Entre los últimos movimientos significativos de la compañía consta la adquisición del 50% de Cacaolat a Damm por parte de Idilia Foods, en una operación que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aprobó a finales de 2024. Tal como hemos observado en artículos anteriores, el organismo tiene un papel clave en operaciones como esta, por la cual Idilia Foods destinó 50 millones de euros. Cacaolat, por su parte, asumió la distribución de las marcas de batido de Idilia, como ColaCao y Okey.

Si bien Cacaolat ha contado tradicionalmente con una posición líder en el mercado de batidos en Catalunya, hoy es la marca más vendida en todo el estado español, y se puede afirmar que ha dejado atrás el mencionado periodo de dificultades financieras. En este sentido, según detalla Barbena, en 2025 facturó 118 millones de euros, una cifra aún más amplia respecto a los 82 millones registrados en 2023, que ya significaron una mejora sustancial. Cacaolat, además, recibió el año pasado el reconocimiento Great Place to Work, y presume de su arraigo en el territorio, al ofrecer un batido compuesto por leche de granjas ubicadas en un radio inferior a 150 kilómetros de la sede productiva de Santa Coloma de Gramenet. Preguntado por el futuro de la compañía, Barbena asegura a VIA Empresa que, ahora, Cacaolat cuenta con "dos socios muy comprometidos y una visión de largo plazo", motivo por el cual "en ningún caso" está previsto que la compañía abandone el territorio catalán.

De hecho, este último impulso de Cacaolat ha permitido revalorizar significativamente la compañía, hasta volver a superar el centenar de millones de euros en el año 2024; todo sin perder uno de los aspectos más importantes de la compañía, el espíritu innovador impulsado por la familia Viader y mantenido por el equipo de Barbena. A modo de ejemplo, en estos últimos años, Cacaolat ha hecho llegar su popular batido a través de nuevos formatos, como el vaso, el cacao en polvo o, muy arraigado a sus orígenes vinculados al mundo del deporte, el batido proteico.