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Damm, del negocio cervecero hacia una plataforma global de bebidas

La alianza con la marca londinense Dalton's Soda evidencia cómo la compañía ensancha su trayectoria para adaptarse a la fragmentación del mercado

La antigua chimenea de la Bohèmia en la antigua fábrica de Damm del Eixample | Imágenes Barcelona
La antigua chimenea de la Bohèmia en la antigua fábrica de Damm del Eixample | Imágenes Barcelona
Sandra Rams
Socia directora de Seven Roots
03 de Octubre de 2026 - 04:55

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La entrada de Damm en el capital de Dalston's Soda no es solo una apuesta por una nueva categoría. Es también una manera de acercarse a nuevos consumidores, entender las tendencias de mercado y convertir la capacidad industrial de Damm en una plataforma de crecimiento internacional. Hay operaciones corporativas que se pueden explicar con una cifra: el importe invertido, el porcentaje adquirido o el volumen de negocio incorporado. Y hay otras que piden una lectura diferente. No porque sean las más grandes, sino porque dejan entrever hacia dónde se mueve una compañía.

 

La entrada de Damm UK en el capital de la británica Dalston's Soda Co. pertenece a esta segunda categoría. La participación en una marca londinense de refrescos naturales puede parecer, a primera vista, una operación menor. Pero, cuando se observa dentro del recorrido reciente de Damm, adquiere una dimensión más profunda: apunta al paso progresivo de un grupo esencialmente cervecero a una plataforma global de bebidas.

Una compañía con raíces profundas en la cerveza pone su capacidad industrial al servicio de una marca que habla un lenguaje diferente.

La operación se anunció el 29 de julio de 2026. La filial británica de Damm incorporó Dalston's al Programa Acelerador de la Damm Eagle Brewery, en Bedford, y le ofrecerá apoyo en producción, distribución y desarrollo comercial. El objetivo es acelerar el crecimiento de la marca en los canales de hostelería y alimentación. El importe concreto de la participación no se ha hecho público oficialmente. Pero, en esta ocasión, la cifra no es lo más relevante. Lo que importa es el movimiento: una compañía con raíces profundas en la cerveza pone su capacidad industrial al servicio de una marca que habla un lenguaje diferente.

 

Cuando el consumidor cambia de lenguaje

Damm produce 11,12 millones de hectolitros de cerveza en el estado español | Damm
Damm produce 11,12 millones de hectolitros de cerveza en el estado español | Damm

El consumo de cerveza continúa formando parte de la cultura social, especialmente en Catalunya y en España. Pero el mercado está cambiando, y los datos obligan a abandonar cualquier lectura complaciente. En España, el consumo de cerveza per cápita cayó un 4,4% en 2025, hasta los 50,7 litros por persona. El consumo fuera del hogar bajó un 7,5%, de 19,9 a 18,4 litros por persona. Al mismo tiempo, la cerveza sin alcohol creció un 4,6% y ya representa aproximadamente el 14% de toda la cerveza consumida en España. En el Reino Unido, la cerveza sin alcohol creció un 20% en 2024 y se convirtió en el segmento más dinámico del mercado de bebidas sin alcohol y de baja graduación.

Estas cifras no anuncian la desaparición de la cerveza. Anuncian una transformación más sutil: la fragmentación de las ocasiones de consumo. El consumidor continúa buscando sabor, experiencia, marca y vida social. Pero ya no quiere necesariamente que todas estas experiencias pasen por el mismo producto ni por el mismo grado de alcohol. Quiere alternar, moderar y escoger. Y quiere hacerlo sin abandonar el placer ni la dimensión social de la bebida. Para una compañía como Damm, esta evolución modifica la pregunta. Ya no se trata solo de defender una categoría, sino de continuar estando presente cuando el consumidor decide salir de ella.

Dalston's es una marca londinense de refrescos que ha construido su identidad alrededor de una propuesta natural, diferenciada y contemporánea. Sus productos se formulan sin azúcares añadidos, edulcorantes artificiales ni aromas artificiales y se comercializan tanto en retail como en restauración. Su valor para Damm, sin embargo, va más allá del producto. Dalston's conecta con consumidores más jóvenes, con una sensibilidad mayor hacia los ingredientes, el bienestar, la moderación y la autenticidad de las marcas. Públicos que quizás no rechazan la cerveza, pero que tampoco necesariamente la sitúan en el centro de su universo de consumo.

A través de una marca como Dalston's, Damm puede acercarse a estos nuevos públicos sin imponerles una marca corporativa ni conducirlos hacia una categoría que quizás ya no sienten como propia. Esta parece ser la clave de la operación. Damm no compra solo una participación: compra proximidad con una tendencia, una sensibilidad y una nueva manera de entender el consumo.

De la categoría al consumidor

Durante mucho tiempo, una compañía de bebidas podía construir su estrategia alrededor de una categoría: producir cerveza, distribuirla y defender su cuota de mercado. Hoy esta aproximación es insuficiente. Las fronteras entre categorías son más difusas. El consumidor alterna bebidas con alcohol y sin alcohol, busca opciones más ligeras, da importancia al origen y a los ingredientes y se relaciona con las marcas a través de códigos nuevos.

A través de una marca como Dalston's, Damm puede acercarse a nuevos públicos sin imponerles una marca corporativa ni conducirlos hacia una categoría que quizás ya no sienten como propia

Ya no piensa solo en una cerveza, un refresco o un agua. Piensa en el momento. En la compañía. En el espacio. En la sensación que quiere conservar de aquella ocasión. Para Damm, entrar en el capital de Dalston's puede ser una forma de aprender cómo se construye una marca en este nuevo contexto: qué propuestas conectan con las generaciones más jóvenes, qué canales tienen más capacidad de prescripción, qué ocasiones de consumo ganan relevancia y cómo puede crecer una marca emergente sin perder la autenticidad que le da valor. En este sentido, la operación es también una inversión en conocimiento de mercado.

Bedford, mucho más que una fábrica

La planta de Damm en Bedford | Damm
La planta de Damm en Bedford | Damm

Para entender la importancia de Dalston's hay que mirar hacia Bedford. Damm adquirió la antigua Eagle Brewery en 2022 y ha invertido 70 millones de libras para modernizarla. La planta es la primera fábrica del grupo fuera de la península Ibérica y tiene una capacidad productiva cercana a los dos millones de hectolitros anuales.

Esta inversión explica una parte esencial de la estrategia. Damm no está comprando marcas de manera aislada. Está construyendo una infraestructura desde la cual puede fabricar, distribuir y desarrollar diferentes categorías de bebidas. Primero ha creado la plataforma industrial. Después ha incorporado una marca británica consolidada, Old Speckled Hen. Y ahora abre esta plataforma a una marca emergente de refrescos naturales.

La secuencia es mucho más reveladora que cualquier operación analizada por separado. La fábrica aporta escala y eficiencia. Old Speckled Hen aporta arraigo y conocimiento del mercado británico. Dalston's aporta innovación, nuevos códigos de marca y una conexión más directa con las tendencias de consumo que crecen fuera de la cerveza tradicional. Lo que Damm está construyendo en Bedford no es solo una fábrica. Es un lugar desde donde mirar el mercado e intervenir en él.

Una trayectoria que se va ensanchando

La trayectoria de Damm ayuda a entender que Dalston's no es una incursión puntual en el mundo de los refrescos. A lo largo de los últimos años, el grupo ha ido ampliando su perímetro a través de marcas, canales y capacidades complementarias. Cacaolat le permitió reforzar su presencia en las bebidas lácteas; Rodilla, entrar directamente en la restauración. La compra y modernización de Bedford le dio una base industrial propia en el Reino Unido, y en 2026 la adquisición de Old Speckled Hen añadió una marca cervecera británica consolidada. Dalston's representa el siguiente paso: acercar esta plataforma a una categoría emergente y a unos consumidores que se mueven más allá de la cerveza.

No es una acumulación indiferenciada de activos. Es una arquitectura que se va ensanchando. Cada operación aporta una pieza diferente: una categoría, un canal, una geografía, una marca o una capacidad. El valor aparece cuando estas piezas empiezan a hablar entre ellas. También es significativo que Damm no haya comprado Dalston's entera. La operación se ha estructurado como una participación minoritaria, acompañada de apoyo industrial y comercial. Esta fórmula permite a Damm entrar en una categoría nueva sin asumir de entrada todo el riesgo de integración. Y permite a Dalston's conservar la agilidad, la identidad y la cultura que explican buena parte de su atractivo.

Es significativo que Damm no haya comprado Dalston's entera. Esta fórmula permite a Damm entrar en una categoría nueva sin asumir de entrada todo el riesgo de integración

Es una manera más flexible de hacer fusiones y adquisiciones. Damm aporta capital, pero sobre todo aporta capacidades. Dalston's recibe recursos para crecer, pero también acceso a una red que sería mucho más costosa de construir de manera independiente. Esto no quiere decir que el camino sea sencillo. Una participación minoritaria ofrece menos control, y no hay ninguna garantía de que una marca emergente escale con la misma solidez cuando pasa de la ciudad al gran consumo. La apuesta tiene margen de error, y quizás por eso tiene sentido hacerla de esta manera.

Esta lógica es especialmente relevante en alimentación y bebidas. Las grandes corporaciones buscan marcas con autenticidad y velocidad. Las marcas emergentes necesitan producción, distribución y escala. El valor aparece cuando cada una aporta aquello que a la otra le falta.

Una ventana sobre el futuro

Damm cerró 2025 con una facturación de 2.010 millones de euros, un ebitda de 320 millones y un beneficio neto de 155 millones. El negocio internacional ya representa el 30% de su actividad. Esto quiere decir que Dalston's no es una operación necesaria para dar dimensión al grupo. Damm ya tiene escala.

Su función es otra: ayudarlo a mantenerse cerca del mercado. Las compañías grandes tienen recursos para crecer, pero corren el riesgo de alejarse de los cambios que se producen en el consumidor. Las marcas pequeñas, en cambio, acostumbran a detectar antes las nuevas sensibilidades, los nuevos lenguajes y las nuevas ocasiones de consumo. Invertir en ellas puede ser una manera de preservar la capacidad de aprender. Esta manera de actuar conecta con la naturaleza familiar del grupo, que puede permitir una mirada más larga cuando propiedad, gestión y estrategia están alineadas.

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