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Castañer, icono de las alpargatas de Banyoles que enamoraron a Yves Saint Laurent

Nacida en 1927, la empresa familiar gerundense revolucionó el diseño del calzado con cuña y ya está presente en 43 países

La alpargata ‘Carina’ de Castañer, uno de los modelos estrella de la firma de Bañolas | Cedida
La alpargata ‘Carina’ de Castañer, uno de los modelos estrella de la firma de Bañolas | Cedida
Natàlia Bosch | VIA Empresa
Periodista
20 de Octubre de 2026 - 04:55

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A menudo no es necesario pasear por las calles más codiciadas de París o Milán para descubrir la ropa y el calzado más exclusivos. En Catalunya, la tradición zapatera y textil de alta gama está muy extendida y la industria de la moda y la piel ya suma 953 empresas y genera un volumen de negocio de 17.559 millones de euros. Según un estudio de Acció, el sector da trabajo a 73.660 personas y es la cuna de grandes pasarelas, como la 080 Barcelona Fashion, que este martes, 20 de octubre, celebra la 38ª edición. Detrás de cada cifra, sin embargo, hay historias que conviven entre los nuevos y los viejos oficios. Pocas ilustran mejor este saber hacer que Castañer, la firma de Banyoles que aún conserva la técnica del trenzado artesanal y que ha conseguido elevar la alpargata hasta la cima de la alta costura.

 

Con casi un siglo de trayectoria desde su fundación en el año 1927, Castañer es una empresa familiar gerundense que no esconde demasiados secretos en cuanto a su longevidad. Antonio Castañer, tercera generación y actual consejero delegado de la compañía, asevera a VIA Empresa que la clave es "haber sabido mantenerse fiel a los orígenes y a la tradición artesanal, sin dejar de evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos". Unas raíces que se remontan a 1776, cuando el tatarabuelo Rafael Castañer empezó a fabricar alpargatas de manera artesanal. Estas adquirieron una dimensión industrial en el año 1927 de la mano de Luis Castañer y su primo, Tomás Serra. Precisamente fue Serra quien diseñó las máquinas que, todavía hoy, mueven los engranajes de la fábrica de Castañer.

Un encuentro entre Sauras, Castañer y el mítico diseñador francés Yves Saint Laurent desembocó en el encargo del modelo 'Campesina', la primera alpargata con cuña de yute de la historia

Entre las décadas de los sesenta y setenta, Llorenç Castañer y su mujer, Isabel Sauras, tomaron las riendas de la compañía para hacer crecer lo que denominan “un sueño familiar”. En una feria en París, un encuentro entre Sauras, Castañer y el mítico diseñador francés Yves Saint Laurent desembocó en el encargo y posterior nacimiento del modelo Campesina, la primera alpargata con cuña de yute de la historia. Y es que Saint Laurent quería “una alpargata elegante y sensual, que tuviera altura”. Después de un primer prototipo con base de madera forrada, en solo diez días el taller consiguió la muestra definitiva que convenció al modista.

 

Aquella meta abrió de par en par las puertas del diseño de autor y convirtió el calzado de Banyoles en una necesidad para aristócratas, artistas como Picasso, Dalí y, más adelante, influenciadores de todo el mundo. Así, la marca gerundense multiplicó sus alianzas: la primera fue con el español Manolo Blahnik, a la que siguieron colaboraciones con firmas como Paul Smith, Missoni, Etro, Ancient Greek Sandals o la belga Diane von Furstenberg.

Isabel Sauras en las instalaciones de la fábrica de Castañer | Cedida
Isabel Sauras en las instalaciones de la fábrica de Castañer | Cedida

¿Y cómo se elabora, pues, una de estas alpargatas? Según Castañer, el viaje comienza en India y Bangladés para seleccionar el yute de la mejor calidad, elaborar las madejas y teñirlas. Este material es la base sobre la que se trabaja la suela en la fábrica, en la que una mesa en forma de rueda sirve de molde antes de pegar el troquelado de goma vulcanizado a 150 grados. El detalle artesanal se completa con las taloneras de lino y algodón confeccionadas en telares y un esmerado cosido a mano en buena parte de los modelos.

El idilio con Italia y la refundación del 93

Entre 1994 y 2000, Castañer inauguró la primera tienda monomarca en Barcelona y aterrizó en el corazón de París, Saint-Tropez, Madrid y Tokio. Más adelante, la marca dio el salto al comercio electrónico en 2008 y desplegó un programa de franquicias para llevar sus tiendas conceptuales -más conocidas como concept stores- a mercados estratégicos, un modelo que le permitió desembarcar en Chile, Colombia y Singapur entre 2015 y 2017.

Hoy, la firma registra una facturación de unos 28 millones de euros anuales y tiene un equipo de hasta 50 trabajadores

Hoy, la firma tiene una presencia consolidada en 43 países, comercializa sus colecciones en más de 800 boutiques multimarca y 32 propias. "Nuestra facturación gira alrededor de los 28 millones anuales y tenemos un equipo de hasta 50 trabajadores", detalla Castañer. Entre los mercados de la compañía, hay uno que brilla más que el resto: “Italia se ha convertido, por excelencia, en nuestro mercado estrella gracias a su profunda afinidad con la moda, el diseño y el valor por la artesanía, unos pilares que conectan con nuestra esencia”, subraya el consejero delegado.

Interior de una de las tiendas de Castañer | Cedida
Interior de una de las tiendas de Castañer | Cedida

A las puertas de soplar las velas por los 100 años de la firma, cabe decir que la trayectoria de Castañer no ha estado exenta de tropiezos. "La crisis que más recuerdo es la de 1993, cuando la empresa se refundó y emprendió una nueva etapa", rememora Castañer. La muerte de su padre obligó a reorganizar la dirección, que quedó en manos de su madre, Sauras, su hermano Luis y él mismo -a los que más tarde se incorporarían su hermana Cristina, al frente de la tienda de Barcelona, y su hermano Rafael, encargado de la línea de hombre-. “Aquel momento comportó el traslado de la antigua fábrica del centro de Banyoles al polígono industrial actual”, apunta Castañer.

Fue, de hecho, el único traslado de pocos kilómetros que no desconectó la firma de su origen. Incluso en momentos de máxima incertidumbre política y empresarial, como los hechos del 1 de octubre de 2017 -cuando muchas grandes corporaciones trasladaron su sede social fuera de Catalunya-, Castañer optó por mantener la fábrica en la calle dels Menuts número 28, en Banyoles.

Botas y botines, el as en la manga de Castañer para desestacionalizarse

Pla detall de les mides de la sola d'una de les espardenyes de Castañer | Cedida
Plano detalle de las medidas de la suela de una de las alpargatas de Castañer | Cedida

Con la mosca detrás de la oreja para evitar morir de éxito, la compañía es consciente de los retos que afronta su propuesta. Aunque las alpargatas y sus diseños emblemáticos como la Carina y el Pablo son los reyes indiscutibles cuando llega el buen tiempo, el gran objetivo de Castañer es hacer frente a la desestacionalización con la introducción de nuevas líneas de botas, botines y propuestas adaptadas al otoño y al invierno. Asimismo, Castañer también hace tiempo que observa los cambios en el consumo: “La transformación de los canales de distribución es clave, especialmente el crecimiento de la venta por internet, que está cambiando la manera como los consumidores compran calzado y como las marcas se relacionan con sus clientes”, subraya.

Más allá de los diseños emblemáticos como la 'Carina' y el 'Pablo', Castañer quiere hacer frente a la desestacionalización con nuevas líneas de botas y botines

Este espíritu de constante reinvención le ha valido a la firma el Reconocimiento Empresa de Éxito 2026 de la Federación de Organizaciones Empresariales de Girona (FOEG), un galardón que premia su capacidad de transformar un producto de origen popular en un icono global a partir del saber hacer artesanal. Durante la entrega del premio, el presidente de la FOEG, Ernest Plana, reivindicó y recordó que “trabajar con las manos tiene tanto valor como trabajar delante de un ordenador”, y que “los oficios no son el pasado, sino que también son el futuro”.

Un futuro que Castañer ya vislumbra con ambición: “De aquí a cinco o diez años, nos imaginamos Castañer creciendo y consolidando su presencia en nuevos mercados internacionales. El gran reto es ampliar nuestra oferta con nuevos productos que complementen la línea de alpargatas, manteniendo siempre la esencia, la calidad y la artesanía que definen la marca”, concluye.

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