Seis años después de la pandemia, Catalunya continúa haciéndose la misma pregunta: ¿cómo reindustrializar una economía fundamentada en los servicios? Los dos Pactes Nacionals per a la Indústria que se han planteado desde entonces no han conseguido hacer realidad el deseo: el 18,8% que hoy marca el Valor Agregado Bruto (VAB) del sector queda lejos del 22% que se fijó para el 2025, y aún más del objetivo del 25% de cara al 2030.
Estudios recientes como el informe Fènix alertan de la importancia de apostar por un modelo productivo que disponga de un motor capaz de crear alto valor añadido, sueldos elevados y, sobre todo, que sea rentable para el sistema. Gran parte de los economistas coinciden en el diagnóstico y en buena parte de las soluciones. Entre las recetas más aclamadas aparece la industria de la defensa, impulsada en el repunte del 1,4% al 2,1% del gasto público presupuestario. En cifras totales, hablamos de 10.000 millones de euros solo en el Estado que dibujan un nuevo horizonte de oportunidades empresariales.
En Catalunya, este ámbito de la industria ha sido tradicionalmente olvidado. Hace dos años y medio, sin embargo, AeroS se constituyó como entidad para revertir esta dinámica. Entonces, el reto era mayúsculo, dado que la defensa no gozaba de popularidad en nuestra tierra y la amenaza de Donald Trump aún no se había hecho realidad. "Todo esto nos ha sorprendido a nosotros mismos", reconoce a VIA Empresa el presidente de AeroS, Santiago Ballesté, quien precisa al mismo tiempo que la defensa "no es el leitmotiv" de la plataforma. "Somos un hub aeronáutico, espacial y también de seguridad y defensa", concreta.
Ballesté combina esta responsabilidad con la presidencia de la Aeball / Upmball, esto es, las asociaciones empresariales y metalúrgicas de l'Hospitalet de Llobregat y el Baix Llobregat. En el equipo directivo le acompañan seis vicepresidentes —Joan Martorell (Gutmar), Carlos Álvarez Quiroga (Indra), Sandra Hors (Vueling), M. Rosa Fiol (Upmball), Roser Roca-Tohà (Airbus) y Adrià Argemí (Pangea)—, además de Neus Olea como directora de la entidad.
AeroS busca atraer 7.000 millones de euros en contratos licitados para empresas catalanas
Esta semana, AeroS celebraba rozar el centenar de adhesiones empresariales en menos de tres años. Entre todos los integrantes, suman cerca de 100.000 trabajadores y 21.000 millones de euros de facturación. "Hay algunos que son muy grandes y a los que llamamos los tractores, a pesar de que no necesariamente tienen que ser grandes", explica Ballesté. Habla de los Indra, Vueling o Airbus. La mayoría de las socias, sin embargo, son pymes: "Muchas se ven con la posibilidad de obtener contratos y se asocian para pedir ayudas".
El pasado abril, la organización estableció como meta captar el 20% de los contratos que el ministerio español de Defensa licitará este año, de un valor aproximado de 35.000 millones de euros. En términos relativos se trataría de un volumen de 7.000 millones de euros que la entidad calcula a partir de la aportación del ecosistema industrial catalán al PIB español.
"Un punto de inflexión"
El crecimiento tan acelerado de AeroS viene provocado por el repunte del gasto en defensa, pero también por el eco mediático tan súbito que han generado sus acciones. Todo ello les llevó hace un par de semanas a cerrar un acuerdo de colaboración de tres años con la Generalitat de Catalunya para coordinar actuaciones. "Hasta ahora, nunca había habido inversión en Catalunya desde el ministerio de Defensa, ni la Generalitat se había implicado tanto", resalta un Ballesté convencido del impacto de su organización: "Ambas nos han expresado que desde que apareció AeroS se ha producido un punto de inflexión".
Ballesté asegura que el presidente del Govern, Salvador Illa, y el conseller de Empresa i Treball, Miquel Sàmper, con quienes se reunió personalmente, han sido interlocutores "muy propositivos". El resultado se ha plasmado en un convenio que busca promover "más seminarios, encuentros y actos", además de intensificar el acompañamiento de AeroS a las empresas asociadas, especialmente aquellas que consideran con más potencial. Estas son, sobre todo, la automoción, el metalúrgico y las industrias del espacio.
"Nosotros las acompañamos para que puedan estar homologadas y certificadas", asegura el presidente de la organización. Este paso es especialmente relevante, ya que Ballesté defiende que hay un antes y un después en su salud financiera: "Las empresas que no son supergrandes muestran una inversión con una curva en forma de jota: empiezan con una inversión sin tener ningún retorno y va bajando con el tiempo, hasta que llega un momento, una vez están certificadas y homologadas, que automáticamente se disparan".
Olea: "Somos una región muy potente, pero no tenemos una gran fábrica, y eso hace que no aparezcamos en los corredores de defensa o de aeronáutica"
Con la experiencia acumulada, AeroS está preparando un mapa de empresas tractoras. Inicialmente, la entidad ya elaboró una "matriz de capacidades" con la que tomaron la temperatura de la industria catalana de defensa. ¿El resultado? No encontraron ninguna compañía que fabricara en Catalunya y que fuera tractora, un hecho que puede parecer contradictorio con el talante "superinnovador" del territorio. "Somos una región muy potente, pero no tenemos una gran fábrica, y eso hace que no aparezcamos en los corredores de defensa o de aeronáutica", explica Neus Olea. Otro de los espíritus de la asociación es unir ambas realidades a través de las "empresas preparadas y el talento" del que dispone el Principado.
La palanca de las tecnologías duales

En este viraje hacia la industria de la defensa, el gobierno catalán siempre ha defendido que los desarrollos deberán procurar disponer de usos civiles y militares. Es lo que se conoce como tecnologías duales, y que también representa un elemento transformador de la industria, desde los productos a las fábricas. Hay dos ejemplos claros: en Sant Cugat del Vallès, una de las asociadas de Aeros, Gutmar, ha desarrollado un vehículo lanzapuentes de uso dual llamado Anaconda. Asimismo, el pasado mes de marzo, Cinco Días informó de unas negociaciones entre Indra y Seat para la fabricación de 5.000 vehículos ligeros en la planta de Martorell, al igual que Volkswagen lo estudia en Alemania.
"La automoción y el metalúrgico se lo tienen que plantear como un mercado donde pueden diversificar, porque tienen las capacidades para hacerlo", comenta Olea. El 30,4% de los afiliados usan tecnologías duales, pero AeroS incide mucho en casos como estos para ayudar a escalar pymes catalanas. Otro ejemplo son las compañías de drones como Pangea y Sateliot, también asociados, que trabajan un producto polivalente. Hoy, los drones participan activamente en conflictos bélicos, pero también se usan para cuestiones civiles, como por ejemplo afinar la observación de la Tierra. Todo ello, sostienen, supone una gran oportunidad para mercados como el tecnológico, la seguridad aérea o la electrónica, entre otros.
Por otro lado, AeroS también ha empezado a explorar el impacto de esta transformación en el mercado laboral, dado que han detectado que este nuevo paradigma generará nuevas profesiones de alto valor añadido. "Imagínese algo tan simple como un mecánico de aviación. La diferencia con un mecánico de automóviles es mínima, y tienen unos sueldos que no tienen nada que ver. Les tienes que explicar que esto es posible, y ya se está haciendo", argumenta Ballesté. En este sentido, la entidad ha cerrado un convenio con la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) para hacer llegar estas posibilidades a las aulas, mientras que otro socio como el Aeroclub de Sabadell ya se encarga de ofrecer las prácticas.
La implicación de grandes actores del tejido industrial catalán es, según AeroS, la piedra angular de esta transformación. A juicio de Ballesté, el plan de Indra de crear 1.500 nuevos puestos de trabajo en Catalunya es, en parte, mérito de su plataforma. "Hemos hecho mucha presión; la capacidad que tiene la industria catalana es exagerada, probablemente es la que más tiene de toda España", se jacta. "Cuando creamos AeroS, veíamos una oportunidad para las empresas que necesitan abrir mercado, pero también las grandes nos dijeron que lo necesitaban", agrega Olea. Es el caso de la propia Airbus, que encomendó a la entidad encontrar empresas catalanas que pudieran proveer piezas para cubrir una demanda de 8.000 aviones. La solución salió de la red de asociados de AeroS.
De momento, Seat no se ha adherido a la entidad, pero AeroS asegura que hay conversaciones para "buscar sinergias"
Las compañías tractoras de esta magnitud no solo forman parte del club, sino que se implican con eventos —véase la jornada de Indra en Catalunya o la de la Cambra de Barcelona— o talleres y formaciones para trabajadores de los asociados. Entre estas grandes empresas, sin embargo, no está todavía Seat, la más significativa de Catalunya. El pasado abril, los dirigentes admitieron negociaciones, pero de momento no han cristalizado en una adhesión. "No nos gusta hablar de las grandes empresas", zanja Ballesté, al ser preguntado por el gigante catalán de los vehículos. La prioridad del hub es continuar "buscando sinergias", y los interesados se han acumulado desde el convenio con la Generalitat. En la cola esperan compañías de todos los tamaños y posibilidades.