Todavía hoy, la palabra "defensa" evoca las clásicas imágenes de armas, tanques y misiles. Pero el movimiento que este lunes ha emergido en Catalunya va más allá del ámbito estrictamente militar, y reconoce que, hasta ahora, había quedado al margen de la agenda pública. La Cámara de Comercio de Barcelona ha presentado el primer estudio del nuevo Observatorio de la Industria, llamado El potencial de la base tecnológica e industrial de uso dual en Catalunya. Se trata de una hoja de ruta que sitúa 812 empresas con actividad o potencial en industrias duales, un sector que Bruselas considera clave para alcanzar la llamada "autonomía estratégica". El estudio calcula que, si el Principado hace los deberes, podría sumar 1.000 millones de euros adicionales y generar 10.000 puestos de trabajo hasta 2030.
Ahora bien, la percepción social no parece que acompañe con la misma intensidad. Según una encuesta presentada por el Parlamento Europeo y el CEO -realizada en plena escalada bélica entre los Estados Unidos e Irán-, solo un 26% de los catalanes aumentaría el gasto en defensa, mientras que más de la mitad sitúan la crisis de la vivienda como la prioridad absoluta de los próximos presupuestos europeos.
Solo un 26% de los catalanes aumentaría el gasto en defensa, mientras que más de la mitad sitúan la crisis de la vivienda como la prioridad absoluta de los presupuestos europeos
Este contraste no ha impedido que el presidente de la Cámara, Josep Santacreu, subraye que “no podemos vivir en un mundo naíf e ingenuo”, y que el territorio necesita “espejo y brújula” para saber dónde está y hacia dónde puede ir. Catalunya, ha señalado Santacreu, “ha sido tradicionalmente industrial, y debe seguir siéndolo en un momento en que la defensa se ha convertido en un vector de reindustrialización".
Por su parte, el consejero de Unión Europea y Acción Exterior de la Generalitat, Jaume Duch, ha sido taxativo: "La invasión rusa de Ucrania y la retirada de 5.000 soldados de Alemania anunciada por Trump han situado la seguridad en el centro de las preocupaciones". Asimismo, ha recordado que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya advirtió que “nuestra seguridad no está garantizada, y que debemos invertir en ella”.

El director de estudios económicos de la Cambra, Joan Ramon Rovira, ha insistido en que la defensa debe entenderse como una política industrial y tecnológica: “Nos tiene que cambiar como país”. También ha reclamado una "estrategia público-privada coordinada" y el impulso de un "gran proyecto tractor" en el ámbito de la defensa. Según el estudio, si Catalunya consigue alguno de los grandes proyectos que el ministerio de Defensa español adjudica a través de los Programas Especiales de Modernización (PEM), podría llegar a tener un peso del 20% del conjunto estatal, un porcentaje similar al que ya ostenta en el ámbito industrial.
Si Catalunya consigue alguno de los grandes proyectos que el ministerio de Defensa español adjudica a través de los PEM, podría llegar a tener un peso del 20% del conjunto estatal
La tradición automovilística explica que el segmento con más potencial sea el de vehículos terrestres, con 166 empresas que podrían dar el salto a la industria militar. Justo después se sitúan la ciberseguridad, las tecnologías cuánticas y la aeronáutica, con un 14% de las compañías analizadas. Más adelante, las comunicaciones (11%) y los drones (10,9%).
A pesar de este potencial, el informe advierte que las cifras de partida “no son buenas”: Catalunya no ha apostado históricamente por este sector y “no está recibiendo suficientes contratos” en relación con el potencial de su industria. Las fronteras entre el mundo civil y el militar se han difuminado con tecnologías como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o el NewSpace.
¿Qué empresas pueden dar el salto?
Si echamos un vistazo a los perfiles que pueden encontrar su lugar en la nueva industria de defensa, veremos que son cuatro. Por un lado están las empresas que ya forman parte del núcleo duro del sector, acostumbradas a trabajar con contratistas principales y a moverse en un entorno regulado y exigente. A su lado aparecen compañías que, a pesar de no estar integradas en él, tienen la tecnología y las capacidades para dar el salto con relativa facilidad: drones, sensores, ciberseguridad, electrónica o simulación.
El tercer perfil identifica empresas que hoy son referentes en ámbitos civiles -como comunicaciones cuánticas o movilidad avanzada- y que podrían convertirse en actores relevantes en defensa si orientan parte de su actividad. Y, finalmente, sectores sometidos a transformaciones profundas, como la automoción, que buscan nuevas vías para diversificarse y proteger su actividad.
Catalunya cuenta con una "ventana temporal de cuatro o cinco años" para posicionarse en un mercado con "barreras de entrada altas, pero también con márgenes y valor añadido elevados"
En este contexto, el informe señala una "ventana temporal de cuatro o cinco años" para posicionarse en un mercado con "barreras de entrada altas, pero también con márgenes y valor añadido elevados". “Estar preparados para defenderse para no tener que defenderse”, ha citado Rovira, en referencia a las palabras del canciller alemán Friedrich Merz.
El responsable técnico del estudio, Roger Torrent, ha insistido en que la clave es la industria dual: tecnologías que nacen con aplicaciones civiles y militares a la vez, y que cada vez convergen más. Torrent ha remarcado que Catalunya dispone de un ecosistema transversal que puede dar el salto si cuenta con acompañamiento, certificaciones y una "narrativa propia" que ayude a las empresas a entender un mercado con un único cliente final: "El Estado, y una cadena de valor jerárquica, muy similar a la de la automoción".
Indra, Ficosa y Petronor: los grandes actores se posicionan
Entre las empresas que han entendido el momento y están dispuestas a recoger el guante, Indra -uno de los principales referentes de la defensa en el Estado-, ha sido la primera en hacer notar su compromiso. Su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, ha anunciado que la compañía aumentará la inversión en Catalunya para desarrollar tecnología militar y que presentará su plan de expansión el próximo lunes, 11 de mayo. Cabe decir que Indra ya da empleo a 3.500 personas en el territorio, y De los Mozos ha asegurado que “habrá proyectos que vendrán” y que Catalunya "jugará un rol importante”.
En esta misma línea, Ficosa ha reivindicado la cultura industrial catalana y su capacidad de reconversión rápida. Su presidente, Xavier Pujol, ha recordado que el sector de la automoción siempre ha tenido muy clara la distinción entre lo que es esencial y lo que no. Pero ha advertido que, en defensa, esta claridad todavía no existe y que esto puede generar problemas serios: "Si no se corrige, los plazos de entrega y los compromisos adquiridos serán difíciles de cumplir".
Al mismo tiempo, ha defendido que Catalunya tiene una cultura de aprovisionamiento industrial muy sólida, capaz de actuar como un acelerador natural. “El 90% de los componentes que necesitábamos como empresa integradora los localizamos en pymes catalanas en menos de un mes”, ha explicado, y ha reclamado “un puente de aceleración” que permita a las pequeñas y medianas empresas entrar en un sector que se debería reforzar "a través de consorcios y proyectos compartidos".
Por su parte, Emiliano López-Achurra, presidente de Petronor, ha querido poner mirada energética y ha recordado que “la energía es un elemento sustancial para el despliegue militar”, y que Tarragona tiene un valor geoestratégico "que el país no puede desaprovechar". Ha querido situar Catalunya en el vértice de un triángulo que conecta Tolosa, Barcelona y lo que denomina “la Baviera del sur de Europa”.
También ha lamentado que Europa siga arrastrando debates de hace “60 o 70 años”, como la pérdida de la capacidad nuclear española o la falta de cooperación internacional, y ha apuntado que la defensa actual "marcada por las guerras híbridas" es "esencialmente tecnológica". En este sentido, ha asegurado que Catalunya es “un actor sustancial de la nueva industria de defensa”, porque dispone de una base tecnológica determinante y de un ecosistema científico articulado.
Indra aumentará la inversión en Catalunya para desarrollar tecnología militar y presentará su plan de expansión el próximo lunes, 11 de mayo
A pesar de ello, ha coincidido con el presidente de Ficosa en un punto clave: "Catalunya debe ser más ambiciosa". No porque “le toque”, sino porque "tiene una industria potentísima, una capilaridad de proveedores de primer, segundo y tercer nivel, grandes centros tecnológicos y una voluntad clara de contribuir a una Espanya fuerte". "Porque una Espanya fuerte hace una Catalunya fuerte y viceversa”, ha concluido Pujol.
Un "socio fiable" para un "mundo cambiante"
La clausura del acto ha corrido a cargo del secretario de Empresa, Jaume Baró, quien ha querido poner orden a las expectativas. Ha avisado que “no caerán bolsas de millones en un sector que no está hecho para 600.000 empresas”. También ha destacado que el Gobierno ha empezado a desplegar herramientas concretas -cupones de asesoramiento, una oficina técnica de certificación dual, financiación a través del Institut Català de Finances (ICF) y programas de formación de Acció- con la voluntad de acompañar a las empresas que realmente pueden dar el salto. Por su parte, el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper, ha reivindicado la “discreción estratégica” con la que se ha trabajado los últimos meses para preparar este terreno.
Con todo, Duch ha situado el movimiento catalán en un marco más amplio, y ha presentado al Govern como un “socio fiable” en un "mundo cambiante” que “no volverá a ser el mismo”, y en el cual "hay que adaptarse". “Nuestra seguridad y libertad no están garantizadas y tenemos que invertir”, ha sentenciado. Asimismo, el conseller de Acción Exterior ha apuntado que “sería un error” que la seguridad externa pusiera en peligro la interna, y ha subrayado que es “esencial” que la financiación de estas políticas "no se haga en detrimento de las políticas sociales".