Es indiscutible: la creación y consumo de contenido digital en catalán crece de manera exponencial. La coincidencia esta semana de la presentación del primer Informe Llista y la celebración de la segunda edición de los Premis CRIT deja una fotografía precisa sobre el estado actual del sector, en concreto, pero también del catalán, en general. Los dos eventos por sí solos ya serían relevantes, pero ambos conjuntamente explican una misma historia desde dos ángulos tan diferentes como complementarios.
Los Premis CRIT llenaron el Coliseum con más de 1.000 creadores y creadoras en una cita que rápidamente se ha convertido en el mayor punto de encuentro anual del sector. El Informe Llista proporciona información estructural y fiable de los ejercicios 2024 y 2025 con datos de más de 1.200 proyectos digitales en catalán. Pero tanto si se mira desde la platea del Coliseum como si se hace buceando en los datos de Llista, la conclusión es la misma: el sector está entrando de lleno en una etapa de maduración y empieza a mostrar los primeros signos de transformación en una industria estructurada, viable y sostenible a medio plazo, sin nada que envidiar a sus equivalentes en lenguas con más hablantes.
Una comunidad que se reconoce y se celebra

Los Premis CRIT (una iniciativa conjunta de AMIC, 3Cat y Accent Obert) son probablemente la demostración más tangible de que hoy ya existe una escena digital en catalán con suficiente volumen, diversidad y relevancia para generar y celebrar sus propios referentes. Una industria cultural no existe solo porque se generen contenidos. Existe cuando aparecen espacios de reconocimiento, códigos comunes, comunidad y conciencia de pertenencia.
Y eso es exactamente lo que se vio en la alfombra roja que colapsó la Gran Vía de Barcelona el pasado 14 de mayo. Más allá de los premiados, el acto se convirtió en la constatación de una intuición que ha ido creciendo de un tiempo a esta parte: el sector ya no es una suma dispersa de sacrificados militantes culturales, sino que ha crecido hasta convertirse en un espacio lo suficientemente denso para empezar a percibirse a sí mismo como la industria cultural emergente que es.
El más interesante de la noche, de hecho, no fue tanto el palmarés (con protagonismo para creadoras como Laura Grau o proyectos como L’Arrabassada) como su amplitud. Los premios evidenciaron que el catalán digital ya no depende de un puñado de rostros, ni de un único formato, de una sola plataforma ni de un perfil concreto de creador. Humor, divulgación, entretenimiento, actualidad, cultura o videojuegos conviven ya dentro de un mismo circuito compartido con lenguajes, públicos y grados de profesionalización muy diferentes.
Con muchos aciertos y también con margen de mejora, como corresponde a cualquier proyecto vivo y en construcción, los CRIT se han consolidado en solo dos años como el principal escaparate público de un sector en transformación constante. Y, como era previsible, tampoco han faltado las voces críticas que ponen sobre la mesa debates necesarios sobre los criterios y la representación que se hace del sector. Lejos de ser un problema, esto es también un síntoma de madurez: los sectores culturales solo discuten intensamente sobre sí mismos cuando empiezan a percibir que hay algo valioso en juego.
Más y mejor creación, pero sobre todo más consumo
Pero una celebración de esta naturaleza podría correr el riesgo de ser apenas un espejismo si no existieran datos que la sostuvieran. Un vistazo rápido al Informe Llista, elaborado por los técnicos de Accent Obert, disipa este temor, ya que las cifras no solo acompañan esta sensación positiva sino que la multiplican. Como explicaba Albert Lloreta esta semana, “los datos demuestran que el catalán es una lengua más útil para crecer en internet”.
El estudio, que analiza 1.261 proyectos monitorizados por la web Llista.cat entre enero de 2024 y diciembre de 2025, dibuja un ecosistema que crece prácticamente en todas las variables importantes analizadas. Las publicaciones aumentan un notable 31,3%, pero lo más significativo es que las visualizaciones lo hacen aún más: un 71,7%.
Que el consumo de contenido en catalán crezca mucho más rápido que su producción es probablemente el dato más importante de todo el estudio. Es decir: no solo hay más creadores publicando más contenidos, sino que sobre todo existe una audiencia más grande, más recurrente y más acostumbrada a consumir contenido en catalán dentro de las plataformas globales.
Los proyectos de menos de 5.000 seguidores, que representan el grueso del ecosistema (más del 62%) doblan sus visualizaciones respecto al año anterior
También es especialmente relevante que este crecimiento sea transversal. El informe muestra que prácticamente todos los segmentos aumentan tanto en actividad como en consumo, incluyendo tanto a los grandes creadores como a los más pequeños y emergentes. Los proyectos de menos de 5.000 seguidores, que representan el grueso del ecosistema (más del 62%) doblan sus visualizaciones respecto al año anterior.
Este dato desmonta una lectura simplista según la cual el crecimiento del catalán digital dependería solo de unos cuantos nombres establecidos en las grandes plataformas públicas y medios convencionales. Evidentemente, existe concentración, como en cualquier lengua, pero mientras que los perfiles de más de 20.000 seguidores acumulan aproximadamente el 75% de las visualizaciones totales, el crecimiento también se produce proporcionalmente a la base emergente. Este es un buen indicador de la salud y la sostenibilidad futura del sector, ya que denota su capacidad para renovarse, diversificarse y atraer nuevas audiencias.
La única militancia de los algoritmos es la atención

Durante muchos años, buena parte del debate sobre la presencia del catalán en Internet se formulaba en términos defensivos: existir, resistir o evitar la desaparición, trasladando de manera casi automática los argumentos catastrofistas (y a menudo justificados) que se aplican a la experiencia cotidiana de muchos catalanohablantes. Pero cada vez más datos de fuentes diversas describen una situación cualitativamente diferente. El catalán digital ya no solo ocupa espacios simbólicos, genera consumo masivo.
Los algoritmos de las plataformas digitales no operan por buena voluntad, sino que responden a la capacidad de atraer y retener atención. No hay compromiso lingüístico con las culturas no hegemónicas, se limitan a amplificar aquello que se demuestra que funciona. En estas condiciones, que una lengua de dimensiones medianas sea capaz de generar cerca de 2.800 millones de visualizaciones anuales dentro de las principales plataformas sociales va mucho más allá de la anécdota identitaria para convertirse en un síntoma claro de que hay mercado. Y es exactamente la señal que necesitan diferentes agentes económicos para empezar a entrar en un sector que ya ofrece promesas creíbles de retorno, estabilidad y crecimiento.
El catalán digital no solo crece en volumen sino que también se enriquece y se diversifica
De hecho, una de las conclusiones principales que se pueden extraer de esta coincidencia entre los Premis CRIT y el Informe Llista es que la creación digital en catalán se encuentra exactamente en la encrucijada entre expansión y consolidación. Los datos son espectaculares, pero es evidente que estos ritmos casi exponenciales acabarán moderándose. Y esto no será necesariamente una mala noticia, sino probablemente un síntoma de madurez.
La escena continúa estando muy fragmentada y con una base mayoritariamente emergente, pero cada vez muestra más comportamientos propios de un mercado maduro y atractivo para todos los actores implicados: aumento de la frecuencia de publicación, más actividad sostenida durante el año, profesionalización gradual y un reposicionamiento progresivo de los creadores hacia segmentos y nichos de audiencia más definidos.
Es significativo que este crecimiento no se concentre solo en los ámbitos más previsibles como el entretenimiento o el estilo de vida. Categorías como videojuegos, educación, literatura o lengua y cultura registran incrementos muy fuertes tanto en producción como en visualizaciones totales y consumo por pieza. Es decir: el catalán digital no solo crece en volumen sino que también se enriquece y se diversifica.
El catalán digital: una lengua útil y visible
Y probablemente este es el cambio más importante de fondo. Las lenguas continúan jugándose el futuro en las instituciones, las escuelas y los medios tradicionales, pero cada vez más también se lo juegan en su capacidad de devenir útiles, visibles y competitivas dentro de los entornos digitales donde hoy se construye buena parte del consumo cultural, del entretenimiento e incluso de la conversación pública.
“Es un sector que estaba muy estrangulado y muy invisibilizado y, de repente, a la que le das un poco de energía, demuestra que es útil, que crece y que funciona”, concluye Albert Lloreta a la luz de los datos recientes. Internet no premia las lenguas por su tamaño o su estatus legal, sino aquellas capaces de generar actividad, comunidad y consumo recurrente. Y cada vez hay más indicios de que el catalán está avanzando en la dirección correcta.
Por eso tanto los Premis CRIT como el Informe Llista (los unos con rostros y comunidades, el otro con datos y perspectiva) apuntan en la misma dirección: el catalán, en el ámbito digital, no es una lengua minorizada sino cada vez más normalizada.